Marta Etura estrena "Eva"

La actriz donostiarra forma parte de un proyecto novedoso en nuestro cine, "Eva", un filme de ciencia ficción del director Kike Maíllo. Cargada de efectos especiales, da una visión sobre la inteligencia artificial y la relación entre humanos y robos, a la par que mezcla una trama romántica.

Susana Fernández

En palabras de Marta: "No es la típica historia de ciencia ficción, pues los androides se emplean como metáfora. Es una película muy sencilla, pero a la vez muy potente, sobre el amor y las relaciones en un marco mágico y muy especial". Así de contundente es su definición de "Eva", la película del director nobel Kike Maíllo que se estrena hoy en cines y que pisa terrenos hasta hoy vetados al cine español.

¿Cómo se gestó el proyecto?
"El germen nació hace mucho tiempo, cuando tenía unos diez u once años. Una tarde, después de ver un capítulo del Dr. Who trufado de daleks, me lancé a construir robots con cosas que había por casa: cartones, lápices, rollos de papel de wáter, coladores, etc. Años más tarde, cuando ya estudiaba cine seguía soñando con rodar una película ligada a la fantasía, a la ciencia ficción. Pensaba que, con mucha suerte, mi segunda o tercera película podría ser una cinta de robots".

Pero Eva es una historia de ciencia ficción muy lejos de los tópicos del género. Se aleja de los clichés Hollywoodienses a los que estamos acostumbrados y nos muestra una realidad cercana. La cinta recrea un futuro real al alcance de la memoria de muchos espectadores (gracias a la estética de los años 70) y nos invita a meternos dentro de una trama en la que la robótica ha llegado al límite y los androides pueden ser “libres”. Contada con maestría y con el trasfondo de una lucha de celos entre hermanos, “Eva” nos ayuda a entender los peligros que supondría alcanzar este sueño, y los pros y los contras de tender puentes emocionales con seres cibernéticos.

Sinopsis
En un futuro próximo en el que los seres humanos viven junto a criaturas mecánicas, Alex, un reputado ingeniero cibernético, regresa a Santa Irene con el encargo de la Facultad de Robótica de crear un niño robot. En estos diez años de ausencia, la vida ha seguido su curso para su hermano David y para Lana que, tras la marcha de Alex, rehicieron su vida. La rutina de Alex se verá alterada de forma inesperada por Eva, la hija de Lana y David, una niña especial y magnética, que desde el primer momento establece una relación de complicidad con Alex. Juntos emprenderán un viaje que les precipitará a un final revelador.