Historietas modernas

Las dudas existenciales no son patrimonio exclusivo de la filosofía. Basta hojear el último trabajo de Mattotti.

BRUNO RUIZ

«Quizá sea porque los sueños se vuelven aburridos al contarlos. Tú nunca sueñas. Volveremos a vernos en pocas horas, y no consigo imaginarme cómo será...» Las páginas del nuevo trabajo del ilustrador italiano Lorenzo Mattotti están llenas de secretos desvelados. Es como abrir un diario y dar una vuelta por los recovecos de una mente humana que no se limita a observar la realidad, sino que se atreve a analizarla y hasta a desvirtuarla, dando lugar a esos pensamientos que casi nunca nos atrevemos a compartir pero que tanto ansiamos ver reproducidos en forma de estrofa, de fotograma, de cómic.

Mensajes generacionales, existenciales, unidos a unos dibujos que nos trasladan directamente a Edvard Münch. ¿Alguien se ha quedado indiferente ante “El grito”? Pues algo similar sucede con el trabajo de Mattotti. Su particular manera de interpretar las ausencias, el sentimiento de soledad, la inseguridad, los miedos, le ha situado en un lugar de honor en el mundo del cómic, aunque no sólo de viñetas vive Mattotti; el italiano ha demostrado su talento también en el mundo editorial y en el de la publicidad. Una mente inquieta, en cualquier caso, con la que cuesta muy poco identificarse. «Ya no tengo miedo de volver a casa. Quiero verte. Porque siempre he estado bien contigo.»

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