Zadie Smith, belleza intelectual

En los 17 ensayos de "Cambiar de idea", la escritora inglesa de origen jamaicano fusiona inteligencia y pasión. Ordenados en cinco secciones (Leer, Ser, Ver, Sentir y Recordar) reflejan su mirada sobre la cultura, la política y su propia vida.

Antonio Lozano

Con 24 años, Zadie Smith se encontró con un pie en el paraíso y otro en el infierno. Le acababa de salir una novela brillante, ‘Dientes blancos’, que captaba la realidad multicultural de Londres al hilo de conflictos familiares, con una percepción y un sentido del humor como no se veían desde Hanif Kureishi. A la euforia por la irrupción de un talento tan prematuro, en especial en un mercado anglosajón tradicionalmente obsesionado con el descubrimiento de savia joven, se unió un elemento extraliterario que adquirió una molesta relevancia. La belleza exótica de la autora, y su consiguiente fotogenia, la convirtió en la ‘chica de moda’. Por consiguiente, se escarbó en su vida privada, la persiguieron los paparazzi y la novela quedó reducida para muchos a un mero pretexto.

Smith consiguió salir airosa de los dos grandes desafíos que se le plantearon. Supo, por un lado, no dejarse cegar por el aluvión de elogios, espantar la posibilidad de bloqueo y proseguir con su carrera literaria. Publicó otras dos novelas en un in crescendo de madurez y técnica: ‘El cazador de autógrafos’ y ‘Sobre la belleza’. Por otro lado, protegió su intimidad, buscando refugio creativo en Italia e instalándose en Boston para dar clases. La publicación de ‘Cambiar de idea’, una heterogénea selección de diecisiete textos en la que encontramos desde reportajes sobre Liberia a una velada en los Oscar, pasando por perfiles de E.M. Forster o Katharine Hepburn, consejos a jóvenes escritores y recuerdos familiares, revela el triunfo de una mente que se ha mantenido prodigiosa pese a las amenazas. ¿El posible secreto? Según indica en el prólogo, apreciar los cambios, admitir la incoherencia ideológica, no dejar de crecer.

Sus ídolos:

1 Una actriz. Zadie adora a Katharine Hepburn, protagonista de su película favorita, ‘Historias de Filadelfia’.
2 Un escritor. Relee continuamente a Vladimir Nabokov por sus endiablados juegos verbales.
3 Una cantante. Le gusta imitar a Aretha Franklin o Billie Holliday, pero en sus playlist nunca falta algo de Björk.