El autor de 'El mal camino', en la Provenza.

Mikel Santiago nos acerca a la Provenza

Mikel Santiago / woman.es

Mikel Santigo es escritor. Uno de los mejores de nuestra generación. Los crírticos comparan su vertiginosa prosa con la de Stephen King y su capacidad para el misterio con la de Patricia Highsmith. Su nueva obra, 'El mal camino' (Ediciones B), que transcurre en la Provenza francesa, una zona que él conoce bien, no te dejará indiferente. Te regalamos algunos párrafos:

"¿Ves esa bala roja que resplandece frente a un mar azul? Es mi Alfa Romeo Spider de 1988. ¿Oyes ese rugido? Es mi poderoso motor y mis neumáticos Dunlop mordiendo el asfalto en cada curva de la Grande Corniche, al Sur de Francia. Mi nombre es Bert Amandale y voy dirección Mónaco con un plan muy sencillo: encontrar a la hermana de un hombre muerto y hacerle una sola pregunta: ¿Donde estaba su hermano la noche en que murió?

Acelero por esta insigne carretera — inmortalizada en muchas películas como 'Atrapa a un ladrón' de Alfred Hitchock — deleitándome con las impresionantes vistas. El mediterráneo, perfectamente azul, resplandece salpicado de veleros. Los pinares emanan un aroma profundo que se mezcla con la suave caricia de algunos olivos que se salen a orillas de la carretera.

Pienso en Chucks, en su historia del hombre muerto que desapareció sin dejar huella... ¿imposible o tan solo improbable? Enciendo un cigarrillo y subo el volumen de mi reproductor MP3. Mick Jagger ruge cantando 'Soul Survivor'. Igual que mi amigo rockero Chucks, los Stones también vivieron y grabaron muy cerca de aquí, en Villa Nellcôte, Villefranche-sur-Mer, durante el año 1971. ¡La misma mansión que décadas antes albergó el cuartel general de la Gestapo en la Costa Azul! !Wow¡ eso debería explicar, al menos, una fracción de la oscura energía del mejor disco de los Stones.

Hago parada en Turbie para admirar Mónaco y el puerto de Eze, que aparecen ante mis ojos como pueblos de juguete. Después, emprendo la bajada a la Basse-Corniche, tirando de marchas cortas entre las vertiginosas curvas donde un día, hace muchos años, Grace Kelly perdió el control de su coche. Bueno, tranquilidad. Me ajusto las RayBan mientras doy una curva quizás demasiado rápida junto a unas grandes calizas que se arriman en la carretera. Monstruos de piedra, parece que fueran a caer sobre el coche y aplastarme en cualquier instante. ¡¡Cuidado Bert!! Los correcaminos como tú, a veces acaban estrellándose.

Un pueblo costero aparece por fin entre curva y curva. Debe ser Cap-d’Ail. Casas blancas derramándose sobre colinas, un puerto deportivo y un paseo donde seguro que puedo deleitarme con un aperitivo antes de encaminarme hacia la casa de esa mujer. ¿De verdad quiero hacerlo? Me gustaría quedarme a vivir para siempre en el lado inocente de las cosas. Me gustaría ser de esas personas que llevan una sonrisa colgada en los labios y el sol viajando sobre su pelo dorado. Pero soy Bert, un escritor de historias de miedo, y mi camino ('El Mal Camino', Ediciones B) siempre ha sido el difícil y tortuoso, como estas curvas. Bueno y supongo que también es el más divertido. ¡Allá vamos!"

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