Ser feliz, dos psicólogas te aconsejan

Laura: Ante todo, este lío nos ayudará a aceptar que el cambio forma parte de nuestra vida. Desarrollar habilidades para afrontarlos nos facilitará adaptarnos saludablemente a cualquier novedad que se nos presente. Todo lo ‘nuevo’ implica cambio, y a ello le acompañará siempre una cierta dosis de incertidumbre y ansiedad. Aunque el cambio sea voluntario, positivo y a veces emocionante, también produce un cierto desajuste emocional. Es cierto que el ser humano está lleno de contradicciones, sin embargo, la mayoría de las personas busca mejorarse a sí misma y sus circunstancias, independientemente de estos sentimientos de incertidumbre y ansiedad.
Año nuevo, retos nuevos
Ya asoma un nuevo año y, con él, la cíclica llegada de los buenos propósitos, en vez de apuntarse al gimnasio y dejar de fumar, ¿lo más saludable sería llevar a cabo un examen de conciencia, estimular la vida interior?
Laura: Ya que mi libro habla del sentimiento de culpa, voy a centrarme en él. La culpa depende de muchísimos factores, pero lo primero es siempre identificar qué nos hace sentir mal, ¿algo que he hecho o que me han hecho?, ¿que he dicho o que me han dicho? Segundo, saber diferenciar la culpa real de la culpa falsa, si somos responsables objetivos o no, incidirá en la fórmula para repararlo. En caso afirmativo, habrá que buscar un cambio de conducta, un pedir perdón o perdonar, una conversación… que nos conducirá a una liberación. O quizás hay que asumir que no se es responsable y que no se puede cambiar nada...
Elsa: Mi consejo es asumir que no hay crecimiento sin culpa, que a veces hay que dar la espalda a ciertas cosas que te dijeron de niño, pensar de forma diferente a quienes te educaron, que simplemente has de seguir tu propio camino, aun sabiendo que te vas a sentir mal por ello. Por otro lado, no temer al cambio. Nuestro cerebro está encerrado en un lugar oscuro y el mundo que le rodea le da miedo, por lo cual tendemos a atrincherarnos en las certezas. Cambiar de coche o de novio o conseguir que te suban el sueldo son cambios circunstanciales. Al poco tiempo regresas a tu punto nodal de felicidad. Sin embargo, los cambios intencionados (establecer tus prioridades, modificar patrones de conducta nocivos, aumentar tus contactos sociales…) te garantizan que psicológicamente estás abriéndote puertas, te renuevan y te llevan a liberarte.
Elsa, tú hablas de la necesidad de no vivir de espaldas al inconsciente, de abrazar el misterio, de profundizar en los mitos, ¿pero cómo se ejecuta esto en la práctica?
Elsa: Lo primero es saber que casi todo lo que nos pasa es inconsciente. El problema es que este sigue gozando de mala prensa, se ve como una parte oscura que Freud pintó de forma negativa, ligándola a una sexualidad pervertida y traumática. Tenemos que aprender a llamar a este universo único, arrancar capas para entrar en contacto con él y así comprendernos mejor y ser capaces de examinar nuestra vida, de responder a cuestiones como ¿qué me falta?, ¿qué me ha marcado? ¿qué me mueve? Porque, una vez más, somos susceptibles de cambiarlo todo.