Luz nos regala "Un ramo de rosas"

Es el nombre de su nuevo trabajo, que sale a la luz este 8 de noviembre. En él, la cantante recopila muchos de sus grandes éxitos e incluye tres nuevas canciones. Dentro de la enorme discografía de Luz, se trata de su decimoquinto disco, y llega, como siempre, cargado de pasión.

Susana Fernández

Ajena a quienes intentan encasillarla en uno u otro género, Luz se ha labrado una de las carreras más sólidas del panorama musical español, y Un ramo de rosas da prueba de ello. Un trabajo que, como es habitual en ella, ha hecho desde la premisa de que las canciones son algo más que objetos de consumo efímero y olvido prematuro. Por lo pronto repasa grandes temas (como los míticos Piensa en mí o un Año de amor) e incorpora tres nuevas canciones: la inédita Un ramo de rosas, Gracias a la vida, de la cantautora chilena Violeta Parra, y una nueva versión del tema 18 años grabada con la banda francesa Nouvelle Vague.

De rojo, con gesto sereno y los brazos al vuelo como una bailarina. Así aparece Luz Casal en la fotografía tomada por Jean-Baptiste Mondino para la portada de este nuevo disco, inaugurado por el célebre Gracias a la vida de Violeta Parra (1966). Todo un himno de gratitud que Luz desde hace algunos años incorpora a sus directos porque, como ella misma afirma, «resume mi manera de estar en el mundo».

Un trabajo cargado de pasión, que toma su nombre de una canción original que cuenta con la composición de Juan Cerro y la autoría de la propia Luz junto a Carolina Cortés. Supone un canto a la liberación femenina tras una situación de sometimiento cuyos versos finales sentencian: «Te dejo el ramo de rosas, / ya entenderás mis razones / mientras yo te contemplo serena / desde la altura de mis tacones».

Una antología como ésta, intensa y desprovista de fecha de caducidad, es la excusa idónea para revisar todas las caras que encierra su protagonista. Porque la cantante que viste pantalón de cuero y lanza su voz como un zarpazo eléctrico es la misma que, con sofisticados vestidos, canta boleros con la garantía de lustros de vigencia a sus espaldas. Es la que le toma las medidas al miedo para reponerse del cáncer a golpe de partitura y la que ha cantado en grandes escenarios como el Central Park de Nueva York, el Olympia de París y la Acrópolis de Atenas. Y es que decimos una sola sílaba, Luz, y nombramos tres décadas de comunión entre crítica y público.