Una talla menos

Si durante las vacaciones te aficionaste al ‘pescaíto frito’ y el helado, puede que no entres en tus prendas preferidas. Olvídate de la báscula y de la angustia. Identifica tu problema y atácalo de frente. Consejos, trucos y una dieta para conseguirlo en un mes.

Blanca Márquez

Pasar de la 42 a la 40, por ejemplo, es más fácil si identificamos cuál es nuestro punto débil. ¿Tienes la sensación de que el vientre se hincha? ¿Retención de líquidos? Puede que tengas celulitis o una cierta tendencia al sobrepeso. O que cuando el estrés te sobrepasa sólo logres calmar la ansiedad con dulces. Cambia el chip y olvídate de la báscula. Sin frustraciones, sin dietas draconianas o ilógicas, sino con fórmulas adaptadas a nuestra actividad diaria. Una dieta comprende un cambio de hábitos de vida que incluye el cuidado del cuerpo desde todos los frentes, con la realización de ejercicio físico al menos tres veces por semana y tratamientos adecuados al problema concreto de cada una. Sigue estas normas:

1. Come cinco veces al día
Hay que desayunar bien, es la comida más importante de la jornada porque tu cuerpo ha estado ocho horas gastando. Ayúdale a reponerse con un desayuno completo que incluya proteínas en forma de un lácteo (leche, yogur, queso), hidratos de carbono (un par de rebanadas de pan), fruta, que contiene azúcar para darte energía instantánea, y fibra para contribuir al tránsito intestinal. A media mañana, toma otra fruta. Y a media tarde, apúntate a una infusión o unas tostadas.

2. Bebe mucha agua
Especialmente si tu problema es la retención de líquidos, ya que hay que estimular el funcionamiento del riñón para que elimine toxinas. Facilita la digestión, y no hincha, al contrario. Antes de picar, tómate un buen vaso de agua.

3. Disfruta la comida
Hay que comer despacio, a pequeños bocados y masticando bien. Saboreando los alimentos. Piensa que, de este modo, garantizas que tu cuerpo y tu mente estén en forma y rindan mejor. Vale la pena sentarse a la mesa de manera consciente, ¿no?

4. No te prives de nada
¿Que esa pieza de chocolate justo antes de ir a dormir te relaja? Pues, cómetela. Pero no cinco a lo largo del día. Cambia los fritos por el vapor y la plancha; ponle guarnición de verduritas y patatas (sí, ¡patatas!) a carnes y pescados. Los dietistas recomiendan tomar cada día dos o tres raciones de fruta; dos de verduras, una cruda y una cocida; de tres a cinco de cereales y tubérculos; dos de carne, pescado, huevos o legumbres; dos a cuatro de leche y derivados; tres a seis de grasa (aceite, aceitunas), y de tres a seis raciones a la semana de frutos secos.