“Cuando llovían bombas”, una exposición para el recuerdo

La experiencia de los bombardeos que sufrió la ciudad de Barcelona durante la Guerra Civil y el nuevo modelo de guerra que se produjo como consecuencia se analizan en la exposición que ha organizado el Ayuntamiento de Barcelona en el Museo de Historia de Cataluña.

Diana Oliver

Con motivo del Aniversario del primer bombardeo sobre Barcelona, el Ayuntamiento de la ciudad ha organizado la exposición “Cuando llovían bombas” que se podrá visitar desde el próximo 13 de febrero hasta el 13 de mayo de 2007 en el Museo de Historia de Barcelona. En la exposición se muestra más de cerca lo qué ocurrió en aquellos años de la década de los 30 en los que España se vio sumida ante uno de los conflictos más duros de su historia.
La Guerra Civil dividió a España en dos dejando a su paso muerte, hambre y odio. Barcelona fue una de esas ciudades, atacada y bombardeada sin remisión. Por ello, la exposición quiere ser no sólo un marco informativo que narre lo que sucedió, sino también un merecido homenaje a la víctimas que hoy, 70 años después del ataque, pueden ser cuantificadas por fin.
Los ataques aéreos sobre la ciudad Condal crearon un nuevo modelo de guerra en el que desmoralizar y forzar la rendición del pueblo eran su mayor propósito. La población civil fue, sin duda, la mayor perjudicada en el ataque. La ciudad se convirtió en un laboratorio improvisado en el que probar y demostrar que el debilitamiento psicológico de la retaguardia es tan importante como la lucha en la trinchera. Como innovación, los responsables del proyecto han generado una nueva herramienta didáctica que unifica en un mapa 3D interactivo toda la información que existe de los bombardeos. La documentación de los archivos, la arqueología urbana y las fuentes orales reconstruyen todo lo ocurrido durante el conflicto.
Además, la exposición se acerca a algunos de los refugios antiaéreos, mostrándonos las entrañas de un mundo que, escondido bajo la ciudad, servía de guarida para la supervivencia de una población indefensa. Con la entrada de las tropas fascistas en Barcelona el 26 de enero de 1939 los refugios fueron tapiados y condenados al olvido.