John Fogerty, el espíritu del granero

'Revival' es el nuevo álbum de John Fogerty en el que podrás encontrar lo mejor del ex lider de la Creedence Clearwater Revival.

Sara Acosta Díaz

Hace ya años que John Fogerty nos sirve de alimento espiritual. Después del estupendo “Deja Vu” y el contundente directo “The Long Road Home” nos trae una obra que es toda una declaración de principios desde su titulo “Revival”. Con “The Long Road Home” dejaba claro que todavía forma parte de la nobleza del rock con raíces sureñas. Además, ya están resueltos sus legendarios problemas con sus derechos de autor, por fin, recién recuperados, por lo que “Revival” se puede considerar una de sus mejores obras.

El nuevo álbum de John Fogerty nos mete en un agradable viaje plagado de diversos pasajes sonoros al más puro estilo de la Creedence en doce cortes acuñados con un rigor impermeable a cualquier moda.

Con estos doce temas hace un repaso a su obra con su inconfundible facilidad para interpretar como siempre sus habituales tintes swamp, alimentándose con sonidos de ciertas músicas rurales procedentes de los pantanos de Luisiana y poniendo de manifiesto que no está dispuesto a renunciar a ninguno de los postulados que ha sostenido durante más de treinta años.

Así lo demostró el pasado dos de octubre en la presentación del disco en el show televisivo de Letterman. Al acabar el tema “Long Dark Night” tiró la armónica al suelo y arrancándose con el “one, two, three ...”escupió’ el tema “I can’t take it no more” (no lo soporto más) en clara alusión a su Presidente ante la mirada atónita y balbuceante del famoso presentador

“Revival” contiene piezas como “Creedence song”, un autentico hit de carretera o “River is Waiting” con un muy buen medio tiempo con un embriagador órgano de fondo. No nos podemos olvidar del Rhythm Blues clásico presente en “Long Dark Night” ni de la electricidad que destila con “Summer of Love”, “I Can’t take it no more” y “Somebody Help me”. Además, regala a los degustadores del country-blues dos momentos felices como son “It Ain’t Right” y “Natural Thing”.

En definitiva, John Fogerty, con su eterno porte de granjero sureño, se reivindica una vez más, quizá con un problema evidente en el horizonte, pero con un bendito revisionismo rockista que ha hecho de él uno de los iconos invisibles de los memorables tiempos en los que el rock se hizo trascendente. Además este tipo es, entre otras cosas, responsable de que a mi padre todavía le encante ponerse una vieja camisa de cuadros, mientras sonríe maliciosamente...