Pina Bausch en la gran pantalla

La gran dama de la danza resucita a través de los ojos de Wim Wenders, quien dedica su último largometraje, realizado en 3D, a recrear su figura. Pedro Almodóvar, Federico Fellini... Muchos fueron los hombres que se inspiraron en su obra.

Pilar Arranz

«Danzad, danzad o estaréis perdidos.» Con esta declaración de intenciones llega a las pantallas españolas la última gran creación de Wim Wenders, un documental realizado en 3D sobre la mujer que un día fue considerada la diosa de la danza. Simplemente ‘Pina’, así es como da a conocer al mundo a la mujer que consiguió que su trabajo en el Teatro Wuppertal, ubicado en una pequeña ciudad alemana, traspasara fronteras.

Estos son algunos de los nombres que marcaron y siguieron sus pasos.

1. Federico Fellini. Con el director italiano hizo su primera incursión en el séptimo arte. En el año 1983 formó parte del elenco de la película ‘Y la nave va’, interpretando a la
princesa Lherimia, una ciega capaz de vislumbrar los colores de la música.

2. Wim Wenders. «Expresaba lo que el alma le dice al cuerpo», afirma el director de ‘Pina’. Durante 25 años, el director tuvo en mente realizar este homenaje; cuando lo puso en marcha ella había muerto, pero bailará para siempre en los fotogramas de este documental.

3. Johji Yamamoto. El diseñador japonés consideraba que Pina poseía la silueta perfecta. No dudó en crear para su musa piezas únicas que ella lució de forma impecable encima del escenario. En 1990, toda su colecse la dedicó en exclusiva a la coreógrafa.

4. El maestro. «Fue una fuente constante de placer.» Con estas palabras la recordaba el director manchego tras su desaparición. También fue motivo de inspiración y por eso
quiso que apareciese danzando en ‘Hable con ella’, frente a unos extasiados Javier Cámara y Darío Grandinetti.

6. Herederos. Dominique Mercy y Robert Sturm llevan ahora las riendas del Tanztheater Wuppertal. Empeñados en que el legado de la revolucionaria coreógrafa alemana no se pierda, en octubre la compañía volverá a representar ‘Café Müller’, una de sus obras más emblemáticas.