El director Julio Medem, creativamente en plena forma. | Germán Sáiz

Julio Medem: "Penélope es una artista inmensa, está en estado de gracia".

Después de su escapada a Los Ángeles hace siete años para dejar atrás polémicos documentales, el genio resurge... Penélope lo buscó para volver al cine español con 'Ma ma' y Cerezo pagará la segunda parte de 'Lucía y el sexo'. Final feliz.

Ester Aguado

Este año cumples 30 años como cineasta, ¿qué balance haces?

No había reparado en esa cifra... Claro, mi primer corto es de 1985, pero llevaba desde los 15 años rodando en Súper 8. El momento más importante de mi carrera fue rodar Vacas. Ahí nací como profesional. Y tuve el enorme privilegio de poder hacer un largo cada año. Mis pelis ganaban dinero en el extranjero (La ardilla roja, Tierra), hasta que llegó Los amantes del Círculo Polar y, luego, Lucía y el sexo.

¿Sientes que has llegado a alguna parte o estás en búsqueda? 

Con mis cinco primeras películas sí que llegué, completé una primera fase. Aunque son muy distintas entre sí, se entienden como consecuencia la una de la otra. Y luego di un giro con el documental La pelota vasca. Y llegó otra etapa, mucho más difícil, dura. Llegó la crisis con Caótica Ana y he tenido complicaciones para conseguir productor. Ahora estoy en una tercera fase: creativamente estoy en forma, muy encendido. Sigo teniendo decenas de historias escritas.

Y vuelves a encontrar productores...

Como Penélope Cruz en Ma ma. Sí, fue ella la que me pidió que le enviara algún guión... En pocas horas, me dijo que le había conmocionado la historia, que había llorado muchísimo y que quería dar vida a ese personaje, coproduciendo la película. 

Si ella no te hubiera llamado, ¿Ma ma existiría?

Seguramente, no. Como tantos guiones que tengo guardados... Pero esta película supera al guión. Y Penélope es la responsable: es una artista inmensa, pero es que además, está en estado de gracia. 

¿Es la película más realista que has hecho hasta ahora?

Puede ser. Yo siempre he tenido problemas con la realidad. Mis trabajos salen de un sitio más inconsciente y me suele costar aterrizarlas, conectarlas. Aquí hay una realidad bestial que se llama cáncer, por eso la vida coge un valor muy fuerte.

A toro pasado, ¿mereció la pena hacer el polémico documental?

Por supuesto, no me arrepiento en absoluto. Yo pasé por allí y quise hacerlo, aunque nunca he sido nacionalista. Fue muy duro, porque luego se le unió la gran crisis del cine, sumado a que somos el país más pirata del mundo. Lo pasé muy mal, así que me fui siete años a escribir una novela a Los Ángeles. 

Y estás a punto de convertirla en una serie internacional...

A ver si Aspasia sale adelante, en coproducción europea... Yo encantado de haber vuelto a España. Estoy resurgiendo.