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¿Es un error hacer huelga de deberes?

Ante lo que consideran un exceso de tareas escolares, muchos padres se han plantado y han decidido optar por animar a sus hijos a dejar de hacerlas para tener los fines de semana libres en familia. Pero, ¿cómo puede afectar esto a alumnos y a profesores? 

Paka Díaz | Woman.es

Aunque lo cierto es que la eterna disputa -deberes sí, deberes no-, parece no tener fin, en lo que todo el mundo parece estar de acuerdo es que hay un exceso de tareas para los estudiantes. Expertos en educación como José Antonio Marina consideran que, además ser establecer discriminaciones entre los alumnos, ya que no todos cuentan con el mismo ambiente familiar y apoyo, las tareas escolares deberían de ser ligeras y sólo de lunes a jueves porque, según declaró a la agencia EFE el escritor, “el fin de semana debe ser para la familia". Vale, hay que reconsiderar los deberes, algo para lo que tanto asociaciones de familias como sindicatos piden reuniones de cara al futuro y anhelado pacto de Estado sobre la Educación, pero, ¿qué hay de la huelga de deberes? ¿Ha sido una decisión acertada?

Pasado el primer fin de semana de la huelga de deberes convocada a primeros de noviembre por la principal organización de padres de la escuela pública, Ceapa, llega el momento de detenerse a valorarla. El presidente de la organización, José Luis Pazos, que en la convocatoria de la misma afirmaba que "el tiempo del fin de semana no es de la escuela, es de la familia” y animaba a usarlo para ir a museos, hacer actividades deportivas o, simplemente, disfrutar de estar juntos, la ha calificado de “éxito rotundo”. Además, Pazos recordó que el código de buenas prácticas educativo no sido fructífero para recular los deberes. “En este país se ha demostrado que no sirve para nada", señaló. Por su parte, los sindicatos de la enseñanza se han manifestado en contra de una medida -la huelga- que, además de cuestionar la labor de los docentes, les parece extrema.

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Al Ministro de Educación y nuevo portavoz del Gobierno, Iñigo Méndez de Vigo, le ha parecido que «ha sido una mala idea». La razón principal que esgrimía el político es que ha mostrado una "desconfianza grande" hacia el profesorado. Sin embargo, y pese a que no le parece una medida correcta, Méndez de Vigo admite que se trata de un debate que existe en la sociedad y que conviene abordarlo. Tampoco la pedagoga Nora Rodríguez, autora de, entre otros, el libro ‘Neuroeducación para padres’ está de acuerdo con la forma de encarar el exceso de tareas escolares. “¡La huelga de los deberes es un grave error!”, afirma, porque “coloca a los niños en un lugar de incertidumbre frente a los docentes y frente a los padres. Hasta hora, muchos de esos mismos padres puede que hasta les hayan obligado a acabar los deberes día tras día, y ahora, como no saben cómo resolver el problema, usan la peor estrategia: enseñar a sus hijos a desobedecer con la idea de que el fin justifica los medios. Para los niños, es importante que la escuela  sea el lugar al que ellos van para que se les transmitan los conocimientos que no proporciona la familia”.

La neuroeducadora está de acuerdo en aligerar los deberes, dar más tiempo libre y de juegos a los críos e, incluso, personalizar las tareas ya que “cada niño necesita un estilo de deberes más acorde con lo que él es”. Nora Rodríguez, que forma parte del equipo del Happy Schools Institute, donde enseñan a educar para que los alumnos sean la mejor versión de sí mismos, considera que colocar a los niños en un lugar de ‘desobediencia’, en lugar de gestionar el problema entre adultos “es dañino para transmitir conocimiento desde una buena relación de confianza.  Los niños aprenden mejor cuando entre docente y alumno hay una relación de confianza. El cerebro cuida permanentemente la supervivencia, y si no se siente en una relación de confianza aprende menos, porque entonces tiene que preocuparse por otra cosa, por ser aceptado, por tener que dar la cara ante el profesor…”. Por otra parte, indica que colocar a los docentes en el otro extremo de esa ‘lucha de fuerzas’ mina su posición frente a los alumnos. Las aulas no deben de ser un campo de batalla, sino un lugar donde la confianza permita apostar por la creatividad para el desarrollo de los niños. El problema es que, al interferir los progenitores directamente en la escuela pueden dañar el liderazgo social y pedagógico del profesor en el aula. “No digo que lo desautorice por completo, pero lo rebaja a  un lugar indeterminado  frente a los alumnos. Los padres, que no están en el aula, adquieren más poder lo cual en ningún caso conviene al alumno para su desarrollo y para la construcción de su identidad académica”, explica Rodríguez.

Tampoco todos los padres y madres están de acuerdo con la huelga. De ellos, la que más ha llamado la atención en las redes sociales ha sido Nuria Pérez, madre de dos hijas y autora de una carta contra la huelga de deberes que se ha hecho viral y que tiene ya más 18.000 'me gusta’ en Facebook.

En su post, Pérez, que es ‘creative coach' y creadora del blog Spark & Rockets, explica por qué no está de acuerdo con la huelga de deberes, pero además señala que se debe de trabajar con los maestros y no en contra, recuerda los problemas a los que se enfrentan los profesores de la escuela pública y acaba dándoles las gracias por la educación que reciben sus hijas. Y, sobre todo, señala que lo importante es dialogar, algo que, quizá demasiadas veces, a todos se nos olvida.