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¿Por qué Maggie Gyllenhaal eligió a 'La hija oscura' para debutar como directora?

La novela de Elena Ferrante atrapa por presentar un punto de vista diferente 

Noelia Murillo

Optar por la dirección de cine tras varios años en el mundo de la interpretación y con títulos recordados como 'Secretary' o 'Donnie Darko' o 'El caballero oscuro' no tuvo que ser una decisión fácil para Maggie Gyllenhaal. La actriz, de 44 años, proviene de una familia de artistas, ya que es hija de el director Stephen Gyllenhaal, la escritora Naomi Foner y hermana del también actor Jake Gyllenhaal ('Brokeback Mountain', 'Zodiac').

En casos como el suyo, la tradición dice que triunfar en el cine es aún más difícil que si sus orígenes no tuviesen nada que ver con el cine, pero ello, ha sabido aportar su marca personal en cada una de las películas en las que ha participado, así como cada uno de los eventos en los que ha sido protagonista. Sin ir más lejos, fue la única representante estadounidense en el jurado de la pasada edición del Festival de Cannes.

Netflix

Entonces, se comentó que estaba trabajando en una cinta inspirada en una novela muy especial firmada por Elena Ferrante. De esta autora apenas se sabía hasta hace poco, puesto que sus editores de origen siempre han procurado mantener una discreción absoluta sobre su identidad. Si bien es cierto que algunos han llegado a sospechar que se trata de un hombre, al igual que en España sucedió con Carmen Mola. Lo cierto es que hace poco se supo que se trataba de una mujer y lo cierto es que sus textos contienen una carga emocional femenina atrapante que demuestran haber sido escritos por alguien que en cierto modo aprece haberlos vivido. 

Lumen

Ese ha sido el motivo por el que la ahora realizadora ha decidido debutar con 'La hija oscura', una de las novelas más misteriosas presentadas por Ferrante y que la editorial Lumen trajo a nuestro país en 2018. Se trata de una historia protagonizada por Leda, una profesora de literatura inglesa que decide evadirse de la realidad en un viaje que le cambiará la vida.

En la película, Leda es Olivia Colman, gran actriz que aspira a recibir el Oscar en la categoría de Mejor actriz por su papel en esta cinta. Su personaje se aleja de lo convencional por la forma en la que recuerda su maternidad y su relación con sus dos hijas, Bianca y Marta. Ese es uno de los aspectos más interesantes del libro y en el que Gyllenhaal con mucha soltura, ofreciendo una óptica de lo políticamente incorrecto de la maternidad.

Porque Leda es una mujer que se ha dado cuenta de que fue madre demasiado joven y que por eso no pudo disfrutar de ciertos aspectos de la vida. En un ademán de disfrutar de su escasa libertad y con un marido alejado de los conflictos del hogar, decide abandonar a sus hijas para emprender un camino de autoconocimiento que, sorprendentemente para algunos, le llena mucho más que la familia.

Elena Ferrante explora así los diferentes vértices femeninos que, bajo la etiqueta de lo tradicional, describirían a la perfección el concepto de "mala madre" tan sencillo de designar a aquellas que se salen de la norma. Eligiendo el 'voyeurismo' como único entretenimiento en este viaje, autora y directora sitúan a Leda en una posición de observación a Nina, interpretada por Dakota Johnson, una mujer que, en un principio, sí se podría enmarcar en el el significado de madre idílica por vivir exclusivamente para el cuidado de su hija Elena.

"Cuando leí la novela de Ferrante, me llegó algo muy extraño y doloroso, pero también innegablemente cierto: una parte sereta de mi experiencia como madre, como amante, como mujer en el mundo, se estaba expresando en voz alta por primera vez", ha declarado la realizadora para explicar el motivo por el que ha querido debutar tras las cámaras con una novela complicada de asimilar según el pensamiento tradicional de la maternidad.

Queda por ver si esa especie de madre desnaturalizada consigue convencer a los académicos de cara al próximo 27 de marzo. De momento, solo podemos decir que era la película que necesitábamos ver y que, al fin, se explica de una manera realista y desde un punto de vista muy interesante que las mujeres no tienen por qué ser señaladas solo por no disfrutar de la maternidad.