Cartel de la campaña 'El verano también es nuestro', del Ministerio de Igualdad | D.R.

Todas las polémicas tras el cartel del Ministerio de Igualdad: gordofobia, apología de la obesidad, uso ilegal...

La campaña ‘El verano también es nuestro’ pretendía denunciar los estándares imposibles que pesan sobre el cuerpo de las mujeres. En su lugar, se ha visto envuelto en una polémica tras otra por usar sin permiso fotografías de distintas mujeres.
 

Rosa Gil

El Instituto de las Mujeres sabía que habría polémica con el cartel ‘El verano también es nuestro’, que reivindicaba el derecho de las mujeres a no tener un cuerpo perfecto, especialmente en temporada de bikini. Lo que no se esperaba era que la controversia llegara en forma de acusaciones de plagio: cuatro mujeres (de momento) han declarado ya públicamente que la empresa de diseño responsable del cartel ha usado fotos suyas sin su permiso ni conocimiento. Hasta la tipografía fue usada ilegalmente. Y puede que la polémica no haya terminado.

El miércoles pasado, el Instituto de las Mujeres, dependiente del Ministerio de Igualdad, presentó el cartel ‘La playa también es nuestra’, una ilustración que mostraba a cinco mujeres con cuerpos no normativos (había obesidad, vello corporal, mastectomías, celulitis) disfrutando sonrientes en la playa. Un mensaje body positive que traía la controversia de serie. Y llegó: muchos aplaudieron la iniciativa, que visibiliza la ansiedad de muchas mujeres cuando empieza la temporada de playa y toca mostrar en público sus cuerpos imperfectos; otros tacharon la campaña de innecesaria (¿qué persona gorda se ha sentido menospreciada por su cuerpo en bañador? ¡Tonterías!) y no faltaron los que tacharon el cartel de apología de la obesidad. Todo siguió las dinámicas habituales de las redes sociales. Pero la verdadera polémica estaba a la vuelta de la esquina.

Imagen de la cuenta de Instagram de Nyome Nicholas-Williams, plagiada por el cartel del Ministerio de Igualdad | Nyome Nicholas-Williams

Quien levantó la liebre fue la británica Nyome Nicholas-Williams, que denunció que una de las mujeres de la ilustración era, en realidad, una foto de su cuenta de Instagram. Nicholas-Williams, activista contra la gordofobia y modelo curvy, declaró que la imagen había sido usada sin su permiso ni su conocimiento. Uno de sus 78.000 seguidores le había enviado el link a la campaña. Tras el consiguiente escándalo (Nyome lo denunció en sus redes sociales y en medios británicos, como la BBC), la artista responsable de la ilustración, Gisela Escat, se había puesto en contacto con ella para disculparse. “Íbamos mal de tiempo”, asegura Nyome que fue la justificación en las declaraciones que ofreció a la BBC. En aquel momento, la modelo se preguntó si las otras cuatro mujeres del cartel provendrían de fuentes igualmente ilícitas. Y, de momento, ese es el caso de tres de ellas. 

Foto del Instagram de la modelo Sian Green-Lord, usada y editada sin permiso en el cartel del Ministerio de Igualdad | D.R.

La siguiente en dar un paso al frente fue otra británica, Sian Green-Lord, también modelo y también activista de la filosofía body positive. Un amigo la advirtió del uso no autorizado que se estaba haciendo de su imagen, que en este caso tenía un importante agravante: Green-Lord tiene una pierna protésica desde que, en 2013, perdió la suya en un atropello, y la ilustración convertía su pierna amputada en una extremidad normal (y, de paso, añadía vello axilar inexistente en la foto original). Esta manipulación, por supuesto, despertó la indignación de todo el colectivo de personas con amputaciones. 

La tercera afectada no tardó en aparecer, esta vez al otro lado del océano: la influencer brasileña Raissa Galvão declaró que otra de las fotos correspondía a una imagen de su cuenta de Instagram, también muy editada (con un pelo diferente, limpia de tatuajes y con un bikini más discreto que el que ella lucía en la foto original). 

Foto de la cuenta de Instagram de la modelo brasileña Raissa Galvão, plagiada por el cartel del Ministerio de Igualdad  | D.R.

En ese momento, las miradas convergieron en una de las dos figuras que permanecían anónimas: una mujer de cierta edad, con una mastectomía, que aparecía sonriente y con unas gafas de sol en la mano. El misterio se despejó rápidamente: se trataba de otra británica, Juliet FitzPatrick, y también ella tenía razones añadidas, además del plagio, para quejarse: la foto del cartel elimina una de las dos mastectomías que sufrió, a causa de un cáncer de mama, y además la foto plagiada había sido realizada por una fotógrafa profesional, Ami Barrell, para su serie 'Mastectomía'.

Tras una semana de revelaciones y polémicas, solo una de las cinco mujeres del cartel continúa siendo anónima (¿quién es la misteriosa dama de pelo azul con sonrisa de Mona Lisa, podríamos preguntarnos?). La autora de tan polémico trabajo (hasta la tipografía había sido usada sin licencia), como hemos comentado, es Gisela Escat, a través de su empresa ArteMapache, comprometida con la visibilización de cuerpos diferentes. La artista se ha disculpado por su proceder y ha comunicado su intención de compensar a las mujeres afectadas con el dinero cobrado por el Ministerio de Igualdad (que ella cifra en algo más de 5.000 €); después, ha abandonado sus redes sociales y eliminado la web de su empresa. 

Mientras, los y las activistas contra la gordofobia lamentan que la polémica por la pésima realización del cartel haya empañado totalmente su intención original: denunciar la mirada condenatoria sobre los cuerpos diferentes y reivindicar el derecho de todas las personas a disfrutar sin presiones ni burlas de la temporada de playa.