Música

Recargando pilas.

Luis Gas

GOLDFRAPP: CON LA CARA LAVADA
Alison Goldfrapp se ha desmaquillado, ha retirado el rastro de purpurina de su cara y ha vuelto a la sencillez de sus comienzos. La artista británica no invita al baile en su cuarto disco, ‘Seventh Tree’ (Mute-Emi), sino que regresa al mundo onírico y nocturno del primero, ‘Felt mountain’ (2000), y propone canciones lentas, orquestadas, teñidas de melancolía y mecidas por ritmos suaves. Cuando debutó, se dijo que ella que sería el recambio de Massive Attack: trip hop de madrugada envuelto en cuerdas de ensueño. Luego se reinventó como dominatrix de la música disco, se disfrazó de glamour y de vestidos de plumas y conquistó el mundo a golpe de cadera. Pero era el momento de volver a los orígenes, y lo ha hecho de manera excelente: ‘Seventh Tree’ conserva la elegancia y el romanticismo de siempre, pero empaquetado para resplander en la recta final de este invierno.