D.R.

De la sábana fantasma a la cuna que inmoviliza al bebé

Está en bocas de todos. La nueva cuna Snoo se vende como la cuna inteligente que facilita el sueño de los bebés y por consiguiente, el de los padres. Pero la forma en que lo consigue ha levantado la polémica. 

Nuria Roca | Woman.es

La cuna robot Snoo ha sido creada por el diseñador suizo Yves Béhar y el pediatra Harvey Karp. Con una estética muy elegante de líneas simple, la cuna está equipada con la última tecnología para satisfacer las necesidades básicas del bebé.

Según sus creadores, la cuna garantiza el sueño del pequeño gracias a unos sensores específicos que controlan el llanto y ajustan sus movimientos y el hilo musical para calmar el bebé. Esta cuna robot ha nacido con una inteción clara, abordar una de las principales quejas de los nuevos padres: la falta de sueño. Y para conseguirlo incorpora los últimos avances tecnológicos. Snoo crea un movimiento de balanceo de millones de ciclos para inducir a un mejor sueño al bebé.

En combinación con sus movimientos suaves, la cuna SNOO también reproduce una variedad de sonidos específicos que ayudan al bebé cansado a dormirse, según su nivel de cansancio. La cuna cuenta con una conexión WiFi que permite a los padres controlar la oscilación y el funcionamiento de la cuna.

D.R.

Pero la parte más polémica es el saco de dormir especial que incorpora Snoo, que permite envolver al bebé “para que se sientan más seguros” según sus creadores y además evitar que ruede de la cuna o se de la vuelta mientras duerme. Es cierto que la mayoría de los bebés se sienten más seguros cuando están envueltos y esta posición les calma, pero los pediatras lo suelen recomendar para periodos cortos de tiempo, no inmovilizarlos durante toda la noche.

D.R.

Muchos padres ya se echaron las manos a la cabeza cuando apareció la sábana fantasma. Una especie de bajera con una camiseta incorporada que permite al niño darse de la vuelta e incluso ponerse de pie en la cama con ella puesta, pero evita que se caiga de la cama y que se destape durante el invierno. Un solución bastante menos polémica que la nueva cuna inteligente cuyo precio oscila 1.200 euros.