¿Botox yo? No, gracias

Las actrices defienden la naturalidad y el poder de la arruga. Algo está cambiando.

Myriam Serrano

La polémica ha estallado al cumplirse 20 años desde la aprobación en Estados Unidos de la toxina botulínica. El uso y abuso de esta sustancia, que paraliza los músculos del rostro y retrasa el envejecimiento, ha hecho que las actrices se rebelen contra sus efectos. Solo hay que ver a Nicole Kidman para entender por qué. Incluso los profesionales que inyectan botox empiezan a cuestionarlo, y recurren cada vez más a otras técnicas de rejuvenecimiento, como el ácido hialurónico o las células madre de la grasa. Porque el negocio sigue, claro. Aunque no se cuestione de fondo la tiranía del canon de belleza actual, que exige juventud y delgadez a toda costa, el debate va más allá y también están en el punto de mira los ‘retoques’ informáticos de la fotografía. Kate Winslet y Emma Thompson, además de abanderar la lucha contra el botox, están en contra de la manipulación de su imagen en los medios. La clase política empieza a tomar medidas. Si prospera el debate abierto en Francia, pronto habrá que mencionar si la foto publicada ha sido ‘trucada’. ¿El objetivo? Proteger –sobre todo a los adolescentes– de una ficción muy nociva: la perfección.

Opiniones...

RACHEL WEISZ
Ha sido la última y la más contundente en pronunciarse: «El botox debería estar prohibido para los actores, igual que los esteroides lo están para los deportistas», confiesa en una entrevista a ‘Harper’s Bazaar’. La protagonista de ‘Ágora’, con 39 muy bien llevados, dice que «actuar consiste en ser expresivo, ¿por qué borrar entonces las arrugas de expresión?»

CATE BLANCHET
«Me siento genial a los 40», confesó la actriz de tez de porcelana en su visita a España. Cuida su piel con esmero desde niña, pero está en contra del artificio. Y su marido la apoya: «O el botox o yo», le dijo el guionista Andrew Upton.

KATE WINSLET
La actriz británica (34 años), lo ha dicho muy claro: «Quiero ser capaz de expresarme con mi rostro.» Ella consigue comunicar con solo levantar una ceja, como vimos en ‘The Reader’, por la que ganó el Oscar.

EMMA THOMPSON
Abandera a las actrices inglesas, como Weisz y Winslet, en contra del botox. Rechaza también el retoque digital en las fotos, la última guerra abierta en pro de la naturalidad. Es honesta consigo misma: «El botox sería una terrible traición hacia todo en lo que creo. ¿Qué tiene de malo tener 50 años?»

JENNIFER ANISTON
Confiesa que lo probó una vez y no le gustó nada: «Fue como llevar peluca.» La ex de Brad Pitt (40) está encantada, eso sí, con su reciente ‘no-operación’ de pecho. El aumento de talla sin pasar por el quirófano, con inyecciones de Macrolane, es la última moda en estética. Es un tratamiento temporal con este gel de ácido hialurónico, que debe mantenerse cada año o repetirse al cabo de dos. Es ideal para aumentos pequeños, aunque no se puede hacer en todos los pechos. (En España: Instituto Javier de Benito. Tel. 932 530 282. Y Clínica Diego de León. Tel. 914 263 003.

¿QUIÉN LOS LLEVA MEJOR?

Quien se pasa de la raya corre el riesgo de convertirse en una caricatura. ¿Dónde está aquel estilo tan fresco de Meg Ryan en las comedias de los 90? ¿Y aquellos rasgos aniñados de Nicole? Sus músculos son estudiados al milímetro en cada estreno. ¿Y Demi? Está fantástica a los 47, pero nadie la cree: «Nunca me he retocado nada, aunque no juzgo a quien lo hace.»