Autorretrato de un libertario: Alberto García-Alix

La noche, las motos y los tatuajes inspiran a un fotógrafo con histoira que se ve a sí mismo como indisciplinado, insatisfecho y calavera.

Isabel Loscertales

Es mucho más que el retratista de una generación. Premio Nacional de Fotografía en 1999, García-Alix, leonés de 52 años, cumple tres décadas de profesión con una exposición en el Museo Nacional Reina Sofía, del 2 de noviembre al 23 de febrero.
¿Cómo has evolucionado como fotógrafo y como persona a lo largo de este tiempo?
Los años nos forman, si es a mejor, ganamos sabiduría. He visto de todo. He ganado mucho, aunque también he perdido. Por eso, y porque me conozco, sé que seguiré luchando con mis demonios. Hoy, como ayer, camino hacia delante al compás de mis emociones.
Tu nombre suele acompañarse de los adjetivos de rebelde, vividor y provocador...
Yo diría libertario, indisciplinado, insatisfecho, calavera… y puedo escoger otros cuantos. ¿Vividor? Por superviviente, a pesar de mí mismo. ¿Provocador? En caso de serlo, será por mostrar con mi trabajo un espejo sobre el que mirarnos…