En Venecia con el arte más joven

Visitamos el palacio de la Fundación Claudio Buziol, un marco de ensueño para la creación y el intercambio cultural. Entra y empápate de nuevas tendencias.

Noelia Collado

Las exposiciones internacionales de la Bienal, los proyectos de la Fundación Guggenheim, los seminarios de la Fundación Querini Stampalia, las muestras de la Fundación Bevilacqua, que desde 1989 promueve la obra de artistas de arte moderno… «Venecia está viviendo un buen momento», asegura Renzo di Renzo. Él es el director creativo de la Fundación Claudio Buziol, una organización creada a fi nales de 2007 en recuerdo del fundador de la marca de moda Replay. «Claudio era un joven que tenía un sueño: crear su propia marca; y lo consiguió gracias a su fuerza», explica Renzo. «La fundación que lleva su nombre nació para hacer realidad el sueño de otros jóvenes. Un vídeo, una colección de moda, un objeto de diseño… Lo importante no es la disciplina sino la idea. Buscamos gente que esté abierta a compartir ideas e interactuar con otros artistas.» Desde que se pusieron en marcha los primeros proyectos, en mayo de 2008, la fundación no ha parado de promover el arte más joven con talleres, muestras, residencias, concursos, festivales, becas universitarias… ¿El único requisito? Tener menos de 30 años. «Sencillamente, porque antes de los 30, tienes más potencial para educar tu lado creativo; después de los 30, o ya eres un artista reconocido y no necesitas la ayuda de la fundación, o no tienes la sufi ciente entereza para ser un artista. Una frase del crítico de literatura italiano Benedetto Croce describe muy bien la fi losofía de la fundación. Según Croce, ‘antes de los 18, todos escribimos poemas; después de los 18, solo hay poetas o estúpidos que siguen escribiendo poemas’.» Cierto: no todo el mundo consigue su sueño. Quizá porque «estamos acostumbrados a vivir bien y, para desarrollar tu creatividad, debes prescindir de casi todas las comodidades. El arte necesita sacrifi cio. No puedes rendirte al dinero fácil de ofi cios tentadores y lucrativos como el diseño gráfi co.» A diferencia de Fabrica (el laboratorio de creatividad de Benetton, del que Renzo di Renzo fue director creativo de 2001 a 2007), la Fundación Claudio Buziol incluye en su programa un departamento de moda. En primer lugar porque «en Italia, fi rmas como Prada o Trussardi diseñan colecciones inspiradas en arte. Pero también porque la moda forma parte de nuestra cultura. Es estética y ética. La moda no es solo una industria comercial, también es una forma de expresión creativa, como la escultura», defi ende Renzo. «Para una marca como Replay es bueno tener una fundación que promueva la creatividad de los más jóvenes.» «Todavía no se ha enterado mucha gente», asegura Rosario Hurtado, miembro del estudio de diseño El Último Grito, organizadores-invitados de uno de los últimos talleres de verano de la fundación. «Pero si mis alumnos [de la Goldsmiths University de Londres] supieran que hay talleres de entrada libre en Venecia, habría tortas, como las hay para participar en los talleres de La Casa Encendida de Madrid. No es solo lo que aprendes, sino la oportunidad de estar debatiendo de tú a tú lo que es arte, diseño y cultura con gente cuyo trabajo admiras. Porque la relación en un taller siempre es muy personal.»