De mamá a miss de nuevo en Cámbiame 14

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Cuatro candidatos pasaban por la pasarela de Cámbiame en su programa 14, pero solo una conseguía convencer al jurado:

"Necesito ser un personaje para triunfar." Gema, de 33 años pasó de oficinista a cantante de metal... Pero no conseguía llegar al final: "Has venido esperando que Alejandro Sanz se fijase en ti, pero esto no es "La Voz", le decía Pelayo Díaz.

Después llegaba el turno a un chico, Álvaro, que comentaba que a su novio y su madre no les gusta su look, lleno de tatuajes y pendientes. Sin embargo, a los coaches les encantaba su estilo y él reconocía, antes de irse: "A mí también."

"Quiero encontrar pareja." Carmen, de 50 años, de Toledo aseguraba que siempre iba igual, pero el jurado consideraba que estaba perfecta en su estilo.

Finalmente llegaba el turno de Rocío, de 22 años, que anunciaba: "Fui miss y ahora solo soy madre." Pelayo Díaz lo rebatía: "Las misses son para siempre."

Cristina Rodríguez se encargaba no solo de hacer el cambio de 'look' sino de ejercer de 'coach' personal: la primera parada era en el Museo de Cera. "Las críticas llegaron al pasar de ser modelo a convertirme en madre a los 19 años. Quiero que piensen que soy una mujer femenina, valiente y luchadora." "Todas tus prendas minan tu autoestima" le decía Cristina.

Después, comenzaban los cambios, y los consejos: primero, Cristina se encargaba de eliminar sus extensiones. "Si quieres volumen no tienes que alargar el pelo, sino darle volumen en la raíz." También la ropa interior: "No hay que llevar las braguitas 3 tallas menos, si acaso, una talla más."

Ya en plató, conocíamos al novio de Rocío, Juan Antonio, "Rocío necesita mucho cariño, pero necesita tu ayuda porque tiene 22 años y se encarga de todo." Ella le enviaba una propuesta de matrimonio a través de un vídeo.

Pelayo Díaz sentenciaba: "Ha sido miss y aun así hay que jalearla, debería tener más energía. Así que algo falla en su vida, hempos empezado por cambiar el look y luego veremos."

Finalmente Rocío reaparecía en el plató totalmente cambiada, con una 'crisada' (así lo llamaba la estilista), un 'look' para el día a día: un vestido con cuerpo de brillo y falda estampada, blazer y zapatillas clásicas.

Estas últimas se acababan cambiando por unos taconazos para vivir un emocionante momento: el novio de Rocío hincaba la rodilla en el suelo para responder a la propuesta de matrimonio. Feliz y contenta, Rocío volvía a deslumbrar sobre la pasarela como en sus tiempos de miss.