Skin: La voz de la pasarela

No es modelo, aunque bien podría convertirse en la próxima diosa de ébano. Gianfranco Ferré ha sido el más visionario: la cantante ya es la imagen de su firma.

Isabel Margalejo

Cuando llegas al Palazzo de via Pontaccio, sede de la firma Ferré, lo primero que ves es una lona con su imagen, donde aparece como una mujer fuerte y agresiva, una especie de Grace Jones del siglo XXI. Sin embargo, cuando ella entra en la sala de reuniones y comenzamos la entrevista, se diluye este efecto intimidatorio por obra y gracia de una voz aterciopelada, una educación exquisita y múltiples sonrisas. Las apariencias engañan, y mucho, en el caso de esta mujer acostumbrada a romper tópicos. Cuando comenzó a dedicarse a la música, en vez de decantarse por estilos negros como el RB o el hip hop, optó por el heavy rock con su grupo Skunk Anansie. Tras la ruptura, se ha reinventado en solitario sin perder ese espíritu.
De la chupa a la camisa romántica. ¿Qué tal ha sido su experiencia como modelo?
Divertida, y he experimentado una sensación similar a la de estar sola encima de un escenario. Además, es un placer estrenarme con Ferré, con una ropa tan magnífica y cool que, bajo su apariencia clásica, resulta muy contemporánea.
¿Por qué cree que Ferré la escogió?
No hemos hablado de ello, pero creo que tengo una imagen muy diferente a la de la gente que se mueve alrededor del negocio de la moda, un poco de gata salvaje.
He leído que le encanta la moda pero que odia la peluquería y el maquillaje.
Sí, me entusiasma la moda (doy fe: al acabar la entrevista nos volvimos a encontrar en Corso Como 10, la tienda de culto de Milán, haciendo buen uso de su tarjeta de crédito) y, sin embargo, me da pereza emplear tiempo en peinarme y maquillarme. Por eso me afeité la cabeza...
¿Qué marcas le gustan?
Tengo muchas piezas de Gianfranco Ferré en mi armario, y ahora aún más, y también me encantan Alexander McQueen, DSquared2 y Bernard Wilhem. Siento auténtica debilidad por la ropa de los diseñadores belgas e ingleses jóvenes.
Después de muchos años, dice que por fin ha encontrado su propio sonido. ¿A qué suena ahora Skin?
A rock, en parte indie, con algo de clasicismo contemporáneo, con influencia jamaicana en los drumms, que es la música con la que crecí, pero sobre todo con mucha energía en estado puro. Creo en la rapidez para componer música. Cuanto más tardas en grabar y repites una canción, te aburres de ella y acabas realizando algo mecánico. Jamás hago más de cinco tomas para grabar: prefiero las cosas menos perfectas pero más frescas y llenas de vida.
Es una gran fan de internet, su página web es espectacular, y presentó el primer single de su segundo álbum en solitario, Alone In My Room, en la Red.
Sí, es el presente y el futuro, en diez años prácticamente todo el planeta estará conectado a la Red. Para mí, es una buena forma de controlar lo que hago, de relacionarme directamente con mi público y saber qué opina de primera mano. Con mi Blackberry todos los días me meto en mi foro, contesto e-mails de la gente... Internet da al artista mucho más poder y más fuerza que las compañías de discos.
Dedica mucho tiempo a la música, va a conciertos. Descúbranos a alguien.
Pues, a dos británicos. Primero la banda The Noisettes, y después Jim Noir, que acaba de sacar su primer disco en el que él hace de todo: toca, canta, compone, produce... Es fantástico, de verdad.

PASO FIRME
Aunque desde muy joven ha recibido ofertas para ejercer como modelo, no se había decidido a desfilar hasta ahora. Y lo ha hecho por todo lo alto, cerrando el desfile de Gianfranco Ferré en Milán. La cantante irrumpió en la pasarela de riguroso negro, con cuerpo de strass y levita hasta los pies. Su presencia levantó los aplausos del público –prensa especializada incluida– que no dejaba de repetir: «¡Quién diría que tiene cuarenta años!» Al anochecer, ofreció un concierto exclusivo en el Palazzo de Ferré.