Reinventa tu vida emocional

Un propósito fundamental para 2010: ser feliz. Dos expertas, Elsa Punset y Laura Rojas Marcos, nos guían.

Antonio Lozano

La neurociencia empieza a revelar los secretos de nuestro cerebro. Por fin sabemos por qué sentimos lo que sentimos y descubrimos asombrados que podemos gestionar nuestros afectos y nuestras emociones. La especialista en aprendizaje emocional Elsa Punset y la psicóloga Laura Rojas Marcos nos sugieren las herramientas para lograr ser un poco más felices, conminándonos a perder el miedo a los cambios y a desaprender conductas perniciosas como vías para dotar de sentido nuestras vidas.

Cambiar para mejorar
¿Cómo vivís el hecho histórico de que, por primera vez, estemos empezando a descifrar esa caja negra que supone nuestro cerebro?
Laura: Me parece maravilloso que la ciencia se esté centrando tanto hoy en día en el cerebro y en la educación, porque también contribuye a normalizar mi profesión. Hoy ya no hace falta estar enfermo para acudir al psicólogo.
Elsa: Antes circulaba la idea de que, llegados a una cierta edad, ya no podíamos cambiar. Mentira. El cerebro no deja de evolucionar, es como una duna de una playa, sometida a las corrientes del viento. Se ha demostrado, por ejemplo, que los taxistas de Londres tienen un 25% más desarrollado el hipocampo, que es la parte del cerebro implicada en la orientación espacial. En consecuencia, no solo debemos entrenar el cuerpo, sino también la mente.
Laura: Me parece clave el concepto de desaprender, el cual aplicamos mucho en psicología. Mucha gente que pasa por mi consulta tiene un patrón de conducta perjudicial y dañino, por lo que necesitan desaprender una determinada línea de pensamiento y aprender otra nueva. Una vez más, saber que nuestra mente es flexible y que podemos cambiar y mejorar, es decir, tener control sobre nuestra conducta y nuestros actos, me parece esperanzador.
¿El primer paso para la felicidad sería saber separar aquello que podemos controlar de lo que no? En otras palabras, ¿conocer nuestros límites?
Elsa: ¡Y aceptarlos! El ser humano tiene algo muy bonito y ¡es que es único! Pero luego vivimos bajo unos cánones de belleza, de logros sociales... que nos uniformizan, nos hacen perder la riqueza de la diferencia. Somos mortales porque somos únicos.
Laura: Muchos valores sociales se sostienen en el tener y no en el ser, una idea muy peligrosa, ya que en cuanto dejas de tener, ¿qué eres?, ¿nada?
La idea de equilibrio es clave en psicología, lo cual implica quitar algo y sumar algo. En términos generales, ¿qué lastres debemos soltar y qué amarres tomar?
Laura: Quizá debamos considerar ‘la búsqueda del equilibrio’ como un proyecto de vida. Para conseguirlo necesitamos tener interés, tiempo, introspección, objetividad y flexibilidad. Desarrollar estas habilidades, así como tener tiempo, dependerá de las circunstancias de cada uno, de su personalidad y de su capacidad de aprendizaje. Es recomendable soltar o desaprender aquellos hábitos o dinámicas que sean destructivas y perjudiciales para uno mismo, al igual que es positivo aprender otras que, de forma saludable, nos ayuden a conseguir nuestros objetivos con eficiencia y eficacia, a mantener una buena autoestima y relaciones sociales positivas.
Elsa: Mmm… No estoy de acuerdo con esa interpretación del equilibrio… «Temo que si me quitan mis demonios, se puedan morir mis ángeles», decía Rilke… No creo que sea necesario, ni siquiera sano, intentar llegar a un supuesto equilibrio perfecto. Cada uno es como es, y precisamente esa diversidad de temperamentos, experiencias y reacciones es la que nutre la vida y nos permite verla desde muchos prismas diferentes. Llegar a un equilibrio sería aburrido, seríamos clones. La idea está en encontrar ‘tu’ propio equilibrio, en ser, como decía la psiquiatra Elizabeth Kübler-Ross, «lo más brillantemente tú mismo que te sea posible».
Manejar los miedos
Nos encanta el adjetivo ‘nuevo’ y el concepto de libertad, pero luego nos aterroriza cambiar, lo cual es una pura contradicción. ¿Qué hacer con este lío?
Elsa: Este lío se llama ‘emociones mezcladas’, y básicamente es uno de los rasgos principales que distingue a los humanos de los demás seres vivos. Significa que, a raíz de nuestra complejidad cerebral, mental y emocional, somos propensos a sentir varias cosas a la vez, incluso si son contradictorias. Para resolver el lío sugiero este truco: hay que tener claro cuáles son tue necesidades personales y qué son simples deseos de los que sí puedes prescindir, si es que te están complicando exageradamente la vida...

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