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Lo que 'The Crown' nos enseñó de la reina Isabel II que cambió para siempre su imagen

La serie que emitió Netflix sobre la Corona británica influyó decisivamente sobre la percepción que teníamos de la reina Isabel. 

Clara Hernández

Da igual que el gobierno de Reino Unido o que Helena Bonham Carter, encargada de interpretar a la princesa Margaret en 'The Crown', especificaran que no todo lo que exhibe la serie dedicada a la Corona británica es fiel a la realidad ("Está dramatizada. Lo siento (...). Tenemos la responsabilidad moral de decir: "Esperad, chicos, esto no un drama documental, es un drama", indicó la actriz en el pasado).  Sin embargo, tal y como señalan algunas encuestas, el contenido de la exitosa serie de Netflix que sigue los pasos de la reina Isabel II desde su infancia y que volverá a finales de año con su quinta temporada ha influido y, en ocasiones, mucho sobre la percepción que el pueblo tenía sobre los miembros de la familia real y, por supuesto, sobre la soberana, que este jueves falleció a los 96 años tras 70 años en el trono. 

Así, la recuperación en la pantalla del romance entre el príncipe Carlos de Gales y Camilla Parker Bowles, hoy duquesa de Cornualles, a espaldas de Diana de Gales provocó hace dos años,  25 después de los hechos, un cataclismo anti Camilla en las redes.  Aún así, el 35% de los espectadores encuestados por la firma Focaldata afirmaron que su opinión sobre la monarquía británica había mejorado tras ver las primeras temporadas de la ficción.

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¿Y cómo afectó en concreto a la imagen de la reina Isabel II, a la que se ve lidiar a lo largo de los episodios con el peso de una corona inesperada, su ignorancia ante numerosas materias (que luego remediaría convoluntad y estudio), delicadas relaciones internacionales, un marido infiel, el desprecio de Jacqueline Kennedy, los amores de su hermana Margarita o el 'efecto Lady Di', cuya muerte se está grabando actualmente en la quinta temporada? Pues bastante positivamente, según se desprenden estudios y opiniones aquí y allá. 

Esto es lo que ha enamorado de la reina Isabel II de 'The Crown' y, por ende, de la monarca británica. 

'Una roca'

La longevidad de su reinado -el más largo de la historia de Gran Bretaña- ha hecho que la reina se haya mantenido como la única constante en un mundo en el que no dejaban de producirse cambios, relevos de primeros ministros y líderes mundiales... Y esa es una de las nociones en las que incidía la serie y que fue muy valorada por la audiencia. Es decir, "la idea de la reina como una roca firme en el centro de un mundo cada vez más turbulento" donde en una de las temporadas se la podía ver tratando con un fanfarrón Harold Wilson de Jason Watkins. la tragedia de un desastre minero, el descontento de sus hijos o de su hermana, resumía en 2019 Sarah Hughes en BBC.

El deber ante todo

Desde que vemos a la reina Isabel II subir al trono en los episodios de 'The Crown', presenciamos cómo renuncia a parte de su vida familiar y personal, e incluso influir sobe la de sus parientes (disuade a su hermana Margarita de casarse con el hombre del que estaba enamorada), por sus deberes monárquicos. Su prioridad es servir a su patria. Su sentido del sacrificio ha sido muy valorado.

El silencio

La neutralidad es una de las obligaciones que la reina Isabel, al menos públicamente, mantuvo hasta sus últimas consecuencias. También el difícil silencio al que esa neutralidad le abocaba. "Sabemos cuáles son las opiniones de la reina: la reina no tiene opiniones", dijo de ella el periodista Jeremy Paxman. Su ausencia de opinión se ha considerado una muestra de profesionalidad y respeto.

Humanizada

La ficción también ha permitido que nos aproximemos a la realidad de esa reina de gesto firme y pocas sonrisas, convirtiéndola en más humana, vulnerable y, sin embargo, también más perfecta. También ha llamado la atención no solo sobre los privilegios de su cargo, sino sobre sus retos y obligaciones, abriéndonos una puerta a su intimidad y su (supuesto) día a día.