EL HORMIGUERO

Pussy Riot reafirman su discurso contestatario: "El miedo te paraliza, es la peor cárcel"

Maria Aliójina, más conocida como 'Masha' y Olga Borisova han acudido a 'El hormiguero'

Noelia Murillo

Hace unos días conocíamos la triste noticia de que la inminente gira de Pussy Riot finalmente no iba tener sus correspondientes paradas den España. A pesar de que la formación activista rusa tenía marcadas varias fechas en el calendario para visitar nuestro país, finalmente solo acudirá a Santa Cruz de Tenerife el próximo 17 de junio, donde formarán parte del Concierto por los Derechos Igualitarios.

A pesar de haberse convertido en una única fecha, Pablo Motos y su equipo de 'El Hormiguero' han querido dar voz a estas artistas, perseguidas por Putin debido a sus plegarias punk, y dos de ellas han acudido al programa para hacer una breve introducción a su imaginario. Maria Aliójina, más conocida como 'Masha' y Olga Borisova han formado parte de esta entrevista, donde han querido comenzar definiendo en qué consiste su trabajo.

EL HORMIGUERO

"Pussy Riot es un movimiento creado por artistas y activistas que luchamos contra las dictaduras, la homofobia, el patriarcado, la misoginia...", ha comentado Olga, seguida por Masha, que ha detallado qué puede ocurrir en Rusia con personas de condición homosexual. "Si tú eres gay en Rusia te pueden matar y es absolutamente ilegal expresarte abiertamente como gay. Hay una ley que prohíbe la propaganda gay. Si un presentador sacara un bandera gay en un programa, sería enjuiciado y despedido" ha añadido, ya que durante esa entrevista el conductor del programa ha aprovechado para mostrar una bandera LGTBI.

Si hay algo en lo que han insistido estas artistas es que en su país natal la manipulación de información es absoluta y todo queda oculto bajo términos oficiales que implican una preocupante letra pequeña. "Oficialmente no meten a la gente en la cárcel por ser gay. Simplemente, se buscan otras excusas. Lo mismo ocurrió cuando nos metieron en la cárcel. Oficialmente, fue por gamberrismo motivado por odio religioso. En el momento en que hagas cualquier cosa contra Putin, encuentran cualquier excusa para meterte en la cárcel", ha apuntado Masha.

Con ello, la líder de Pussy Riot, de 34 años, ha aprovechado para poner en evidencia las contradicciones del dirigente ruso, protagonista "de una oleada de los llamados valores tradicionales donde ni siquiera él puede dar ejemplo. Es una hipocresía tremenda porque su principal promotor, quien considera que el matrimonio real solo puede ser entre hombre y mujer, tiene una señora a la que no puede llamar su mujer y unas hijas de las que no se conocen ni sus nombres", ha añadido.

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Por su parte, Olga ha llegado a sopesar qué podría ocurrirles en Rusia en el caso de que allí ofrecieran declaraciones y entrevistas como esta. "Cada vez que hago una entrevista, empiezo a pensar en cuántos años me caerían en una prisión rusa por cada cosa que digo, porque básicamente Rusia es un país imprevisible. No me atrevo ni a pensar en qué me podía caer", ha subrayado.

MIEDO Y CÁRCEL

Aprovechando la presencia de las activistas en el plató de su programa, Pablo Motos ha querido acercarse más al testimonio de Masha en lo que respecta al tiempo que pasó en la cárcel tras su protesta en la Catedral de Cristo Salvador de Moscú, en febrero de 2012. Todo ello se puede leer también en las memorias de su compañera y cofundadora de la agrupación, Nadya Tolokonnikova, 'El libro Pussy Riot. De la alegría subversiva a la acción directa' (Roca Editorial, 2018).

EL HORMGUERO

"En Rusia tenemos un sistema de tipo gulag. Es básicamente como los gulags que había en la Unión Soviética. Todo el mundo tiene que trabajar cosiendo uniformes de la.  Policía y de las Fuerzas armadas rusas. Eso no te lo retribuyen. Los presos reciben entre tres y cuatro dólares al mes y no tienen acceso a tratamiento médico. Hay castigos por hablar con activistas de Derechos Humanos", ha relatado, recordando uno de los peores momentos de su estancia allí, cuando fue encarcelada en solitario.

"Es como una cárcel dentro de una cárcel, sin llamadas telefónicas ni visitas. Te meten sola en un habitáculo, sin contacto humano, y te quitan la ropa. Yo estuve allí cinco meses, en esa celda. Como era una activista política, tenían miedo de que yo hablase sobre aquellas condiciones en la cárcel. Cuando salimos, fuimos a juicio contra ellos y ganamos tres de los cuatro juicios", ha apuntado, ante el asombro y también admiración por parte del público.

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Ante la pregunta de si llegó a pasar miedo o a temer por su vida, Masha aseguró sentirse muy tranquila con ello. "El miedo te paraliza, es la peor cárcel, es mucho más peligrosa que ninguna cárcel en la que te pueda meter Putin. Si tienes miedo, te quedas bloqueada, siempre es interesante pasar por ese miedo, aunque lo sientas. Intentar llegar al otro lado de ese miedo. En cualquier caso, no me da miedo Putin, sino que todas estas cosas terribles que está haciendo se olviden y que la vida continúe como si no hubiera pasado nada", ha subrayado.