La actriz Marta Etura, protagonista de la obra 'Los Nocturnos' en el Teatro Español durante junio y julio de 2022. | Rafa Gallar

Marta Etura ('Los Nocturnos'): “Las mujeres seguimos siendo esclavas en muchos sentidos"

La actriz nos habla de 'Los Nocturnos', la obra que representa estos días en el Teatro Español, y de la vida, el amor, el cine, la maternidad, las mujeres, el Toni2 o la esclavitud del bótox. Y más.

Clara Hernández

Marta Etura atraviesa un momento dulce tanto en lo personal como en lo profesional, cuenta. Desde el 23 de junio y hasta el 17 de julio protagoniza, junto a Jorge Bedoya y en el Teatro Español en Madrid, 'Los Nocturnos', una obra en la que la célebre escritora francesa George Sand -a quien ella interpreta- se despide del que ha sido el gran amor de su vida, el músico Frederic Chopin, que vive sus últimos instantes. Y un giro emocional a la verdadera historia de amor de ambos, que nunca pudieron darse un último adiós por la oposición de la hermana del músico. 

En resumen, una reflexión sobre el sentido de la vida, de la muerte y del amor que también hacemos, al teléfono, con la actriz, quien además acaba de rodar 'Venus', la última película de Jaume Balagueró, y 'Olvido' de Inés París, y que ya prepara 'Alguien que cuide de mí' de Elvira Lindo y Daniela Fagerman. 

'Los Nocturnos' da a George Sand la oportunidad que no tuvo en la vida real de despedirse del amor de su vida, Chopin. ¿Faltan historias felices?

Siempre deseamos finales felices pero la vida es dura. Por otra parte, son los momentos de dureza y de crisis y dolor los que nos hacen crecer y platearnos nuevos caminos. Creativamente suelen ser los más fructíferos. De hecho, Chopin escribió sus mejores piezas cuando ya estaba muy malito de tuberculosis, en Mallorca.

Marta Etura y Jorge Bedoya en la obra 'Los Nocturnos'. | D. R.

¿Qué emociones aborda el libreto?

Es una obra maravillosa porque hace un viaje emocional a través de Sand y Chopin, dos personajes fascinantes. Él era extraordinario a nivel artístico y musical, y ella era una gran escritora. Además de por sus novelas, Sand destacó por su valentía en una época en la que a las mujeres no se les permitía ser libres y se las tenía encorsetadas en una vida donde debían ser simplemente bellas. Ella rompió con todo eso para poder vivir. Encontró la independencia económica gracias a que escribía y pudo ser libre. 

En el siglo XXI, ¿las mujeres somos libres?

Hemos avanzado en muchos aspectos en el primer mundo pero en el tercer mundo y en ciertos países las mujeres ni siquiera disfrutan de los derechos más fundamentales. Para nosotras la independencia económica ha tenido como consecuencia muchas libertades aunque seguimos siendo esclavas en muchos sentidos. Por ejemplo, del deber de ser siempre bellas y deseables para el otro. La obra habla de eso. Y hoy nos pinchamos bótox, nos ponemos prótesis o nos hacemos liposucciones que, si son deseadas y libres, están bien en su justa medida pero no lo están si nos lo imponen otros, la sociedad.

En tu trabajo el físico es muy importante, ¿no usas bótox o esos tratamientos que citas? 

Estoy a favor del cuidado personal. Cuido mi alimentación y hago ejercicio por una cuestión de salud física y mental, y cuido mi piel porque en mi trabajo el físico es importante, pero uno tiene que saber dónde está el límite entre el cuidado personal y el ser esclavo de lo que exige la sociedad. En este siglo parece que las canas o la arruga no tienen que existir y yo creo que la arruga es una expresión de vida y puede ser bella, sale cuando uno sonríe y vive. En ese sentido, ellos son mucho más libres. 

La actriz Marta Etura, en un posado promocional.  | Rafa Gallar

¿Tal vez, cada vez menos?

Cuando empecé a trabajar decía que a las mujeres se nos exigía ser bellas y buenas actrices, y a ellos solo buenos actores. Tenía la esperanza de que eso cambiaría pero lo ha hecho a peor: ahora a ellos también se les exige ser guapos y tener una tableta de abdominales. Creo que ahí nos equivocamos. Cuando uno trabaja es la valía lo que tiene que demostrar.

La obra 'Los nocturnos' habla del sentido de la vida y el amor. ¿Cuál es el sentido de la vida, más allá del amor?

No sé cuál es el sentido de la vida. Venimos aquí y tratamos de reencontrarnos pero el amor es nuestra esencia, y la búsqueda y el convivir con el amor forma parte de nuestra esencia como series humanos. Lo buscamos en nuestra pareja, en nuestra familia en los hijos, es nuestro amarre a la vida.

Del tiempo de 'Los Nocturnos' a hoy en día,  ¿los artistas han  dejado de conocerse en los cafés y han pasado al Toni2?

Los bares siempre han sido un punto de encuentro pero no solo para el mundo de la cultura, sino para todos. Y muy bueno, además.

D.R.

¿Cuánto puede sostener Marta Etura la mirada?

Los actores contamos muchas cosas a través de la mirada porque en el cine existe un primer plano. En el teatro la mirada no está tan presente porque estás en el escenario y bastante lejos del público y debes transmitir a través de tu cuerpo pero en el cine, es la mirada lo que más cuenta.

¿El fenómeno de las series tocará techo y volveremos a los cines?

Yo deseo y confío en que volveremos al cine, nada es comparable al cine. En la pandemia hemos tenido la suerte de disfrutar de las plataformas y las series (y hay muchas que me gustan y recomiendo, como por ejemplo 'Breaking bad', 'True Detective', 'Big Littles Lies', 'Antidisturbios', 'Arde Madrid', 'This is us', 'Peaky Blinders', 'El colapso', 'It's a sin', 'Podría destruirte', 'Mad Men'...). Pero el cine y el teatro tienen un poder maravilloso. Es incomparable una sala oscura con una pantalla grande, con la intimidad y la concentración que se genera; en tu casa,  te levantas a coger un vaso de agua, al baño… 

Como espectadora, ¿qué ves?

De todo. Me gusta el cine de entretenimiento y de autor, el independiente, el cine español, el americano, el europeo, las series, teatro... Todo aporta. Lo último que he visto en teatro que me ha encantado ha sido 'El Silencio' de Juan Mayorga. También 'Una noche sin luna', de S. P. Mencheta y 'La infamia', de José Martret. En cuanto a cine, me gustaron mucho 'Madre' de Sorogoyen, 'La enfermedad del domingo' de Ramón Salazar ,'Cinco lobitos' de Alauda Ruiz de Azúa, 'Druk' de Thomas Vinterberg, 'La Mif' de Fred Baillie o 'El perdón' de Maryam Moghddam. Y con mi hija he visto (que me han encantado) 'Luca',  'Raya y el último dragón' y 'Encanto'. Me gusta mucho el cine de animación. 

Marta Etura, más sensual que nunca | Them Management

Fuiste vicepresidenta de la Academia del Cine. ¿Qué recuerdo te queda?  

Entré en la Academia con el mismo deseo que entran todos: el de hacer mi aportación, mi humilde aportación a una profesión que adoro. Luego, ya sabes, es un grupo de mucha gente y hay personas que tienen el mismo criterio que tú y otras que no. Mi deseo era hacer las galas de los Goyas mejores, crear un mecenazgo para la industria... Hay cosas que llegan a puerto y otras que no.

¿Te gusta ser el foco de atención en la pantalla o también fuera de esta?

En mi vida profesional me gusta estar en primera línea en el sentido de que me gusta formar parte de nuevos proyectos. El éxito es tener trabajo y trabajo del bueno. En mi vida personal, mi primera línea es ser una buena madre. Y cuando digo buena es dar lo mejor de mí y dar una buena educación a mi hija. Es un trabajo que hago a diario. 

¿Y qué tal se te da?

Creo que soy una buena madre. Disfruto mucho de mi hija y creo que intento educarla de la mejor manera posible recordando lo que no me funcionó de pequeña para poder cambiarlo. He leído mucho sobre disciplina positiva que propone firmeza desde el cariño. No me gusta la autoridad máxima que había en mi generación ni el todo vale, no soy de extremos, no son buenos.