Clarita

Madrid a la última

El triángulo que se forma entre Gran Vía, Fuencarral y Corredera de San Pablo crea tendencia. Conoce 10 sitios de moda en la zona "Triball".

Mirna Sayago

1. Clarita. Situado pared con pared con el teatro Lara, es lo más parecido a un ambigú del siglo XXI. Un restaurante acogedor y copas muy bien preparadas. Corredera Baja de San Pablo, 19.

2. La Tasquita de Enfrente. En este restaurante familiar se come bien desde hace varias décadas. Su cocina de mercado, honesta y sorprendente, es una de las más deseadas de la ciudad. Ballesta, 6.

3. El beso. Cada mes, un artista interviene el escaparate. Lo miras y quieres entrar. Dentro, ropa de La Casita de Wendy o Potipoti, regalos originales, cursillos, conciertos y exposiciones. Loreto y Chicote, 9.

4. Santamaría. Existe gente tan moderna que aún no tiene una palabra que la defina. Mientras se inventa, se reúne en esta coctelería, un antiguo club de alterne. Todos la llaman ‘La coctelería de al lado’. Ballesta, 6.

5. Hotel Stad. Para no perderte nada de lo que ocurra en estas calles y huir de la turística Gran Vía, existen pequeños hoteles donde alojarte a un módico precio. Y este es uno de ellos. Barco, 10.

6. Yasta Club. Ya era un lugar mítico antes de que la zona se llamara Triball, pero ahora ha resurgido con la nueva ola de curiosos. Buena música para bailar hasta la madrugada. Valverde, 10.

7. Puebla 14. Cómo imaginarse Triball sin una buena galería de arte que dé cobijo a los artistas que buscan un hueco donde exhibirse. Sus inauguraciones tienen fama de divertidas. Puebla, 14.

8. La Maison de la Lanterne Rouge. Esta casa es un espacio para soñadores, con ropa distinta y música que te acompaña en tu visita.Otro antiguo prostíbulo reconvertido. Corredera Baja de San Pablo, 45.

9. La Realidad. Un bar con mil recovecos, sofás y sillas donde encontrar varios ambientes. Frecuentado por poetas, artistas, escritores, actores, poetas y cantantes. Corredera Baja de San Pablo, 51.

10. La bombonera de barco. Teresa es la bombonera oficial del barrio. Lo elabora todo artesanalmente y con la gran pasión de quien ama igual al chocolate que a la vida. Precios asequibles. Barco, 42.