Dos décadas importantes: 30 y 40. ¿Tú, cómo te sientes?

Dicen que las mujeres de 30 años están dentro de la "generación fatiga", muy exigentes consigo mismas. Mientras que en a partir de los 40, nos sentimos más plenas, en equilibrio. ¿Tú cómo te sientes?

Marta Bonilla y Beatriz Peña

A los 30...
«Se la ha denominado ‘generación fatiga’ porque es el principal mal que aqueja –y envejece– a las mujeres de esta edad», afirma Jolanta Bank, presidenta de la consultora norteamericana Intuition, dedicada al análisis de tendencias sociales. «Es la generación que ha disfrutado de más derechos que ninguna otra, tienen un poder y una libertad, incluida la sexual, sin precedentes, pero a la vez son hiperexigentes consigo mismas. Quieren hacerlo todo y hacerlo bien: ‘Just do it’ es su lema», explica. Están en pleno desarrollo de su carrera profesional, en muchos casos son madres, se esfuerzan por ser un diez en la pareja, quieren ser deseables, con un cuerpo sin un gramo de grasa y una cara sin arrugas y, por la noche se debaten entre el cansancio acumulado durante el día y las ganas de salir a divertirse, porque también disfrutan con su vida social. Consecuencia: fatiga física y mental, que se manifiesta en el rostro –¡cuántas veces habrás escuchado: ‘¡Tienes cara de cansada!’– y en la pérdida de vitalidad, cuando no en síntomas más graves. Llega un momento en que el sueño y el descanso no son suficientes para recuperarse.

A partir de los 40...
Suponen para muchos la ‘edad ideal’ de las mujeres, en la que llega el equilibrio, la vitalidad se combina con experiencia y socialmente ya se han alcanzado metas. Sin embargo, el proceso de envejecimiento físico entra en una fase de aceleración: «A partir de los cuarenta años disminuye la secreción de hormonas y, como consecuencia de ello, pueden surgir problemas de agotamiento, apatía sexual, mala circulación... que exige un control hormonal», comenta el doctor Aelbrecht. «La disminución de estrógenos determina también un envejecimiento brusco de la piel, ya que se sufre un descenso en las fibras de colágeno y el deterioro de las de elastina, con lo que aparecen las primeras arrugas», explica el dermatólogo Manuel Fernández Llorente, del equipo de Pedro Jaén.