Charlotte Gainsbourg

Con un disco, “5:55” (Dro), y una película por estrenar, éste puede ser el año de Charlotte Gainsbourg.

RUBÉN ROMERO

Hija de Serge Gaisnbourg y Jane Birkin, ya es una celebridad en su país de adopción (pese a haber nacido en Londres, tiene problemas para expresarse en otra lengua que no sea el francés). En un par de meses, lo será también en todo el planeta. Mal que le pese.
Publicas disco producido por el dúo Air. ¡Después de tu debut hace veintidós años!
He hecho cositas, pero necesitaba quitarme de encima el peso de mi apellido. Mi padre fue tan grande que me resultaba imposible no pensar en él cada vez que entraba en un estudio. Este trabajo supone una especie de liberación de su figura.
¿Recomendación del terapeuta?
¡No, qué va! Ha sido la insistencia de los chicos de Air y de Jarvis Cocker (ex Pulp).
Claro, porque tú te consideras…
Una actriz, por supuesto.
De icono de la moda, ni hablamos…
Soy la persona menos preocupada por la moda que te puedas imaginar (risas).
Pues eres imagen de Gérard Darel y musa de Nicolas Ghesquière (Balenciaga)...
No entiendo qué ve él en mí. Soy una chica sin formas, andrógina… Pero ser su amiga me permite tener buenos consejos a la hora de asistir a un estreno.
¿Cómo llevas el acoso de la prensa?
Fatal. Supongo que ya lo sabrás.
¿Es cierto que has puesto varias denuncias?
Nadie tiene derecho a meterse en una pareja.
Pero tu marido y tú (el director Yvan Attal) también habéis dado exclusivas en forma de película en “Mi mujer es una actriz”.
Claro. Después de rodar algo así, ¿quién puede tener alguna duda respecto a cómo es nuestra vida en pareja?