“Saldremos a la lluvia” de Manolo García

Manolo García publica su nuevo álbum Saldremos a la lluvia, su cuarto disco de estudio que se lanza el 13 de mayo cuando se cumplen diez años del comienzo de su carrera en solitario.

“Y si llueve saldremos a la lluvia a lavar las vidas que van acumulando mugre de palo de gallinero. Tanta mentira, tanto fingir, tanto desastre”. Son las primeras palabras que salen de la garganta de Manolo García en su nuevo álbum Saldremos a la lluvia, que se publica el 13 de mayo. Contra lo que pudiera parecer, no es un disco pesimista, oscuro ni desesperanzado. Muy al contrario, son canciones ilusionadas, luminosas, orgánicas. Cantos terrenales sobre la naturaleza, sobre las relaciones humanas, sobre el mundo que habitamos, sobre los sueños sencillos y en el que Manolo García adopta una postura de compromiso, preocupado por el medio ambiente, el egoísmo o las soledades, temas a los que contempla de frente, con una mirada diáfana, directa y precisa. Valiente y abierta. Inquieta.
La inquietud de Manolo García no sólo se ciñe a las letras de las 13 canciones de Saldremos a la lluvia. Las músicas también son una aventura que hay que ir descubriendo con la imaginación y la mente despejada como armas para desbrozar ambientes, sonidos, tímbricas... Contra la tónica general, Saldremos a la lluvia es un álbum que gana en cada escucha, que se enriquece cuando se van revelando los pequeños detalles que lo salpican continuamente. Una sonoridad, una palabra, una imagen... Un disco selvático para degustar con inmediatez o con calma, con la seguridad de que siempre habrá algo por descubrir. Una obra de artesanía. Música.
Grabado entre febrero de 2007 y abril de 2008 en la isla griega de Creta y en Avinyonet de Puigventós (Girona), mezclado por Neil Dorfsman (Rolling Stones, Eric Clapton, Mark Knopfler, Oasis...) en Kentucky (Estados Unidos) y Óscar Clavel (dos canciones) en Madrid y masterizado por Ted Jensen (Rolling Stones, The B-52’s, Norah Jones, Talking Heads, Madonna...) en Nueva York, Saldremos a la lluvia es el disco de la aldea global. Han participado 20 músicos españoles, griegos e ingleses, y la mezcla de instrumentos étnicos, acústicos y eléctricos dan a las canciones un abanico sonoro inédito en la carrera de Manolo García, que ha tomado parte activa fundamental como instrumentista tocando batería, guitarra acústica y eléctrica, percusión y teclados.
Comienza el viaje por el álbum y suenan el laúd de Creta de Achilleas Persidis, la lira de Stelios Petrakis y la percusión de Panagiotis (Tsico) Katsikiotis para introducir Saldremos a la lluvia, la canción que le da título, como queriendo marcar desde los primeros compases el carácter del disco. La letra tampoco deja margen a la duda: “No sólo pueden ellos. Y mejor si no hay motores. Tenemos velas. Bajo nosotros, los huesos y las piedras que son los sendimentos de nuestra incierta gloria”. Ritmos ondulantes. Sonidos acústicos, arenosos, solares. Con sabor a tierra. Y unas palabras de Manolo García en el libreto del álbum para que no haya dudas: “Hace ya 18 años ando yo incordiando con mi preocupación medioambiental a todo el que se deje...”.
El disco continúa con No estés triste (“Antes que la tristeza ser suela de zapato. Humildad y camino o letra de abecedario”) una canción en medio tiempo, un canto esperanzador, inconformista, una llamada a una nueva insurrección contra la modorra. Después, Morder el polvo (“Y el valor consistiría en hacer astillas el endeble andamiaje de errores cometidos y admitir que simplemente hemos vivido”) es un tema sorprendente por la sutilidad de los cambios de ambientes, con un estribillo original e imaginativo que enriquece y rompe las normas. Y Provincia de Río Negro (“A velocidad infernal nos desplazamos sobre máquinas con ruedas, y no me acostumbro, para confluir como plaga de langostas a los mismos lugares, a las mismas horas”) es una canción-viaje hacia la Patagonia argentina, como una evocación al escritor Bruce Chatwin en uno de los temas más dinámicos y eléctricos del álbum.
Con Me he sentado a esperar (“Qué más puedo anhelar que ver nacer el día desde los acantilados. Qué más puedo anhelar si el tiempo es un pájaro de alas cortas”) vuelven a aparecer los sonidos acústicos, los ambientes ensoñadores, contemplativos, el descubrimiento de tímbricas diferentes, los puentes instrumentales con raíz, la aventura. Sabrás que andar es un sencillo vaivén (“En la lucha desigual en un mundo que naufragará si no defendemos cualquier forma de vida natural. Si no me inquieta un mundo asfaltado sin vida”) es otro ejercicio de imaginación, de apartarse de los cánones musicales al uso sin perder el pulso con lo comprensible, con la tierra. Y Tu pequeña tienda (“”Y yo me siento ante la mesa vieja frente al paisaje a contemplar el valle, a regentar la tienda y pasar la tarde”) es un canto acústico a la vida sencilla, tranquila, humana y natural.
Los cítricos amantes (“Y aunque tarde, descubrí que el arte existe y que consiste en que los cítricos amantes se desplacen más o menos a un tiempo”) es una canción breve, un apunte de aprendizaje a través del desengaño, melancólica, acústica, con la armónica dando carácter. Contigo me quedaría (“Calmas mi soledad con tus palabras, calmas mi soledad con poesía. Calmas ese dolor sobrero con quiebro mágico, indeleble entrega”) adopta aires más sureños, apoyados por la guitarra española de Pedro Javier González, la más rumbeada del álbum. En el batir de los mares (“De aquel chasquido eléctrico de tus maneras. Así me dejas. Así te sueño. Así me sientes. Así te encuentro”) es lo más pop del disco por el ritmo diáfano y marcado de la batería, con un piano final que sitúa la canción en mundos latinos.
Y en la recta final del álbum, A lo lejos el río (“Son ciertos los días que amanecen radiantes de nubes mensajeras que te invitan a viajar, te invitan a soñar”) comienza con un evocador aire español, para electrificarse, ganar dinámica progresivamente y acabar en rock eléctrico progresivo fusionado con palmas flamencas. Cierro la noche (“”Hay un cielo más acá. Mucho, mucho más acá sin todos los errores que estamos cometiendo”) es un tema de polos opuestos, entre la utopía y la realidad, original, dinámico, acústico y eléctrico, con Manolo García apuntando vocalizaciones diferentes con la esperanza como meta. Y como guinda, Sueño nº28. No recalificable. No urbanizable. Sin publicidad es una pincelada instrumental con la sasa de Stelios Petrakis como única protagonista.
Son las 13 canciones de Saldremos a la lluvia, un álbum que además contiene dos bonus track: una primera versión de Sabrás que andar es un sencillo vaivén y el videoclip de No estés triste (también en una primera versión más acústica) realizado por Joan Riedweg. Sería incorrecto no mencionar a los músicos que, junto a Manolo García y los tres instrumentistas griegos (Stelios Petrakis, Achilleas Persidis y Panagiotis “Tsico” Katsikiotis), han participado en el álbum. Son Juan Carlos García, Charly Sardá, Didac Fernándéz y Sergio Ramos (baterías); Eric de Wit, Ricardo Marín, Jordi Bonell y Pedro Javier González (guitarras); John Giblin, Antonio Fidel, Iñigo Goldaracena, Jules Bikoko y Javier Martín (bajos); Nacho Lesko (teclados, piano, programación), Álvaro Gandul (teclados y armónicas), Joan Pau Comellas (armónica) y Xavi Turull (percusiones). Algunos han estado junto a Manolo García desde el comienzo, otros llegan de Ojos de Brujo, de tocar con grandes como Peter Gabriel o Paul McCartney, de músicas populares, del jazz, del rock, de la fusión, del flamenco... Todos han dado a Saldremos a la lluvia el color preciso para pintar los múltiples ambientes que recorren un álbum que huele a salitre y tierra, que está impulsado por una energía y una fortaleza que le sitúa como una de las obras mejor construídas y más precisamente engarzadas de Manolo García.
Saldremos a la lluvia es el cuarto álbum grabado en estudio por Manolo García y continúa una carrera en solitario que comenzó en 1998 con la publicación de Arena en los bolsillos y continuó con Nunca el tiempo es perdido (2001) y Para que no se duerman mis sentidos (2004). El lanzamiento de su nuevo álbum el 13 de mayo coincide con los diez años del inicio de la etapa el solitario de Manolo García tras la disolución de El Último de la Fila.
Poco después de la edición del álbum, Manolo García comenzará una extensa gira por España en la que presentará las canciones de Saldremos a la lluvia. La primera escala de esta gira será el 31 de mayo en el Palacio de Deportes de Granada. Después, continuará en el 6 de junio en Mérida (Campo de Fútbol), el 7 en Gibraleón, Huelva (Recinto Ferial San Lucas), el 13 en Elche (Ciudad Deportiva), el 14 en Cuenca (Plaza de Toros), el 19 en Valencia (Plaza de Toros), el 21 en Sevilla (Auditorio Rocío Jurado), el 25 en León (Plaza de Toros León Arena), el 27 en Madrid (Festival Rock in Rio) y el 29 de junio en Reus (Patio del Ceip Maria Fortuny). Después, a partir de julio y a lo largo del verano y hasta finales de octubre, la gira recorrerá toda España: Murcia (3 de julio), San fernando (5) Málaga (11), Pozoblanco (12), Algeciras (18), Ceuta (19 de julio), Gran Canaria, Tenerife, Gijón, Santander, Mallorca, Ciudad Real, Almería, Algeciras y Marbella entre otras ciudades, entre las que destacan Barcelona (5 de septiembre), Madrid (25 de septiembre) y Zaragoza (9 de octubre).