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¿Quién nos boicotea la operación bikini?

Revelamos a los principales enemigos que impiden que consigamos el anhelado cuerpo tonificado.

Paola Lei | Woman.es

Beber alcohol con frecuencia

Si a pesar de seguir un régimen estricto sigues bebiendo cañas y alguna copa por las noches, tu operación bikini se ralentizará de modo alarmante y perderás la paciencia. Para muchas personas beber funciona como un efecto dominó. Es decir, beben, sus inhibiciones bajan y su apetito se dispara. También llega la euforia y la creencia de que se disponen de algunos superpoderes, entre ellos el de comer y no engordar. Por otra parte, es muy fácil subestimar la cantidad que uno bebe pero cuando empieces a llevar la cuenta identificarás muy rápido el agujero por donde se escapa todo el esfuerzo para adelgazar. La buena noticia es que al cortar la ingesta de alcohol los resultados son muy rápidos. Lo ideal es beber una noche a la semana y marcarse un máximo de dos copas.

Has renunciado a todas las grasas, hasta “las buenas”

Muchas personas han desarrollado una verdadera fobia a las grasas, y no quieren comer ni siquiera las de buena calidad, como las provenientes del aguacate o del salmón. Sin embargo, consumir grasas saludables es una estrategia inteligente para perder peso, luchar contra la inflamación (uno de los primeros signos de envejecimiento), y mantener la piel lustrosa. Pero todavía hay una ventaja más, las grasas buenas tienen un alto poder antioxidante que se relaciona con la delgadez, incluso cuando se sigue consumiendo el mismo número de calorías. No es buena idea seguir una dieta con cero contenido de grasas.

Comes toneladas de alimentos “saludables” (sin vigilar el tamaño de las raciones)

Muchas personas se sienten sanas porque comen alimentos con buena reputación, por ejemplo, aguacates, lentejas, granos integrales, quinoa … y acaban comiendo demasiado. Las raciones muy grandes de cualquier alimento te harán ganar peso, aún cuando sean sanos, integrales, carísimos y 100% orgánicos.

Haces poco entrenamiento cardio y muchas abdominales

La tripa es la tripa. Así que en el gym te concentras en hacer 40, 60, 80 abdominales. Como resultado, lejos de desaparecer tu tripa sigue en su sitio ahora un poco más endurecida, tonificada y difícil de disimular. El error es no combinar tus esfuerzos de tonificación con un entrenamiento cardiovascular -pueden ser varias sesiones de spinning, elíptica, o running por semana- que te ayudarán a perder peso y a quemar grasas con más eficacia. No hay que olvidarse de construir músculo porque a mayor masa muscular más rápido será tu metabolismo, pero para quemar grasa, querida, hay que sudar y hay que sufrir.