El 'antimoda' está de moda: las modelos que rompen los cánones

Seguir los cánones de belleza establecidos hasta ahora ha pasado de moda. La diferencia, diversidad y singularidad le ganan la batalla a las medidas y rasgos perfectos.

Garbiñe Continente | Woman.es

“Todo lo que es moda pasa de moda, el estilo no”. Coco Chanel, la legendaria del glamour, parecía prever lo que, décadas después, sucedería en el universo de la moda. Y no solo en las colecciones, tendencias y todo lo referente a lo material; también en la propia mujer.

Desde que tenemos uso de razón, la figura de la mujer ha servido de inspiración para pintores, músicos, escritores y, ante todo, diseñadores. Con los cambios y transiciones culturales, políticos y sociales, las modas también varían y, con ellas, el prototipo de “mujer de moda”. Durante siglos hemos podido observar estos cambios: mujeres voluptuosas, extravagantes, de tez blanca o morena, pelo rubio o castaño, delgadez extrema…

A todas esas tendencias se ha sometido la figura femenina durante años y años, teniendo que adaptarse a los cánones del momento… hasta llegar a la actualidad, y salirse de ellos.

El “antimoda” está de moda. Los grandes iconos de la industria fashion de hoy distorsionan en los cánones tradicionales: modelos que no superan el 1,70 de altura, medidas que no se corresponden con lo establecido, tallas grandes que protagonizan las pasarelas internacionales, mujeres andrógenas, rasgos que chocan con la belleza clásica establecida… La moda del siglo XXI se salen de los cánones para demostrar que la mujer está por encima de ellos.

Cada vez son más las firmas que apuestan por la diferencia, por lucir sus diseños en mujeres reales, con pieles imperfectas, rasgos pronunciados, caderas anchas y piernas que no son kilométricas. Un claro ejemplo, es la nueva imagen de Desigual, Winnie Harlow, la chica divertida, de risa contagiosa que está revolucionando las principales pasarelas del mundo. Winnie padece vitiligio, una enfermedad por la que todo su cuerpo está impregnado de manchas blancas pero que hace que marque la diferencia. Bajo el slogan "la vida es chula", Desgiual apuesta por una belleza natural, por la importancia de la diversidad y la singularidad de la mujer actual, que no necesita cumplir unos cánones para convertirse en un modelo a seguir.

Lo mismo ocurre con cientos de modelos que no tienen nada que ver con el concepto establecido de belleza que teníamos hasta ahora. Mujeres que tienden a la masculinidad o iconos que vuelven a las pasarelas demostrando que la edad tampoco es un límite. Es el caso de Bimba Bosé o Naomi Campbell, respectivamente, dos mujeres en mayúsculas; dos mujeres que con su carácter, personalidad y trayectoria, desechan cualquier prototipo.

En las 'new face' de la moda internacional también destaca el fenómeno 'antimoda'. Cara Delevingne o Suki Waterhouse, se han convertido en grandes referentes del mundo de la moda, y no solo encima de la pasarela, sino también cuando bajan de ella. Referentes de belleza, estilo y modelaje. Estas dos modelos británicas, con su belleza particular, su estilo desenfadado y ese aire british que no deja inmune a las grandes firmas, no superan el 1,70 de altura. Ellas son solo un ejemplo de esta nueva tendencia sobre pasarela, pero uno de los grandes iconos de los años 90, la reina de las reinas, la grandísima Kate Moss, medía 1,64 metros de altura. Queda demostrado que no hace falta tener unas piernas kilométricas para lucir los diseños de los más grandes como Chanel o Burberry, en cuyos desfiles, ambas tres, son insustituibles.

La subjetividad de la belleza es un concepto que, en la teoría, hemos aprendido desde que tenemos uso de conciencia. Sin embargo, a la hora de la verdad, estamos acostumbradas a rostros perfectos, con facciones dulces, ojos en colores claros y sonrisas que brillan con luz propia. No hace mucho que ha saltado la tendencia de aprender a apreciar la belleza hasta en los rasgos más disonantes. Son las conocidas como "guapafeas" e invaden las portadas de las revistas de moda más conocidas. Prueba de ello es la modelo Giorgia May Jagger, hija del mito del rock Mick Jagger que, con su cara angelical y el destacable diastema de sus dientes, se ha hecho un hueco entre las top models mejor cotizadas internacionalmente. Junto con sus dos amigas, Cara Delevingne y Suki Waterhouse, constituye el trío de ases del nuevo concepto de belleza donde importa más la diferencia que la evidencia.

Dejamos de lado el rostro para centrarnos en el resto del cuerpo. El "90-60-90" quedó para el recuerdo. Fue bonito mientras duró y dejó paso a las medidas reales. Cada vez es más frecuente encontrar una sección de tallas grandes en las principales marcas y tiendas online, en las que podemos comprar prendas que superan la talla 42. La mujer actual está de enhorabuena, con sus curvas, sus medidas que se salen de los patrones y los kg de más que dejan de esconderse. La top internacional Tara Lynn ha demostrado que salirse de lo establecido no es algo que deba corregirse; en una entrevista con Woman.es defendía que "si eres gorda, no tienes por qué parecer delgada". Otro ejemplo de la pérdida de valor de las medidas establecidas es Crystal Renn, que pese a habernos sorprendido con su apariencia extrema (tanto en delgadez como sobrepeso), jamás ha dejado de estar en el top de modelos internacionales.

Pero todas estas mujeres son solo un ejemplo de la realidad del mundo actual, donde poco importa la evidencia de unos cánones aparentemente atractivos que se habían establecido hasta ahora, sino la relevancia de la personalidad, de la figura de la mujer como algo real, que aporta felicidad, bienestar y seguridad a cada una de ellas. Las pasarelas, diseñadores y demás componentes del universo fashion en general ya se han lanzado a romper las reglas, a poner de moda lo que, precisamente, pasa de estarlo. Ahora el turno es del resto, sobretodo de nosotras, las propias mujeres, de saber aceptar que la belleza se encuentra en el género y no en unas medidas concretas. Es deber nuestro seguir con este legado en el que la autoestima y el orgullo de ser mujer se antepone a las modas y sus cánones.