Pet Shop Boys

Ya no pretenden ser otros. Los reyes del electropop vuelven con sus principios básicos: baile, tragicomedia y petardeo.

Rubén Romero

Sentados en una mesa de reuniones de un hotel de lujo, Neil Tennant y Chris Lowe tienen ese apacible aspecto de dos jubilados gays británicos en Sitges. En su mente, el futuro, el resto de sus días, es una tumbona al sol. Archimillonarios, hacen música por diversión. Al menos por esta vez. En su anterior trabajo, “Release” (2002), reclamaban un prestigio como compositores que siempre les han negado. Se la pegaron y aburrieron a las piedras imitando a Coldplay. Hoy, visten americana y pantalones de pinzas y ya no pretenden engañar a nadie. “Fundamental” (EMI) es un disco puramente Pet Shop Boys, con su puntito gayfriendly , sus canciones para bailar y sus baladones melodramáticos.
Casi todas las canciones de este álbum tienen un fuerte componente político inédito hasta ahora en vuestra trayectoria…
Aceptan una doble lectura. El primer single, “I’m with Stupid ”, es una crítica de la relación Blair-Bush pero, a la vez, también es una canción de amor. Casi todo el disco funciona en este doble registro.
La editorial Thames Hudson está a punto de publicar un libro sobre vuestra historia estética. ¿Sentís la necesidad de pasar revista a vuestra carrera?
Todavía no nos planteamos la retirada, pero siempre nos han gustado el arte y el diseño, así que, ¿por qué no? “ Casanova in Hell ”, la mejor canción del disco, trata sobre un dandi en horas bajas y con problemas de impotencia.
No será autobiográfica...
¡Noooooo!, se trata sólo de una lección de historia.

Acabáis de hacer una remezcla del “ Sorry ” de Madonna. ¿Cuál es vuestra opinión sobre ella?
Está demasiado escuálida. Ya se lo hemos dicho (risas).

Si los Pet Shop Boys, los chicos de la pajarería, se quedasen encerrados una semana en semejante establecimiento, ¿qué sería lo primero que comerían?
Los pececitos. Desplumar a un loro lleva mucho trabajo.