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¿Y si te enseñaran a quererte desde la infancia?

La educadora Tania García enseña cómo ayudar a los menores a subir su autoestima para ser adultos felices. La tarea es mayor de lo que parece: las comparaciones y las etiquetas, tan normalizadas, provocan un daño enorme en la infancia y adolescencia y “con baja autoestima, no nos queremos, ni respetamos a nosotros mismos y eso nos imposibilita respetar a los demás”.

Paka Díaz | Woman.es

¿Quién no ha comparado a un niño o niña con otro para provocar que mejore su rendimiento escolar o su educación? ‘Mira como se lo come todo tu hermano’. O, “aprende de las buenas notas que tiene tu hermana’. Y miles de opciones, como “qué educado es tu amiguito, qué educado es’ o “fíjate cómo tu amiguita no llora”… Desde pequeños, hemos crecido siendo comparados con otras personas. En tu casa, en tu escuela o en tu familia. Pero, ¿y si te dijeran que eso provoca un daño tremendo en los menores, tanto que puede llegar a lesionar su autoestima?

La educadora sociofamiliar e investigadora social Tania García se convirtió en una escritora de éxito en el sector del ‘parenting’ con obras como ‘Educar sin perder los nervios’ y otros cuatro superventas más. Ahora, en su nuevo libro, ‘Quiérete mucho’ (Vergara) ofrece las herramientas y los conocimientos necesarios para ayudar a los y las peques a mejorar su autoestima y hacerla crecer desde el respeto, el autocuidado y el acompañamiento emocional. Un libro en el que dinamita muchas de las que considera creencias erróneas.

Además, García alerta sobre que los menores carecen de herramientas suficientes para gestionar su autoestima. “Solo es necesario darnos cuenta de lo normalizadas que están las formas poco éticas y adultocentristas con la infancia y adolescencia, para comprender lo lejos que estamos de que construyan una autoestima sana”, advierte y subraya que “la mejor herramienta es profesarles amor y aceptación incondicional”.

Precursora de la Educación Real®, Tania García cuenta con más de 20 años de experiencia como pedagoga. En 2012 creó Edurespeta, un centro pionero online para madres y padres por el que han pasado más de 40.000 personas. Además, García es la directora de la Escuela Superior de Educación (ESDE), donde “se imparten titulaciones enfocadas a trabajar con colectivos vulnerables, respetando íntegramente sus derechos humanos”, explica y resalta algo que es la espina dorsal de toda su filosofía: niños, niñas y adolescentes necesitan ser respetados y tratados con amor y calma. Si no se hace así, las carencias emocionales serán su pesada mochila de vida.

D.R.

Para evitarlo, se decidió a escribir ‘Quiérete mucho’. “Llevo muchos años investigando sobre la autoestima infantil, adolescente y adulta, y, estaba convencida de que podría crear la obra más completa enfocada en la autoestima infantil, para que madres y padres comprendieran todo lo que significa y conlleva desarrollar una autoestima saludable”, explica. Desde su publicación “por los cientos de comentarios que me han llegado de madres, padres y profesionales, creo que puedo afirmar que he cumplido mi objetivo”.

Como en todo, cada persona debe empezar por trabajar su propia autoestima, algo que ha hecho Tania García y asegura con buenos resultados: “Siendo ya adulta, descubrí que tengo un cerebro privilegiado, siempre me consideré diferente, pero realmente es que tenía capacidades diferentes. Por ende, no es que me organice bien, es que puedo hacer las cosas en menos tiempo, y eso me da cierta ventaja, puesto que, aún teniendo miles de alumnos y alumnas, me acabo de graduar de nuevo en la universidad, he acabado otro máster, estoy escribiendo un cuento…”, explica.

Aunque reconoce que “mis hijos son y serán siempre lo primero”, asegura tener tiempo para todo. Además, subraya la importancia de “conocernos en profundidad y trabajar en la autoaceptación, autoconocimiento y la propia autoestima saludable”, ya que “es imprescindible para vivir acorde a nuestra verdadera esencia”. Le preguntamos por qué es fundamental cuidar la autoestima desde la infancia y cuáles serían las claves para hacerlo.

¿Cuáles son los errores más comunes que se cometen en la educación infantil?

Partiendo de la base de que cualquier trato poco ético hacia los niños, niñas y adolescentes les genera baja autoestima (gritos, castigos, chantajes, amenazas, ignorar sus emociones, ausencia de contacto físico…), por poner un ejemplo, una de las causas normalizadas, son las comparaciones y las etiquetas. Todas las etiquetas son perjudiciales para cualquier niña o niño. Da igual si la etiqueta es ‘la inteligente’, ‘el niño problemático’, o ‘la lectora’; todas las etiquetas siembran unas expectativas de comportamiento y de actitudes en las niñas y los niños que provocan que se sientan constantemente la presión de ese rol que le ha sido impuesto, privándoles de su propia esencia. Las comparaciones, a su vez, son iguales de dañinas para la autoestima. Cada persona merece ser tratada con la singularidad que merece, ya que todas/os somos personas únicas y, por tanto, ninguna niña o niño merece ser puesto en comparación con su hermana, con su primo o su compañero de clase porque duerma mejor, sea mejor deportista o saque más sobresalientes.

Esas comparaciones, según explicas en tu libro 'Quiérete mucho', pueden llegar a dañar seriamente el modo en que nos vemos a nosotros mismos. ¿Cómo se genera la autoestima en las personas y qué importancia tiene la infancia para que se desarrolle correctamente?

La autoestima, es el valor que nos otorgamos a nosotros mismos, pudiendo ser negativo o positivo, y esa es la piedra angular de nuestra salud psicológica. Los estudios al respecto han confirmado que tanto la autoestima (en base a ella la seguridad y la confianza en uno mismo), como la capacidad de amar y de demostrar amor, así como las habilidades sociales e intelectuales, tienen sus raíces en las experiencias vividas durante la infancia, en el trato recibido durante la misma. Por tanto, la base de la autoestima se encuentra en la infancia y adolescencia.

¿Cuáles son los peligros de una baja autoestima?

Con la baja autoestima, básicamente, no nos queremos ni respetamos a nosotros mismos, algo que nos imposibilita respetar a los demás. La baja autoestima nos hace esconder nuestra verdadera esencia, no tener seguridad ni confianza en lo que somos ni en lo que hacemos, y esto acaba pasando factura a todos los niveles de nuestra vida, generándonos dificultades en muchas áreas, psicológicas y físicas, desde depresiones y ansiedades hasta insomnio y dolores de estómago.

¿Cómo se ayuda a los niñas y las niñas a quererse más?

Para desarrollarse de manera sana y segura psíquica, social y culturalmente, las niñas, niños y jóvenes necesitan crecer en un ambiente familiar de respeto, estabilidad y cariño, donde las madres y padres transmitan valores considerados socialmente adecuados, estableciendo pautas que influirán en su forma de ser y de actuar, posibilitando que no se dañen ni dañen a los demás, pudiendo generar así, una autoestima saludable. Básicamente, porque la autoestima saludable es necesaria para tener un desarrollo pleno, algo que además, es un Derecho Humano Universal. La aceptación por ellos mismos ejerce de guía en las decisiones que toman, en sus intereses, en la forma de relacionarse con los demás y, por supuesto, en el equilibrio emocional que logran en todas las áreas de su vida.

 La educadora sociofamiliar e investigadora social Tania García, experta del ‘parenting’ y autora de ‘Quiérete mucho’ (Vergara).     | AnicetoStudio

¿Cuáles serían las principales recomendaciones que darías a padres y madres para desarrollar la autoestima infantil?

La confianza, la voz y la capacidad de decisión que se da a niñas y niños es algo esencial y no se hace. Si no les hacemos protagonistas de sus propias vidas, difícilmente podrán desarrollar su autoestima saludable, así como tampoco desarrollarse óptimamente a nivel cerebral. Es una incoherencia enorme que pretendamos que nuestras hijas e hijos sean en un futuro personas adultas con una gran confianza y respeto a sí mismas, si utilizamos formas opuestas para educar. Clara Campoamor dijo una frase maravillosa que puede resumir esta gran carencia de la sociedad adultocentrista: “La libertad se aprende ejerciéndola”. Las niñas y los niños solo tendrán una correcta autoestima si, entre otras cosas, pueden tomar decisiones y tener la libertad de equivocarse, con el acompañamiento emocional adecuado.

¿Falta en demasiados hogares y centros educativos ese respeto, aun sin ser conscientes de ello?

En general se tiene una falsa concepción de lo que significa demostrar respeto por la infancia. El respeto no es no poder decir ‘no’ a una niña o un niño, no es tampoco dar un tarrito de colores o un cojín cuando se enfada, ni poner pegatinas rojas o verdes en función de su comportamiento. Respetar implica mucho más: que dejemos de vulnerar los derechos humanos de los niños y niñas, comprendiendo que hay que tratarlos cómo nos gusta ser tratados por otros adultos.

¿Cómo se empieza a educar desde el respeto?

Lo que falta realmente es un cambio de mentalidad, avanzar hacia una sociedad no adultocentrista, que no discrimine a niñas, niños y adolescentes por su edad. Que no castigue, chantajee o amenace a una niña porque llore o grite, si se expresa emocionalmente de esta manera ante un enfado. Que no provoque que prácticamente una madre le dé a otra el pésame porque su hija tiene 12 años y está comenzando la adolescencia. Que no hagamos vídeos virales de niños enfadados, que dejemos de compararlos, castigarlos, criticarlos, manipularlos a nuestro antojo… así jamás es viable una autoestima saludable. Debemos transformarnos y la transformación comienza por pequeños cambios, por uno mismo, cada uno en su hogar, con nuestros hijos e hijas y con nosotros mismos. Solo tenemos una vida, que sepamos, aprovechémosla teniendo el respeto como base en todas nuestras relaciones, algo que impactará en nuestro propio bienestar y autoestima.

Y a los adultos que lean esta entrevista, ¿qué consejos les darías para aprender a mirarse a sí mismos con más cariño?

Una de las grandes claves es comprenderse, hacer un viaje hacia nuestra propia infancia y adolescencia, para hacer las paces con las personas que fuimos y que también somos. La aceptación y la reconciliación con nuestro pasado es uno de los aspectos claves para mejorar la autoestima adulta, pudiendo así, acompañar a nuestros hijos e hijas de manera adecuada.

Un estudio de la Universidad de Berna (Alemania) concluyó que es a los 60 cuando tenemos la autoestima en su punto más álgido. ¿Nos queremos más con la edad?

Dependerá de si hemos aprovechado nuestra vida en sembrar y trabajar nuestra propia evolución y autoconocimiento, desechando todo ego y enfocándonos en respetarnos a nosotros mismos y a los demás.