María León, Adriana Ugarte y la niña Cosette Silguero, protagonistas del melodrama 'Heridas', en Atresmedia | D.R.

‘Heridas’: el secreto para adoptar una serie japonesa y que nos llegue directa al corazón (con la ayuda de María León y Adriana Ugarte)

Atresmedia acaba de estrenar ‘Heridas’, protagonizada por María León y Adriana Ugarte, y la respuesta del público ha sido unánime (y lacrimógena). Pero 'Heridas' es la adaptacion de una serie turca que, a su vez, se basó en una japonesa. ¿Tan parecidas son las sensibilidades niponas, turcas y españolas? La clave está, claro, en tratar un tema universal

Rosa Gil

¿Existen historias universales? ¡Por supuesto! La prueba está en el estreno de ‘Heridas’, una serie sobre el sentimiento maternal que acaba de aterrizar en Atresmedia después de un largo viaje internacional. Se basa en una serie japonesa, ‘Madre’, ya adaptada en Corea del Sur y en Turquía. De hecho, la versión española de la historia surgió a raíz del éxito que tuvo en el canal Nova la versión turca de esta historia (titulada ‘Anne’ en el original y 'Madre' aquí). La premisa de ‘Heridas’ parte del mismo conflicto que sus series ‘madres’ -nunca mejor dicho-, aunque luego toma derroteros propios: una mujer (Adriana Ugarte) conoce a una niña (la joven actriz Cosette Silguero), maltratada y mal cuidada por su madre (María León),  y decide secuestrarla para darle una vida mejor. 

Mujer y niña en un autobús. La niña sonríe mirando a la mujer, que sonríe también.
Adriana Ugarte y Cosette Silguero, dos de las protagonistas de la serie 'Heridas' (ATresmedia) | D.R.

La serie se estrenó el 17 de abril y contará con 13 capítulos de 50 minutos. Arranca cuando Manuela (Ugarte), una bióloga que vive en las marismas andaluzas para estudiar y fotografiar las aves del lugar, conoce en una heladería a Alba, una pequeña de siete años que vive con su madre y el novio de esta. La madre, Yolanda (León), trabaja como bailarina en un club de carretera y se ocupa poco y mal de su hija, hasta tal punto que Alba le cuenta a Manuela que está buscando una nueva madre. Y Manuela, que arrastra su propia y triste historia infantil (su madre la dio en adopción a su mejor amiga, entre otros secretos oscuros), toma una decisión: secuestrar a la niña. La policía investiga la desaparición de Alba y su madre sufre el acoso de los medios, que la tratan como víctima y culpable a partes iguales; mientras, Manuela intenta por todos los medios convertirse en la nueva madre de Alba, ante la incomprensión de su familia y las sospechas de las fuerzas policiales. 

Esta premisa ha sido ya un éxito en Japón, Corea del Sur y Turquía. ¿Cuál es su secreto? Que trata un tema igualmente crucial (y controvertido) en todas las culturas: la maternidad. 'Heridas', como sus antecesoras, se pregunta por los elementos que convierten a una persona en madre (¿Parir una criatura y maltratarla es ser madre? ¿No haberla dado a luz, pero quererla y protegerla otorga derechos maternales?). Y convierte esa pregunta en drama angustioso haciéndola a través de la persona que más sufre cuando las madres (y los padres) no cumplen con su papel: la niña de la historia, Alba: desnutrida, ignorada y tratada a gritos por los adultos que deberían darlo todo por ella.

Una niña vestida de rojo sujeta una gran pluma de pájaro
Cosette Silguero, Alba en la serie 'Heridas', de Antena 3 | D.R.

Los mimbres del melodrama están armados, y han triunfado en los tres países que han visitado ya. Hay, eso sí, sutiles diferencias: en las tres versiones anteriores, la protagonista era una profesora sustituta que descubría en el colegio la triste situación que vivía una de sus pequeñas alumnas. En la serie coreana, la madre “sustituta” se lleva a la niña a Islandia para intentar huir de los derechos de la madre biológica. En la turca, principal inspiración de ‘Heridas’ (atención al simbolismo de la pluma que manejan los personajes en ambas versiones), se incide más en la oscura historia de la protagonista y secuestradora.

¿Y en la versión española? Sus creadores aseguran que el itinerario de ‘Heridas’ será distinto al de las otras series. De momento, tal vez su principal diferencia radique en la complejidad de sus personajes, que dificulta su etiquetación como ‘buenos’ o ‘malos’. Sí, Yolanda es una madre nefasta, pero la desaparición de su hija la sume en una angustia desesperada y llena de culpa; sí, Manuela quiere ayudar a la pequeña Alba, pero sus motivos, sus métodos y su actuación como madre son tremendamente cuestionables; y sus propias heridas, esas que dan título a la serie, podrían jugar en contra del bienestar de la niña que tanto desea proteger. El tiempo (y los capítulos que nos quedan) dirá.