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Ruta Sepetys: “Es importante que los adolescentes conozcan los episodios más oscuros de la Historia”.

Cuando la escritora norteamericana Ruta Sepetys decidió hacer literatura histórica juvenil, le dijeron que estaba loca. Hoy es una de las autoras más vendidas y laureadas del mundo. Estos días presenta su nueva novela, ‘Lagrimas al mar’ y confiesa a woman.es que prepara otra ambientada en la dictadura franquista.

Paka Díaz | Woman.es

Enamorada de la música y de la literatura, Ruta Sepetys (Detroit, 1967) primero triunfó como representante de compositores y artistas en su ciudad de residencia, Nashville. Su éxito fue tal que la revista Rolling Stones la entrevistó para un especial Mujeres & Rock en 2002. Pero Sepetys es una mujer inquieta y, lejos de conformarse con su éxito empresarial, comenzó a escribir una novela para realizarse en su otra pasión, la escritura. Me cuenta por teléfono que cuando dijo que quería escribir literatura histórica para adolescentes, en su círculo más cercano le preguntaban si estaba de broma. ¿Pesados libros históricos para jóvenes? “Nadie confiaba en que consiguiera vender un libro, pero estaban subestimando a los jóvenes”, explica con su voz cantarina. También la subestimaban a ella como escritora.

Su primera novela, 'Entre tonos de gris' (Maeva), se convirtió rápidamente en un best-seller. Considerado Libro del Año en España, fue publicado en más de 50 países, traducido a mas de 30 idiomas y ha recibido innumerables premios. En él, Sepetys, de procedencia lituana, ponía nombre y rostro a las víctimas del Genocidio del Báltico que sucedió en las sucesivas ocupaciones soviéticas y nazis en Estonia, Letonia y Lituania y otros países del Báltico. El secreto de ‘Entre tonos de grises’ es la humanización de las víctimas, algo que Sepetys consigue sin duda y, además, ponerle corazón a hechos históricos poco conocidos. Ése es uno de sus objetivos: que no olvidemos.

Ahora publica su tercera novela, 'Lágrimas al mar' (Maeva), donde narra la historia del trasatlántico alemán Wilhelm Gustloff que, ya en los últimos meses de la Segunda Guerra Mundial, se había convertido en barco hospital en el que viajaban más de diez mil personas, en su mayoría civiles. Un submarino ruso lo bombardeó y murieron más de 9.000 personas en la que se considera la mayor tragedia marítima de la historia. Una tragedia, sin embargo, muy poco conocida. Ruta Sepetys, que considera a los adolescentes unos lectores “puros y honestos, con una gran sentido de la justicia”, cree que por ellos es vital que conozcan los hechos más oscuros de la historia. En su nueva novela, tan desgarradora como llena de vida, aunque muestra el horror de la guerra, descubre sobre todo la grandeza de tantas personas que no merecen permanecer en el olvido.

En el hundimiento del barco alemán Wilhelm Gustloff murieron más de 9.000 personas. Siete veces más de las que fallecieron en el hundimiento del Titanic. ¿Cómo es posible que, dada su magnitud, sea un hecho tan desconocido? Eso es, precisamente, lo que me pregunté cuando decidí escribir ’Lágrimas en el mar’. ¿Cómo es posible que una tragedia semejante permanezca en el olvido?

Después de escribir mi primera novela, ‘Entre tonos de gris’ (Maeva), una prima de mi padre me contó la historia del Wilhelm Gustloff y al principio no la creí. Estaba convencida de que un hundimiento de tal magnitud tendría por fuerza que ser de dominio público. Tras comprobar que todo lo que decía era cierto, le pregunté cómo es que ella sí sabía sobre el Wilhelm Gustloff y me contó que tuvo pasajes para aquel barco. Se suponía que debía de haber embarcado en él con su familia, pero no consiguieron llegar a tiempo. Estaba convencida de que, si lo hubieran hecho, habría muerto en el hundimiento.

Cuando empecé a leer ’Lágrimas en el mar’, una vez conocí a los personajes, me sentí triste porque pensé que todos iban a morir. Así que fui a mirar si había habido supervivientes…

(Risas) Lo comprendo perfectamente. Aunque basado en una historia real, los personajes de ’Lágrimas en el mar’ pertenecen a la ficción. Así que mientras iba trabajando en la novela, tenía que decidir quién se salvaba… Pero no me permití saber quién sobrevivía antes de tiempo, para que también fuera una sorpresa para mi. Dejé que fluyera la historia para descubrir adónde los conducía.

Parece que tu padre y tus familiares son muy importantes a la hora de encontrar ideas para tus libros. ¿Por qué? ¿Son las raíces tan importantes para ti?

Sí que lo son. Soy quien soy por mi familia. Ellos han pasado muchas adversidades pero, pese a todas ellas y a pesar de todo lo duro que han vivido, son unas personas muy amorosas… Ellos son una fuente de inspiración para mí que me demuestra que el ser humano puede vivir experiencias terribles pero no dejar que eso les defina o que les quite su espíritu.

Es la resilencia…

Exacto. Pero yo me pregunto, ¿escogemos ser resilentes o es que simplemente que está en la naturaleza de algunas personas el serlo? Y no se la respuesta. Creo que cada ser humano es único, pero si sé que muchas personas me han contado que cuando pasas por una experiencia muy dramática, una parte de ellos muere pero a veces otra parte renace, como un sentimiento de gratitud, o una apreciación distinta de la vida… Pueden ser diversos sentimientos, pero lo cierto es que permiten que algo nuevo emerja en el ser humano.

Me parece muy bello el título en inglés de tu libro,‘Salt to the sea’. ¿Cómo lo elegiste?

Hay sal en nuestro sudor, en nuestras lágrimas y, desde luego, en el mar. La sal es algo interno que llevamos con nosotros y las personas que iban en aquel barco a dieron su sudor y sus lágrimas al mar. No sólo ellas. Se estima que más de 25.000 personas murieron en el Mar Báltico es ese período histórico. Pensé en eso para elegir el título de mi novela.

¿Es un tributo a las víctimas?

No se si es un tributo o más bien un pensamiento. Pienso en ellos y en sus historias. Cada uno de los más de 9.000 ahogados del barco tenía su propia historia. Y, sabes, conocemos los nombres de Hitler, de Stalin, ¿pero qué hay de los de las víctimas? Los nombres de las personas terribles se han hecho famosos, mientras que los de esas personas de buen corazón, personas normales, permanecen en el anonimato. Para mi, ellos son la sal del mar.

¿Te imaginas que ‘Lágrimas en el mar’ se convierta en una película como, por ejemplo, ‘Titanic’?

Bueno, en realidad sí (risas). No te puedo contar mucho porque de momento es secreto, pero hay un productor muy, muy importante interesado en llevar mi novela al cine. Imagínate, para mi es algo muy emocionante. ¡Ojalá se lleve a cabo! Pero, de momento, no te puedo contar más.

Has centrado tu obra literaria en novela histórica para adolescentes. ¿Por qué?

Por varias razones. Me dedico a escribir para adolescentes porque creo que cuando tenemos entre 12 y 16 años percibimos las cosas con una enorme verdad emocional. Los jóvenes lectores son muy puros y muy honestos. Todo lo que lean a esas edades les dejará una huella muy profunda para toda su vida. Con mis novelas quiero ofrecer a esos lectores tan apasionados partes de las Historia que no están lo suficientemente contadas. Los jóvenes tienen un gran sentido de la justicia, energía y pasión por eso creo que es importante que sepan sobre los episodios más oscuros de la Historia.

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¿Crees que los adolescentes de hoy saben demasiado poco sobre la Historia?

Sorprendentemente, si los adolescentes leen sobre algo y lo encuentran fascinante, por ejemplo, si leen sobre el Wilhelm Gustloff en mi libro y les apasiona, irán a investigar qué sucedió y por qué. Así que, aunque al principio no sepan mucho sobre ello, al final acabaran conociendo muchísimas cosas. A mis lecturas han venido jóvenes que sabían ya incluso más que yo. Tienen tanta energía… Creo que tengo mucho que aprender de ellos.

Supongo que en las presentaciones de tus libros hablas mucho con gente joven. ¿Cómo ves a los jóvenes de hoy en día?

Tengo la suerte de viajar mucho a diferentes países y conocer a muchos adolescentes en ellos. Y hay algo que se repite sin importar el país en el que esté: siempre se sienten inspirados por personajes e historias que les emocionen. Les gustan las historias de personas que superan las adversidades. Lo cierto es que la adolescencia en sí misma es un período complejo que puede llegar a resultar muy duro, y leer sobre personajes que pasan por dificultades y las vencen, les ayuda y les inspira. Creo que los jóvenes son pensadores profundos y sensibles, lo que significa que deberíamos de involucrarles más en nuestras conversaciones sobre la vida, la política, el futuro… Por eso deberíamos de incluirles más en nuestra mesa para charlar con ellos. Son el futuro.

En estos tiempos en los que los best-seller de literatura para jóvenes protagonizada por vampiros, hombres lobo y otros seres de narrativa gótico-romántica, ¿son tus novelas una especie de milagro?

(Risas) El éxito de mis novelas ha sido totalmente inesperado, pero lo cierto es que tienen algunas cosas en común con los vampiros y ese tipo de novelas. Me explico, tienen un universo común de amor, pérdida, esperanza y horror. Si en esas novelas el villano es un vampiro muy poderoso, en las mías lo son Hitler o Stalin. Es un contexto distinto, pero las historias no lo son tanto. Al principio, cuando decidí escribir novela históricas para jóvenes, me preguntaban si estaba de broma. Muchos me dijeron, ‘buena suerte, pero no lo vas a conseguir’. Creo que subestimaban a los jóvenes. Los adolescentes son muy apasionados y buscan desesperadamente la verdad. Y creo que en mis novelas, ya sea en la parte de ficción como en la que está basada en la realidad, la encuentran.

Tu primera novela, ‘Entre tonos de gris’, recibió numerosos premios y en España fue nombrada Libro del Año. ¿Qué demuestra eso?

Que estudiar Historia puede resultar aburrido a veces, pero que al usar la narrativa, los personajes y los acontecimientos dejan de ser una mera estadística para pasar a tener nombre. Cuando ponemos cara a los olvidados, los humanizamos. No creo que los premios que han recibido mis novelas necesariamente me pertenezcan. Yo las escribí, pero lo que ocurrió ya estaba ahí. Yo lo que hago es intentar narrar los hechos históricos de una forma interesante.

¿Qué consejos darías a los padres y madres de adolescentes?

Les diría que intenten acercar a sus hijos a la literatura porque a través de los libros, van a tener la oportunidad de identificarse con personajes que pasan por vicisitudes y, cuando lo hagan, de repente el mundo se convertirá en un lugar menos solitario. Además, a veces es más fácil experimentar cosas de la realidad a través de un libro que en la realidad. Por ejemplo, cuando yo era muy joven leí ‘Pregúntale a Alicia’, un libro sobre una chica que se convertía en drogadicta. El libro estaba firmado como anónimo y eso también despertó mi interés. Me dije, ‘espera’, ¿quién habrá escrito esto? ¿Será la verdadera protagonista que no quiere que nadie la reconozca?’ Estaba tan bien escrito que me produjo un terror hacía las drogas que se ha mantenido intacto en mí hasta el día de hoy. Y todo gracias a ese libro. Si los padres quieren fomentar la lectura en sus hijos, deben ayudarles a encontrar historias que les interesen, de esa manera conseguirán que se apasionen con los libros y con las historias.

D.R.

 

Has sido la primera autora norteamericana de literatura juvenil en ser invitada al Parlamento Europeo a dar una conferencia. ¿Por qué te invitaron y de qué les hablaste?

Me invitaron tras el éxito de ‘Entre tonos de gris’ y aprendí una lección muy importante cuando fui allí. Yo pensaba que en el Parlamento Europeo todo el mundo conocería la historia de Lituania, un país que sufrió la ocupación soviética durante más de 50 años. Pero descubrí que no es así. Muchos de los parlamentarios admitieron que no lo sabían y que debido a ese desconocimiento les habían juzgado de forma equivocada. Conocer la historia de los otros países es fundamental para no tener ideas preconcebidas y erróneas sobre ellos. Si no conocemos la historia y el pasado del resto de países, será imposible comprenderlos y crear lazos de unión reales. Ni, por supuesto, será posible sentir empatía por ellos. Y ésa, la empatía, es una de las armas más poderosas del ser humano.

¿Qué haces cuando no estás escribiendo?

Mi mayor hobby es pasar tiempo con mi familia. Ellos me dan mucha alegría, risas y buenos momentos. También me gusta ir a dar paseos por la naturaleza con mis amigos y hacer cenas con largas sobremesas en las que se conversa y se ríe mucho. Además, como amo la música y vivo en Nashville, que en los Estados Unidos es conocida como la ciudad de la música, todos los días puedo salir a escuchar bandas muy buenas. Ése es otro de mis hobbies favoritos.

¿En qué estás trabajando ahora?

Estoy trabajando en otra novela sobre un episodio poco conocido de la dictadura franquista, así que estoy muy conectada con España en estos momentos…

¿De verdad? ¿Puedes contarnos de qué se trata?

(risas) Sí, te puedo contar un poco. La historia tiene lugar en 1958, cuando un joven de Texas viaja a Madrid con sus padres y, en el hotel, conoce a una chica española. Juntos descubren un secreto, algo que está pasando relacionado con la dictadura franquista. Como todos mis libros, está basado en algo que ocurrió en la realidad. Estoy investigando mucho sobre aquellos años y te puedo asegurar que lo estoy pasando muy bien.

¿Estás viniendo mucho por España para esta nueva novela?

Sí. He hecho varios viajes a vuestro país. El verano pasado alquilé un apartamento en Madrid y estuve haciendo muchas entrevistas e investigando sobre esa época. Es fascinante. Creo que España es uno de los lugares más bellos de este mundo y también creo que, a menos que hayas nacido en este país, es muy complicado comprender su historia y aquellos años de dictadura. En parte, estoy haciendo este libro para intentar explicarlo a la gente de fuera pero también para tratar de entenderlo yo misma.