“Vendedor de sueños”, de Roberto Medina

El pasado martes 15 de abril el Hotel Santo Mauro de Madrid fue el lugar elegido para la presentación del libro Vendedor de Sueños, un resumen de la vida de Roberto Medina fundador de Rock in Rio y otros grandes proyectos.

Resumir en un libro la vida de Roberto Medina es complicado, porque sólo contar su infancia y el papel tan importante que supuso su padre, Abraham Medina, para la ciudad de Rio de Janeiro, podría ocupar gran parte de los capítulos. Sin embargo, Marcos Eduardo Neves, periodista del Jornal do Brasil, después de largas conversaciones con Medina, ha conseguido concentrar en casi 300 páginas la vida, los proyectos realizados y la personalidad del creador del mayor festival de música, ocio y entretenimiento del mundo. Lo que pocas personas saben, es que Roberto creó este evento para promocionar la cerveza brasileña Brahma y después de sortear múltiples obstáculos, casi 25 años después, Rock in Rio convertido en marca y leyenda, es un gigante proyecto de comunicación único en el mundo, que en esta ocasión se pone al servicio de las compañías españolas y cuya columna vertebral es un proyecto social que en esta edición trabajará por el cambio climático.
Vendedor de Sueños es un viaje por los principales momentos de la vida de Roberto Medina, empezando por la influencia que su padre Abraham Medina tuvo en él y cómo nació su interés por la publicidad. Poeta de vocación, su capacidad de abstracción, de imaginar y sobre todo de soñar han sido siempre sus herramientas de trabajo. Una vez surge la inspiración y la idea toma forma en su mente, no hay vuelta atrás. Sorprende que después de tres décadas en el mundo de la publicidad, Roberto no haya perdido un ápice de capacidad para emocionarse, para soñar y para pensar que todo es posible. Rock in Rio suponía un reto para Brasil en los años 80, un lugar marginado del show business, sin infraestructura y sin capacidad adquisitiva, pero que finalmente se realizó… ¿por qué no seguir soñando?
Roberto resume en pocas palabras su visión de la profesión: “Siempre he tenido la figura del Quijote como icono. Mi objetivo fue soñar lo imposible. Después de soñar, intentar hacer. En ese aspecto, veo que la figura de don Quijote tiene una gran relevancia para el mundo de los negocios. Mucho de lo que hizo mi padre, de lo que yo he hecho, de lo que hicimos en Artplan, no habría existido sin esa disposición para soñar lo imposible”.
Aunque quizás su proyecto más importante o con más repercusión actualmente sea Rock in Rio, el Vendedor de Sueños describe otros grandes trabajos, campañas e hitos impulsados por Roberto. De esta manera, consiguió que Frank Sinatra rodara un spot para uno de sus clientes. Un logro para el que Medina tuvo que utilizar todos sus medios, no sólo para convencer al artista, sino además a todo el séquito de asesores que lo rodeaban. Sin embargo, este hecho era sólo el principio de la verdadera idea que Roberto Medina perseguía y que moldeaba hace tiempo: llevar a Frank Sinatra a Brasil. “La Voz” llegó a Rio de Janeiro el 21 de enero de 1980, para realizar cinco conciertos, uno de ellos en el Estadio Maracaná, actuación que fue apoteósica. Un reto y también una ilusión que se alcanzó después de dos años de negociaciones, 14 viajes a EEUU y 24 horas al día casi de dedicación completa.
El lado positivo de este hecho, además de traer a un ídolo de masas a una ciudad donde no actuaban artistas internacionales y poder ver los rostros de emoción del público, fue la de contar con el equipo de Frank Sinatra para el nacimiento de Rock in Rio. Aunque el festival era sin duda una idea atractiva y con pretensiones de convertirse en algo grande, Roberto se encontró con muchas dificultades para llamar la atención de los artistas y sobre todo de sus managers. Se encontró con una negativa tras otra. Cuando estaba a punto de tirar la toalla, Mickey Rudin y Lee Solters, empresario y asesor de Sinatra, convocaron a la prensa para anunciar que se estaba preparando el mayor festival de música en Rio de Janeiro. A partir de ese instante, los empresarios y agentes musicales hacían cola para hablar con Roberto. Una semana después el casting estaba cerrado y comenzaba la cuenta atrás para el festival de 1985.
Destacable es también el árbol de Navidad que Medina y su equipo construyen para Bradesco Seguros en Rio de Janeiro. Un adorno navideño que pesa 410 toneladas, mide 82 metros de altura y que su inauguración es otra fecha imprescindible del calendario carioca, el momento en el cual se enciende más de 3 millones de bombillas de colores.