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¿Por qué la comida basura te da 'resaca'?

Woman.es

Alguna vez te ha ocurrido: tras una copiosa comida o cena con alta ingesta de comida basura te encuentras con los síntomas de una resaca. Pero, ¿qué ocurre? ¿Acaso la resaca puede ser consecuencia de algo más que el alcohol?

Tienes dolor de cabeza, pesadez de estómago e incluso cansancio físico, y todo por una razón: es tu cuerpo mandando una señal a tu cerebro... La señal de lo que acabas de comer. Y la reacción es más que normal, de hecho es necesaria: si no te sintieses tan mal, estarías comiendo ese tipo de comida todo el tiempo (y, no lo olvides, sirven como capricho y algo excepcional, pero no es muy saludable ingerirlas cada día).

Este efecto puede ser más o menos acusado, según la doctora Robynne Chutkan, autora del libro 'Gutbliss' (en inglés), en función de la composición de los alimentos ingeridos: como era de esperar, tendrán mayor incidencia aquellos que sean más salados, grasientos, azucarados o con muchos hidratos de carbono.

Y todo, ¿por qué? Porque comes más de lo normal y eso deriva en dolor de cabeza (se necesita más cantidad de sangre trabajando en el estómago y llega menos al cerebro, ahí la explicación). Y también, la sal deshidrata (hola de nuevo, jaqueca) y retiene líquidos, por eso te sientes pesada. La grasa lleva tiempo para digerirse, así que durante muchas horas puedes estar procesándola y de ahí el dolor de estómago o la acidez. Finalmente, las comidas y bebidas azucaradas o repletas de carbohidratos suben tus niveles de azúcar como en una montaña rusa, haciéndolos caer al poco rato. Todo un abanico de sensaciones, en resumen.

Y por si todo esto fuese poco (o insuficiente, a la hora de autoconvencernos de que se trata de un capricho que tiene sus consecuencias), este tipo de comida es capaz de convertir la flora bacteriana presente en nuestro intestino de buena a mala, que causa hinchazón e incluso aumento de peso.

Pero, antes de que elimines este tipo de comida para siempre, una solución: consumo ocasional, limitar las porciones, beber mucha agua para contrarrestar el efecto salino y considerar tomar protectores estomacales para prevenir el cambio intestinal. Y, a poder ser, apuesta por aquellas comidas que no te sienten tan mal...