Arte listo para el consumo

La moda entra en el museo y busca el talento de artistas inquietos que quieren explorar campos más comerciales. Objetivo común: vender más.

Si hay un ámbito de la creación ágil, escurridizo y camaleónico, ese es el de las artes plásticas. Como huella de un periodo, el arte traduce sus inquietudes, sus anhelos y sus frustraciones, siendo siempre parte de esa misma época y sobre todo la expresión que pone de manifiesto el sentir y el modo de planificar la vida en un tiempo y lugar concreto. El arte se nutre de unas vivencias y las convierte en forma de obra o manifestación artística. La contemporaneidad de una obra está en relación con este precepto. Una vez traspasado un siglo XX completo de vanguardias, de todo tipo de cuestionamientos sobre el papel de la obra y del artista dentro de la sociedad, en el siglo actual se plantea un reto más importante: asimilar y hacer factibles los sueños planteados. El arte del siglo XXI sueña con ser vivido, con ocupar un espacio real en el mundo y no estar enclaustrado exclusivamente en un espacio de contemplación decorativa y discursiva. En este sentido debemos ser conscientes de cuáles son los valores del mundo en el que vivimos para poder entender qué es lo que está sucediendo en el terreno artístico.
Multidisciplinares, multifacéticos
El artista contemporáneo occidental se convierte en un ser multidisciplinar y multifacético, que es capaz de abordar muchos más campos de los que en un principio se le suelen asignar. Pocos se conforman ya con definir su obra exclusivamente en un mismo soporte, ya sea este cuadro, forma o imagen. El artista sabe que vive en un mundo complejo en el que todo se interrelaciona, y adopta esa experiencia a través de su comportamiento y posicionamiento a la hora de plantear su obra. Todo se mixtifica y, en este sentido, empiezan a aparecer puentes comunicantes entre todo tipo de disciplinas que, en la mayoría de las ocasiones, enriquecen mutuamente cada uno de los campos.
Desde las artes plásticas se plantea un diálogo con el teatro, con el cine, la música, la literatura, la danza… y en general con cualquier disciplina donde se ponga de manifiesto la creación humana. El arte contemporáneo no es solo el que vemos acotado a la galería y al museo, enmarcado y aislado, sino que en su sueño de ser parte activa y decisiva de la sociedad de la que surge se camufla directa o indirectamente en lugares antes no previstos. Aunque existen precedentes en las vanguardias históricas –solo basta recordar la Bauhaus–, Andy Warhol, en los años sesenta, supuso el verdadero punto de inflexión de esta mixtificación de ámbitos al asumir las características de la sociedad capitalista como parte de su obra. Supo crear su propia marca y, a través de ella, desarrollar lo que la sociedad rápida y consumista le exigía a todo producto comercial; desenmascaró directamente al arte y, de esta forma, le infligió una mayor libertad.
A la situación actual se llega sin un planteamiento discursivo previo, y mucho más por cierta asunción natural, una vez asumidas las pretensiones warholianas. Vemos que artistas tan reconocidos y de disciplinas tan distintas como Cindy Sherman, Larry Clark, Julian Schnabel, Shirin Neshat o Pipilotti Rist se lanzan a escribir y dirigir sus propias películas, o que en el mundo de la moda se mezclan nombres como Murakami con Louis Vuitton, Dominique Gonzalez-Foerster asumiendo el interiorismo de las tiendas de Balenciaga, Hedi Slimane con toda la línea masculina de Dior, o que se alían la dramaturga Angélica Liddell con el pintor Enrique Marty, o que los arquitectos Zaha Hadid o SANNA plantean algunos de sus prototipos como objetos de diseño o propiamente esculturas, o el pintor Zimerman hace los vídeos de Björk o el fotógrafo Wolfgang Tillmans a los Pets Shop Boys... Lejos de ser ejemplos puntuales, estos movimientos entre disciplinas se están produciendo por mutua necesidad.
Los ámbitos de la creación precisan unos de otros y de esta forma se enriquecen. Los puentes planteados entre todos ellos cada vez son más transitados y, de seguir así, podría llegar un momento en el que se pueda hablar de un espacio común creativo donde las disciplinas se hayan diluido en pro de una creación humana que recupere el sueño humanista de poder participar en todos y cada uno de los ámbitos.
RAFAEL DOCTOR
Director del MUSAC de León
Prada
de película
Nueve cortos de tres minutos, nueve historias visionarias y un protagonista único: el nuevo perfume ‘Infusion d’Homme’ de Prada. De arriba abajo ‘Ping-Pong, Paul Mary’, del coreano Hyuk-Jae, y ‘To Myself’, del francés Cyril Guyoy.
HediSlimane
ROCK FOTOS
El ex diseñador de Dior Homme (a la izquierda) siente pasión por la música y la fotografía. El resultado de la suma de estos dos intereses se ha expuesto en el MUSAC de León. El catálogo de la muestra ‘Rock Diary’ será de culto. Arriba, Pete Doherty posa para Hedi.
Dorothy Tang para Adidas
MUEBLES DE FIRMA
Adidas celebró la apertura de su primera tienda en China con una colaboración única con Dorothy Tang, una de las artistas más célebres de Pekín. Tang ha creado pinturas y una colección exclusiva de mobiliario barroco con estampados de la firma.