“Justos por pecadores” de Fernando Quiroz, Finalista Premio Iberoamericano de Narrativa Planeta-Casamérica 2008

La larga batalla de un hombre por recuperar su libertad.

"En el Opus Dei está el futuro de la Iglesia. Todo está arreglado para que, cuando muera Benedicto XVI (y ojalá eso ocurra lo antes posible), el pontificado quede en cabeza de la Congregación. Las fichas están jugadas. Y si a última hora algo falla, lo tenemos todo listo para crear nuestra propia Iglesia, soberana y poderosa. ¿Te imaginas el mundo rendido a nuestros pies?".
Fernando Quiroz (Colombia, 1964) ha sido editor cultural y columnista del diario El Tiempo y ha estado vinculado a las revistas Cambio, Semana, Gatopardo y Soho. En 1993 publicó El reino que estaba para mí. Conversaciones con Álvaro Mutis. Entre 2000 y 2001 fue corresponsal de Gatopardo en Buenos Aires. En 2002 Planeta publicó su primera novela, En esas andaba cuando la vi. En 2006 apareció Esto huele mal con el sello de Seix Barral, novela que cuenta con varias ediciones y que en 2007 fue llevada al cine. Una novela escalofriante contada con veracidad y sencillez De todos es conocido que el Opus Dei es una congregación poderosa y opaca, y ambos hechos propician su impunidad. Fernando Quiroz se educó en un colegio del Opus y allí conoció a fondo los métodos de captación de la congregación. Cuando el propio Quiroz decidió salir de la orden, cuenta que uno de los miembros le encerró en una habitación y le dijo: "Así que piensas salirte del Opus Dei. Pues que no te vaya a pasar lo de Pepe González, que por salirse le dio cáncer y su familia está en la quiebra".
Así pues, aunque ésta no es una novela autobiográfica, el autor posee los conocimientos y la experiencia personal para hablar de un tema que, sin duda, levantará polémica. Esta historia trata, fundamentalmente, de la conciencia, de la libertad del ser humano y del enfrentamiento con uno mismo para conseguir esa libertad arrebatada. Justos por pecadores es casi una novela negra donde será la propia víctima quien vaya poco a poco descubriendo a su verdugo, un verdugo en la sombra, sutil y pertinaz, un verdugo que utiliza el arma más peligrosa y más poderosa: la propia complicidad de su víctima.
Quiroz nos muestra un mundo atemporal y siniestro, anormal al estar fuera de la realidad. Un mundo en el que la mujer es para los hombres sinónimo de pecado y en el que el hombre es para las mujeres el mismo demonio. En el que la conciencia no es algo personal sino un elemento siempre supervisado por los otros. Un mundo en el que el castigo físico auto infligido se utiliza como inhibidor y sustituto del deseo sexual. Vicente debe sostener una lucha moral contra los preceptos que le han sido inculcados a fuego desde los vulnerables años de la adolescencia; tendrá que desintoxicarse de todo ello sabiendo que si vuelve le espera la censura, los insultos, las amenazas, las maldiciones y los castigos.
Una novela contada con sencillez y cercanía. Un relato escalofriante en el que el lector asiste al auténtico renacimiento de una persona anulada por preceptos y teorías inconcebibles.