Rachel Weisz, nueva musa de Amenábar

Feminista y con las ideas muy claras, la actriz británica nos recibe para hablar de “Ágora”, el esperado regreso de Alejandro Amenábar. Su conexión ha sido total.

Gwen Douguet

En sus años universitarios, se declaró una feminista radical. Casualidad o destino, Rachel Weisz da vida a sus 38 años a uno de los iconos femeninos de la historia, la última filósofa de la antigüedad, Hipatia de Alejandría. ¿Lo mejor? La actriz asegura que el más feminista de todo el equipo era Amenábar. Quedamos con ella en Cannes, donde ‘Ágora’ recibió excelentes críticas, y allí nos encontramos a una mujer inteligente y discreta, poco dada a dejarse ver en público y a hablar de sí misma. «Yo soy fan de Bette Davis y Ava Gadner y no sé qué comían o cómo se mantenían en forma. El misterio es algo sensacional», declaró en una ocasión.
Aunque debes recibir muchas propuestas, pareces tener debilidad por las películas intensas, por las mujeres fuertes...
Sí, son más interesantes que las que no quieren decir gran cosa (risas). Elijo propuestas que me apasionan, lo que no impide que también me gusten las comedias o las historias que ponen de relieve la naturaleza humana en toda su complejidad, sus contradicciones. En cambio, lo que no sería capaz de interpretar nunca, es un personaje inmoral.
Tu personaje aquí es una científica, una maestra.¿Qué te ha enseñado?
Todos somos humanos; cada uno tenemos nuestra cultura, nuestras razones. ¿Por qué debo condenar al otro si no piensa como yo? ¿Porque tiene una fe diferente de la mía? ¿Por qué debo creer que soy mejor? Esta es la historia del filme y del mundo. Y es triste ver que, desde el siglo IV, todavía no hemos encontrado una solución para aceptar al otro y sus diferencias sin ir a la guerra.
¿Es difícil hoy ser una mujer libre?
En algunos países las mujeres no tienen derecho a recibir educación, a ir a la escuela y se esconden detrás del velo. Leí un artículo que describía cómo los talibanes impiden que las jóvenes aprendan. Piensan que las mujeres no deben ser educadas, que son inferiores. ¡Y estamos en 2009! Se las sigue lapidando, como a Hipatia… ¡Es aterrador! ¡Aberrante! Como si, en algunos lugares, nada hubiera cambiado. Hasta nuestra época las mujeres no han podido ir a la universidad, tener trabajos con alta responsabilidad, salir… El mundo se mueve a la vez que demuestra que aún queda mucho por hacer.
¿Has investigado para poder rodar ‘Ágora’?
Todos los hechos que se cuentan sobre Hipatia son ciertos. He intentado hacer que el personaje sea lo más verídico posible, aunque nadie sabe realmente cómo se comportaba la gente en el siglo IV...
La película habla de la relación entre religión y ciencia. ¿Removerá algunas creencias?
Un científico me dijo que era necesario cuestionar todo lo que creemos. Pero no veo por qué la fe y la duda no pueden coexistir. No entiendo las certezas absolutas. Las dudas son saludables, sin ocultarlas.
Hipatia es una diosa a su manera. Tú eres una estrella, una especie de ‘diosa’ para los demás. ¿Eres consciente de ello?
Hipatia quiere ser una mujer real, con sus dudas y sus conocimientos. Sólo quiere ser humana. Como yo, en cierto sentido.
Tú tienes un hijo de tres años, Henry Chance...
Sí.
Que lleva la camiseta de Thierry Henry…
¿Cómo lo sabes?
Porque tu pareja, el director Darren Aronofsky, la enseñó un día en el festival de Deauville.
¡Le hace falta una nueva porque ha crecido!
A nivel personal, ¿te ha cambiado este personaje?
He intentado comprender más de cerca. Tengo una tía de 83 años, que se graduó en
la Universidad en 1948. Es antropóloga, no se ha casado ni tiene hijos. ¡Y es de una belleza increíble! Le pregunté por qué vivía de esa manera. Me contestó que no creía que un hombre pudiera decirle: «respeto tu trabajo, te quiero y te dejo perseguir tu pasión». Se ha entregado totalmente a la ciencia.
Así que el papel de Hipatia no llegó casualmente.
Es posible, pero yo sí que estoy con un hombre que respeta mi pasión y mi trabajo.
¿Cómo fue trabajar con Amenábar? Tiene fama de ser muy perfeccionista y detallista.
Es muy humano, desborda compasión. Es extremadamente abierto, muy fuerte. Y es
claramente feminista, mucho más que yo.
¡No!
¡Sí, sí! Cuando leí el guión, le pregunté por qué Hipatia no quería tener hijos, casarse.
Me dijo que era impensable porque tendría que haber dejado de enseñar. Si se tratara de Leonardo Da Vinci, no nos preguntaríamos por qué no quiere ser padre o tener novia. Solo diríamos: trabaja y es el mejor en su campo. No nos planteamos estas preguntas si es un hombre. Y Alejandro ha querido que la mujer sea igual que el hombre.