El autor de “Anatomía de un instante”

En ‘Anatomía de un instante’ no hay ninguna protagonista femenina. Si España sufriera ahora una convulsión política semejante, ¿el panorama sería distinto?
Lamento tener que decir esto en WOMAN, pero la verdad es que me estoy volviendo cada vez más ferozmente feminista por culpa de tanto militante de la incorrección política –una incorrección que, dicho sea entre guiones, empieza a ser la peor forma de corrección–. A los hombres, lo digo por experiencia, la testosterona nos obnubila, y el 23-F fue un caso flagrante de obnubilación colectiva, así que me gusta pensar que las mujeres hubiesen cometido menos tonterías de las que cometieron los hombres. A lo mejor, por eso me dijo un amigo que este era un libro feminista donde las mujeres están ‘in absentia’.
Yasmina Reza escribió un libro con Sarkozy de protagonista (‘El alba la tarde o la noche’), ¿tú te ves haciendo lo propio con, por ejemplo, Esperanza Aguirre?
Mentiría si dijera que sí, pero el libro de Reza es interesante. Y además, ¡quién sabe!: en peores plazas hemos toreado. De todos modos, a mí la que me gusta es Montserrat Tura.
Se dice que en tiempos de crisis buscamos más refugio en la escritura al ser una actividad de bajo coste y escapista...
Nunca he entendido lo del escapismo. ¿Escaparse de qué? ¿O de quién? La literatura es un lugar muy peligroso, lleno de monstruos y de tipos con ganas de matar (o de matarse); todo lo demás es mecanografía. Pero lo del bajo coste debe de ser verdad: si te fijas, mi libro cuesta menos dinero que un par de gintonics en un bar de moda, o eso me dicen, porque yo soy un hombre reformado y ya no voy de bares de moda, ni siquiera de bares a secas.
Seguro que la promoción del libro te ha dejado exhausto. ¿De qué manera te relajas y desconectas?
Lo que me ha dejado exhausto es escribirlo, y la única forma que tengo de relajarme y desconectar es empezar a escribir otro inmediatamente.
Se acerca el verano, ¿cómo se titula el mejor libro que has leído en una playa (o montaña) y en qué playa (o montaña) puede que leas este agosto un buen libro?
Yo leo en todas partes, en la playa, en la montaña y hasta en el váter, pero me acuerdo de una tarde de hace siglos, en la montaña de El Far, encerrado en una tienda de campaña mal montada mientras afuera caía un aguacero salvaje y leía con mis dos
mejores amigos de entonces –y de todavía– un cuento o un ensayo de Borges donde se habla de que hay una torre en el confín del universo cuya sola estructura es malvada… Debíamos de tener 15 ó 16 años, pero no recuerdo haber leído con tanta intensidad en toda mi vida. En cuanto a este verano, lo pasaré entre el pueblo del Empordà donde vivió mi mujer y el pueblo de Cáceres donde nací; no te quepa duda de que en los dos sitios leeré algo que me guste mucho.

De cerca
-El escritor es un gran aficionado al tenis y al ciclismo. Admira a Miguel Indurain y es culé.
-Le da alergia el ‘mundillo literario’, y participar en charlas y mesas redondas.
-Tiene novelas escritas en su cajón que no piensa publicar.
-Es íntimo amigo del director de cine y escritor David Trueba desde que llevara a la gran pantalla ‘Soldados de Salamina’.

Sant Jordi
Junto con Stieg Larsson, fue el escritor que más libros vendió el pasado 23 de abril y el que más colas de fans tuvo que atender. ¿La curiosidad? Al lado del escritor siempre había una botella de Coca Cola, su bebida preferida.

El trampolín
Su quinto libro (y tercera novela) le catapultó a la fama internacional. ‘Soldados de
Salamina’ (Tusquets, 14,50 €) fue publicado en 2001 y dado a conocer por un artículo elogioso de Mario Vargas Llosa y por el boca a boca. Su versión cinematográfica, a cargo de David Trueba, gustó al mismo autor.