Ingrid García-Jonsson protagoniza lo nuevo de Álex de la Iglesia, "Veneciafrenia" | Rubén Vega

Ingrid García-Jonsson: "No he superado mis miedos, los asumo"

Con motivo del estreno de 'Veneciafrenia', la nueva película de terror de Álex de la Iglesia, la actriz se quita máscaras para hablar de sus temores y anhelos más profundos. Sin filtros.

Isabel Loscertales

No teme que la vean tal cual es. Natural, espontánea y honesta, la actriz hispano-sueca sigue, a sus 30 años, con su trayectoria ascendente, convirtiéndose ahora en la nueva musa de Álex de la Iglesia. En “Veneciafrenia”, Ingrid García-Jonsson interpreta a una turista que, junto a sus amigos, se enfrenta en la ciudad de los canales a un asesino psicópata disfrazado de Rigoletto. Un filme slasher que esconde una crítica al turismo de masas y que es el primer título del nuevo sello de cine de terror español “The Fear Collection”.

¿Qué supone para ti haber trabajado con uno de nuestros cineastas más importantes, Álex de la Iglesia?

Es un honor para mí. Era una persona con la que siempre había querido trabajar porque me gusta mucho su cine. Lo admiro. Ha sido una suerte poder compartir este proyecto, aprender de él, ver cómo trabaja y cómo afronta los proyectos. Cada día ha sido una ‘masterclass’.

¿Qué has aprendido?

He aprendido muchas cosas de mí misma, al final. Que puedo hacer mucho más de lo que creo, que soy una actriz bastante más resistente de lo que a priori pensaba, que cuando uno se entrega en los proyectos, al final las cosas vienen de vuelta y merecen la pena y que te lo puedes pasar muy bien trabajando.

Álex de la Iglesia junto a Ingrid García-Jonsson, Silvia Alonso y Enrico Lo Verso durante el rodaje de "Veneciafrenia" | Cortesía Sony

¿Cómo te llevas con el género de terror? ¿Te gusta especialmente?

Sí, ya estaba familiarizada con el género y con ese “correr y gritar”. Lo que pasa generalmente con las pelis de terror es que físicamente te exigen mucho, hay que trabajar a un voltaje muy alto y el cuerpo tiene que estar siempre muy activo, siempre estás en movimiento. Agota mucho. Álex es un director súper técnico, trabaja muchísimo para la cámara. Por eso hay que ser muy pulido, tienes pocas oportunidades, hay que darlo todo en la frase y es exigente. Él es de los mejores directores, así que uno también quiere que su trabajo esté a la altura. Eso requiere mucha concentración y oficio.

Habéis rodado en medio de la pandemia y en el extranjero, en Venecia, ¿eso ha complicado las cosas?

Yo creo que, en este caso, nos las facilitó. Nos dio la posibilidad de rodar en una Venecia completamente vacía. Creo que, de otra manera, esta película no se podría haber hecho, porque cortar calles en Venecia siendo tan turística… Quizás para producción sí ha sido más complicado pero para nosotros los actores, más allá de llevar la mascarilla, tampoco cambia mucho.

¿Te has preparado de alguna manera especial?

Entrené mucho físicamente. Me puse a correr una hora al día y empecé a escalar. Y como siempre hago, ensayé con mi coach para preparar el personaje. Los personajes de Álex son un poco grotescos, así que estuve estudiando su cinematografía porque para mí era importante entender su código: íbamos prácticamente a toma única.

Pareces una persona valiente pero, ¿qué cosas te dan miedo en la vida real?

Me da miedo quedarme sola, morirme sola, que nadie me quiera, que todo el mundo descubra que en realidad soy una persona horrible… (risas) Que todo lo que vivo sea mentira y que me de cuenta de que todo ha sido un sueño me parece terrorífico.

¿Eres más miedosa de lo que parece, entonces?

Soy bastante miedosa pero, a la vez, soy bastante consciente de las cosas que me dan miedo, así que me empujo a hacerlas aún así. Ha habido muchas veces que el miedo me ha paralizado, que no me ha dejado vivir según qué experiencias y ya no quiero más eso. Eso le pasa un poco también al personaje de la peli de Álex: decide que ya no quiere vivir más con miedo. Por lo general, siempre podemos más de lo que pensamos. Pero, en realidad, me da miedo ir sola por la calle de noche o pedir un vaso de agua en un bar, así que no soy una persona muy valiente.

¿Cómo consigues superar esos miedos?

No los he superado. Los asumo. No creo que uno pueda vivir sin miedo, pero no puedes dejar que eso controle tu vida por completo. Intento pensar en cosas positivas, asumir que tengo miedo e ir despacito, sin obligarme a vencer los miedos de golpe. No me condeno si algo me da tanto miedo que no lo quiero hacer. Me quedo en casa y ya lo intentaré al día siguiente.

Un asesino con la máscara de Rigoletto siembra el terror en Venecia. | Cortesía Sony

“Veneciafrenia” es una película slasher, de entretenimiento, pero que esconde una crítica social al turismo de masas, en general, y al turismo de borrachera en particular ¿Crees que podemos cambiar este tipo de turismo o ya es demasiado tarde?

Ojalá después de lo que hemos pasado con la pandemia aprendamos a ser más respetuosos y veamos el mundo desde un punto de vista más ecológico. Estaría muy bien evolucionar como sociedad, ser más responsables y conscientes del impacto que tienen nuestras acciones.

¿Eres muy viajera, qué tipo de turista eres?

Viajo bastante. Intento conocer al menos un país nuevo cada año. Viajo mucho por trabajo y eso es lo que más me gusta, porque siento que formo parte de la ciudad. Otras veces viajo para como turista, pero no me agobio, no soy de las que lo tienen que ver todo, voy a mi ritmo.

¿Conocías Venecia?

Sí, pero ha sido una experiencia increíble poder tener la ciudad a nuestra total disposición, caminar con libertad y poder verla de esta manera. Con tanto turismo me parece imposible verla bien. Ha sido un privilegio absoluto.

Coincidisteis con el rodaje de “Misión Imposible” en Venecia. Curiosamente, ya participaste en una película con Tom Cruise, “Noche y día”, donde hiciste de doble de Cameron Díaz. ¿qué tal con Tom Cruise?

Lo conocí rodando esa peli, traté con él bastante. Lo divertido es que parte del equipo de “Noche y día” estaba en “Misión Imposible” y, una noche, me reencontré con amigos. Fue una cosa muy loca volver a vernos en Venecia diez años después… Se alegraron mucho por mí: de ser una doble a protagonizar una peli de Álex de la Iglesia. También estaba rodando en Venecia Paula Ortiz.

Ingrid García-Jonsson y Silvia Alonso lo pasan mal en "Veneciafrenia". | Cortesía Sony

Hablemos un poco de tus raíces. Eres hija de madre sueca y padre sevillano, dos estilos de vida en apariencia muy contrarios, el nórdico y el andaluz, ¿cómo dirías que esas raíces te han marcado?

Al final nunca he terminado de ser de ningún sitio. Ni soy completamente sueca, ni completamente española. De adolescente, con esa necesidad que tienes de encajar, me generaba inquietudes, no estaba muy cómoda. Pero, con el tiempo, me he dado cuenta de que es muy bonito ser diferente. No es que seas raro, todo el mundo es único de alguna manera. Al final acabas encontrando tu sitio y es el sitio que tú quieres que sea, no el que la gente te dice.

Eres una persona muy natural y con mucho sentido del humor, como podemos ver en “La Resistencia” o en tu Instagram. ¿El sentido del humor te viene de tu parte sevillana o es un tópico?

Mis dos familias son muy divertidas, la sueca también. Yo creo que viene más por intentar sobrevivir. Dicen que la risa es una anestesia para el corazón. Mi humor es una manera de protegerme, es una herramienta.

¿Qué cosas te hacen reír más?

Los perros. Los animales por lo general me hacen reír muchísimo. Mis amigos, por supuesto. Yo creo que es un superpoder que tengo, si quiero puedo reírme de prácticamente todo. Tengo muy entrenado el buscar lo que me hace gracia en cualquier situación. Pero los animales son mi punto débil.

Diste muchas vueltas antes de dedicarte a la interpretación, estudiaste arquitectura, trabajaste como camarera… ¿en qué momento supiste que la actuación era lo tuyo y que querías vivir de esto?

Siempre lo tuve en mente, pero era consciente de que es una industria muy complicada y de que hay mucha gente que lo intenta y que no llega. Necesitaba planes B. La arquitectura era un plan B. Mi idea era hacer escenografía o dirección de arte, siempre algo relacionado con el cine y el teatro. Camarera, como todo actor en Madrid, es el trabajo ideal que te da tiempo para hacer los castings.

¿Qué crees que es lo mejor y lo peor de dedicarte a este mundillo?

Lo mejor es todo lo que se aprende, la cantidad de experiencias diferentes que puedo vivir, siempre hay algo que me hace mejor, que me hace crecer como persona. Es fascinante. Lo peor probablemente es la inestabilidad. Nunca sabes si este trabajo va a ser tu último trabajo. Depende mucho de otras personas, así que tienes que confiar que otras personas te van a cuidar y que el universo va a proveer. Eso da bastante pánico.

No te puedes quejar. Participas en otra película recién estrenada, “Camera Café: la película”, de Ernesto Sevilla, estás en lo nuevo de María Ripoll, “Nosotros no nos vamos a matar con pistolas”, que se estrena en junio, y creo que ahora rodarás “La ballena”, de Pablo Hernando.

En “Cámera Café” hago un papel pequeñito pero es el personaje más divertido de mi vida. Ha sido un reto y estoy súper agradecida por la confianza que Arturo Valls y Ernesto Sevilla han depositado en mí. Decir que ha sido un sueño es un poco ñoño, pero yo era muy fan de “Cámera Café” de niña: estar delante de la máquina de café ha sido una fantasía, un regalo.

“Nosotros no nos vamos a matar con pistolas” es una adaptación de una obra de teatro de Víctor Sánchez que ganó el Max en 2018. Es una peli muy bonita, un retrato generacional a través de un grupo de amigos treintañeros que se reúnen después de mucho tiempo. La adaptación está hecha con mucha inteligencia, no es un registro tan teatral. He aprendido a hablar valenciano y a hacer paella.

Y ahora estoy con la preparación de “La ballena”, es un personaje bastante físico.

Nos contabas a principios de este año que estabas escribiendo un corto, ¿cómo va ese proyecto?

Lo tengo un poco parado porque se me echaron las pelis encima. Con los rodajes tengo que dejarlo todo y centrarme en ellos. Pero ahí está escrito y cuando tenga tiempo lo iré rodando. Con calma. Necesito tiempo y dinero.

¿Tienes otros proyectos aparte del corto?

La verdad es que tengo un montón de ideas de cosas que me gustaría hacer: una película con mi familia, entre otras cosas. A ver si consigo hacer alguna. Al final, lo difícil es poder ejecutarlas. Por eso admiro tanto a los productores y a la gente que hace películas: desde que tienes la idea hasta que empiezas a rodar, hay tantísimo trabajo y tanta preparación que es abrumador.

¿Tienes otras inquietudes creativas aparte del cine?

Pinto y restauro muebles. Es más bien por liberar la cabeza de pensamientos. Igual que entreno y hago deporte, pinto o me pongo a tapizar una silla. Son cosas para mí, es como un ejercicio personal para saber estar en mi casa sola y no desesperar ni estar viendo el móvil todo el rato.

¿Te cuesta estar sola?

Me cuesta un montón sí. No me soporto.

No digas eso…

Me cuesta cuidar de mí misma y estar pendiente de lo que tengo que hacer. Me es mucho más fácil cuidar de otras personas.

¿Por qué crees que es?

Maneras de ser. Creo que es algo que tenemos metido en general las mujeres, somos cuidadoras y nos olvidamos mucho de nosotras mismas en pro de otras personas. Imagino que por la educación que tuve en el colegio y por cómo es la sociedad. Así que no me gusta estar sola.

Has cumplido 30 años, ¿cómo lo llevas?

Ha sido duro, la verdad. Tenía pensado que a los 30 iba a ser de otra manera, que iba a tener todo más armado y que me iba a limitar a recoger lo sembrado… pero tengo que seguir sembrando y seguir decidiendo qué hago y para dónde voy. No lo cambio por nada, estoy feliz y hago lo que quiero hacer. Sé que es un privilegio, pero el tiempo pasa y cosas que tienes planeadas no has podido hacerlas. Me he dado cuenta de que soy mucho más inmadura de lo que pensaba. Con 23 años me creía muy mayor y ahora me siento como si tuviera 17. Mucha gente sabe que cuando yo cumplo años me encierro en mi casa a llorar y, esta vez, estuvieron muy pendientes de mí para que no me quedara sola en la miseria y que lo celebrara. Hacía mucho que no celebraba mi cumpleaños, ha sido bonito.

¿Cómo te ves a ti misma dentro de otros 30?

Mi madre ha cumplido 60 años y espero verme tan bien como ella. Es una mujer que se divierte mucho, hace lo que quiere en la vida, no se plantea lo que piensa la gente y que, además, nos quiere muchísimo a todos. Para mí es la mejor persona del mundo. Así que me gustaría verme al menos un poco como ella.