Gonzalo Lázaro: un ginecólogo en India

Esperanza Navarrete

El contacto de Gonzalo Lázaro con los más desfavorecidos le ha creado una adicción a la solidaridad. Este ginecólogo valenciano no sería feliz yendo de vacaciones a ver mundo; lo que le alimenta y le da fuerzas para concentrarse día a día en el Hospital Doctor Peset de Valencia es recorrer miles de kilómetros para ofrecer sus conocimientos a los más desfavorecidos.
Empezó desplazándose a Ruanda en 1994, al término de su guerra civil. Después, pasó por Brasil, y la denegación de unos visados para Irak, hace nueve años, lo llevó a India. Desde que allí contactó con la Fundación Vicente Ferrer, ya no ha desviado su ruta: sus vacaciones –más un permiso especial como cooperante– tienen como destino Anantapur: «Es una zona tan deprimida que, si no fuera por la Fundación Ferrer y la increíble visión de futuro de su impulsor, hoy en día ya ni siquiera tendría población.»
Gonzalo viaja hasta cuatro veces al año a India y pasa allí un total de dos a tres meses. Además de las intervenciones quirúrgicas que realiza, una de sus tareas es la de formar al equipo de ginecólogos y cirujanos que trabaja en los cinco hospitales que dependen de la fundación: tres médicos foráneos explican la teoría y la práctica de los nuevos tratamientos. «Los médicos indios son excelentes, aunque no tienen la posibilidad de ponerse al día y de evolucionar que tenemos nosotros.» Últimamente, acompaña a médicos jóvenes españoles para enseñarles sobre el terreno la realidad del trabajo diario en India: «Es importante crear nuevos equipos que vayan tomando el relevo. No somos eternos.»

Pareja entregada
Isabel, la mujer del doctor Lázaro, es enfermera y desarrolla su labor como cooperante en Perú, en proyectos relacionados con la mujer. Ambos han educado a sus dos hijos en la idea de que el bienestar personal nos llega por la capacidad que tengamos de ayudar a los demás.