Jessica Semmens / INSTAGRAM

Jessica Semmens adelgaza gracias a Instagram

Araceli Ocaña | Woman.es

Que Instagram es la red social en la que más se habla de comida es una verdad universal: no solo los platos bonitos son absolutos protagonistas (a excepción de los gatos, que también reclaman su sitio) sino que hasta la etiqueta #foodporn se ha convertido en término para englobar todas esas cosas con pinta deliciosa.

Bien, pues hay personas que han decidido abrazar esta tendencia, aprovecharse de ella y sacarle partido: Jessica Semmens, de 22 años, se ha hecho mundialmente famosa (aunque en su cuenta de Instagram tiene apenas 3.000 seguidores) porque en dos años ha perdido 57 kilos, todo un éxito después de que el médico le anunciase que, debido a su obesidad, no sobrepasaría los 35. Pero no es este su único mérito, sino que esto lo ha logrado gracias a esta red social, en la que ha ido publicando sus comidas y sus seguidores las han ido evaluando: ¿es sano este plato o no? ¿Qué debería cambiar?

Así, el cambio en su fisonomía es espectacular.

Los medios ingleses se han abalanzado a reconocer el mérito de Jessica: The Sun y el Daily Mail ya le han dedicado sendos reportajes, con entrevistas incluidas: "Creí que estaba destinada a tener sobrepeso de por vida pero cuando empecé a contar calorías en una aplicación móvil y a compartir fotos de mis comidas aluciné con la cantidad de comentarios que recibía."

Un método (el de contar calorías gracias a apps móviles) en auge, aunque lo de postear sus imágenes de comida sana para motivarse es una vuelta de tuerca interesante: "Empecé a documentar el cambio en mi figura según perdía peso y fue una buena forma de ver mi progreso y mantenerme a raya cada vez que sentía la tentación de coger la caja de galletas. Si no me mantenía fiel a la dieta, no solo me estaba defraudando a mí misma, sino también a mis seguidores."

Así, Jessica publica cada una de sus comidas, sus pensamientos (y lo que cuesta probar nuevas dietas o ir cada día al gimnasio) así como imágenes de artistas en las que inspirarse a la hora de adelgazar. Tras recibir mofas durante el colegio y sentirse cansada solo al andar a la edad adulta, la joven decidió cambiar de vida.

Probó a reducir azúcares, carbohidratos, probó también la dieta Atkins y la Paleo, hasta que una app móvil le dijo cuántas calorías debía consumir al día y cómo. "Una amiga me había hablado de todas las cuentas de Instagram de comida sana, así que al principio usaba la función de búsqueda para encontrar ideas. Me ayudó a ver los diarios de otra gente que estaba perdiendo peso y me hizo darme cuenta de que podía compartir el mío," confiesa.

Y de ahí a comenzar a visitar el gimnasio solo había un paso. Y otro, que consistía en publicar sus fotos después de intensas sesiones de ejercicio. Y así, paso a paso, con gran esfuerzo, Jessica se convirtió en una abanderada de la vida sana que ahora vive sus merecidos minutos de fama.