Descubre cuáles son los nombres femeninos que han reinado en las letras en 2021. | Unsplash

Las autoras revelación de las letras españolas 2021

Si el 2020 nos dio nombres como Andrea Abreu o Ana Iris Simón, este año estas han sido las novelistas que más han dado y darán que hablar. Vale la pena leerlas.

Isabel Loscertales

Carlota Gurt, por “Sola” (Asteroide)

Retrato de Carlota Gurt. | Sergi Alcazar Badia

Escribe desde las tripas, de una manera lírica, emocional, salvaje. Carlota Gurt (Barcelona, 1976) ha conseguido entusiasmar a la crítica con su primera novela, “Sola”, publicada en catalán por Proa y en castellano por Asteroide, con traducción de Palmira Feixas. Está en este listado como debutante, pero bien podría estar en cualquier clasificación de los mejores libros del año.

Carlota Gurt cuenta con una curiosa trayectoria. Es licenciada en Traducción e Interpretación, Humanidades, Empresariales, Estudios de Asia Oriental y Comunicación Audiovisual. Trabajó como jefa de producción en el mundo de las artes escénicas y desde hace diez años se dedica a la traducción. Su libro de cuentos “Cabalgar toda la noche” ganó el Premio Mercè Rodoreda 2019.

En su puesta de largo, “Sola”, nos explica el proceso de transformación de Mei, una mujer de 42 años que acaba de ser despedida en la editorial en la que trabajaba y que está inmersa en un matrimonio cómodo pero apático. Obsesionada por escribir una primera novela, una versión del clásico catalán “Soledad”, de Víctor Català (seudónimo de Caterina Albert), decide alquilar la masía donde nació para centrarse en su proyecto. La casa está en medio del bosque: la naturaleza se convierte también en protagonista, junto con algunos interesantes secundarios como un vecino apicultor, misterioso e intelectual, o un inquietante pastor. A través de un suceso inesperado seremos testigos, en una tensa cuenta atrás, del proceso de transformación de Mei. Y hasta aquí podemos leer, para evitar spoilers.

Portada de "Sola". | Libros del Asteroide

Cuando le preguntamos sobre la intención de su libro, Carlota Gurt nos da muchas de las claves para comprenderlo: «Es complicado hablar de la intención de un libro. La intención, va aflorando a medida que lo escribes y diría que emerge completamente con el tiempo, cuando eres capaz de verlo con distancia. Escribí “Sola” porque necesitaba demostrarme que podía escribir una novela, y escribí justamente esta y no otra porque en ella exploro nuestros límites psicológicos, quería meterme en la cabeza de una persona y ver el mundo, su mundo, exclusivamente bajo su perspectiva, con todas las distorsiones que eso implica (cualquier visión del mundo es una distorsión porque implica poner énfasis en ciertas cosas o aspectos, y omitir otros)».

«El tema central –continúa desvelando Carlota Gurt- no es tanto la soledad como los efectos que tiene la soledad sobre las personas, cómo nos transforma en personas distintas y puede llevarnos por caminos insospechados. Es una novela para explicar un proceso de cambio, una metamorfosis, con lo cual necesariamente abarca muchos temas (pareja, amistades, propiocepción, maternidad, sexo, la relación maternofilial etc.). Hay una flecha temática que atraviesa el libro y se desvela al final, y todos esos temas se agolpan alrededor del núcleo como un racimo opresivo. La estructura en cuenta atrás favorece la sensación de angustia, de espiral que se va cerrando, y creo que, si el lector entra en el juego, consigo removerlo. Quería que la novela te dejase aturdido, confuso, alterado, saturado».

Marta Jiménez Serrano, por “Los nombres propios” (Sexto Piso)

Marta Jimenez Serrano, autora de "Los nombres propios" | David Jimenez

Es su primera novela y ya va por la cuarta edición. Esta madrileña de 31 años estudió filología hispánica, fue editora y escribió antes el poemario “La edad ligera” (Premio Adonáis 2020). “Los nombres propios”, publicada en marzo, es una novela de iniciación, un bildungsroman, que difumina las fronteras entre la autobiografía y la novela, como manda la tan de moda autoficción. La protagonista, de hecho, se llama como la autora, Marta. La originalidad, en este caso, viene dada porque la narradora no es la tal Marta, sino su amiga invisible, a quien ha bautizado como Belaundia Fu. A través de la voz y de los ojos de Belaundia, veremos crecer al personaje central, en una exploración sobre la identidad con la que –valga la redundancia- todo el mundo puede identificarse. Una voz fresca a la que seguir los pasos muy de cerca.

Portada de "Los nombres propios" | Sexto Piso

«“Los nombres propios" parte de la idea de reivindicar la vida de esas abuelas y amas de casa cuyo trabajo doméstico ha sido invisibilizado; a medida que la escritura avanza, surgen otros temas, el desamor adolescente, la muerte, la soledad… que van configurando esta novela que para mí habla, en el fondo, de la búsqueda de la identidad, de aprender a ser quienes somos», nos confiesa la autora.

Elisa Levi, por “Yo no sé de otras cosas” (Temas de Hoy)

La autora Elisa Levi. | Asís Ayerbe

Es su segunda novela, pero el altísimo nivel de esta joven autora madrileña de solo 27 años merece ser reivindicado una y otra vez para que sea más conocida. Estudió Comunicación Audiovisual y Artes Escénicas en la Universidad Europea de Madrid y dramaturgia en la Royal Academy of Dramatic Art de Londres. Debutó en 2016 con el poemario “Perdida en un bol de cereales”, estrenó en 2017, en Madrid, la obra teatral “Ramitas en el pelo” y lanzó en 2019 su primera novela “Por qué lloran las ciudades” (Temas de hoy).

En “Yo no sé de otras cosas” se percibe la autenticidad de su prosa. Con un lenguaje urgente, descarado y con rasgos de realismo mágico, seremos testigos del monólogo de Lea pequeña, que le cuenta su vida a un espectador pasivo: un hombre que espera que su perro salga del bosque en el que se ha perdido. No puede ir a buscarlo, porque quien entra en ese bosque, no sale. Lea vive en un pueblo de la España profunda –“de vaciada nada, que vean qué vivos estamos”-  y le arden las tripas porque debe de tomar una decisión vital. Mientras piensa qué hacer, nos sumergirá en su opresiva vida, compuesta por gente como su hermana Nora, con la cabeza hueca, o sus amigos: Javier el guapo, Catalina la llorona o Marco el bruto. A este mundo pequeño acaba de llegar una familia urbanita que se ha mudado al pueblo en medio de una idealización del mundo rural a la que Lea no encuentra sentido. A toda la atmósfera angustiosa del texto, se suma otro detalle: el mundo se acabó ayer.

Portada "Yo no sé de otras cosas".  | Temas de hoy

Como nos explica Elisa Levi «“Yo no sé de otras cosas" tiene la intención de ser una pequeña catarsis, de ser un ramo de flores con una bomba dentro. A través de un lenguaje cuidado, y haciendo uso de miles de refranes, he querido crear un mundo: el mundo pequeño de Lea, quien hará cómplice a los lectores de la decisión que está a punto de tomar, porque a Lea la vida se le ha enredado. El libro ofrece un verdadero viaje por el fin del mundo, donde reflexionar sobre el amor, la amistad, la vida y la incertidumbre que esta ofrece. Este libro tiene la intención de gritar que en la vida hay que ser valiente y que la realidad, a veces, es mejor acompañarla con poesía para poder sobrevivir a ella».

Sara Barquinero, por “Estaré sola y sin fiesta” (Lumen)

Retrato de Sara Barquinero. | Ricardo Quesada

Esta filósofa zaragozana de 27 años ha sido fichada por el sello Lumen por todo lo alto. En septiembre le publicaron esta primera novela, pero a la vez le contrataron una nouvelle, “El desencanto”, y una ambiciosa obra titulada “Los escorpiones”, formada por cinco novelas.

En “Estaré sola y sin fiesta”, la protagonista vuelve a su ciudad natal, Zaragoza, para asistir al funeral de una tía. Por casualidad, encuentra en la basura el diario íntimo que una tal Yna escribió en 1990. En él, describe una espera angustiosa y plena de deseo: que Alejandro, con quien tuvo un romance, le llame. La joven protagonista, en plena crisis sentimental con su pareja, se obsesiona tanto con este diario que quiere descubrir todo sobre Yna y Alejandro. Eso le llevará a un periplo por España y, aunque no cesa de acostarse con diferentes chicos, a percatarse de su propia falta de pasión.

Portada de "Estaré sola y sin fiesta". | Lumen

A través de esta trama, la autora ahonda en diferentes temas: la relación con el pasado, la memoria individual y colectiva, el contraste entre el estilo de vida en los 90 y ahora, el amor, la ausencia, las obsesiones. ¿La parte curiosa? El origen de la novela tiene un porqué: la propia Sara Barquinero encontró realmente un diario en la calle. Y eso desató su imaginación. «Cuando aún no había empezado a escribir la novela releía el diario si necesitaba consuelo, o se lo enseñaba a amigas que estaban pasando por una situación de desamor o soledad que creían que no tenía sentido ni fin. La distancia, no sólo temporal, sino experiencial, me ayudaba a comprender mi sufrimiento o a quitarle algo de peso. Creo que a la protagonista de la novela le pasa exactamente lo mismo: que encontrarse con un diario tan crudo e inocente sobre el desamor, la soledad y el abandono la lleva a replantearse su propio dolor o su forma de vivir el afecto», comenta.

Ianire Doistua, por “Una casa de verdad” (Tres Hermanas)

Retrato de Ianire Doistua | Cortesía Editorial Tres Hermanas

Nacida en Bilbao en 1980, Ianire Doistua trabajó como creativa publicitaria durante dieciséis años. De hecho, aún lo sigue siendo, aunque además enseña escritura creativa y se dedica a escribir. Es autora del álbum infantil “Pan con aceite y miel” y ha publicado diferentes relatos en antologías y revistas literarias.

En su primera novela, “Una casa de verdad” asistimos al alivio del protagonista, Ernest, por la muerte de su padre, un enfermo mental que compaginaba épocas depresivas con momentos de euforia en las que, en ocasiones, se le iba la mano con su mujer. La novela arranca con su suicidio. En realidad Ernest no entiende muy bien a las personas que le rodean. Tampoco a su madre, una mujer a la que iremos descifrando a lo largo del libro. Tras el fallecimiento de su marido, decide hacer borrón y cuenta nueva: irse a un piso de alquiler y dejarle la casa familiar a su hijo mayor. Él está entusiasmado con la idea de “tener una casa de verdad”, pero antes de que se mude allí con su esposa y su hijo de cuatro años, debe hacer algunos arreglos. En estas, su vecina Sophie, con quien tuvo una relación sentimental que no ha superado, regresa a la casa de su juventud, hasta ahora abandonada. ¿Logrará Ernest cumplir su sueño de tener una familia ideal en una casa ideal?

Portada "Una casa de verdad".  | Tres Hermanas

Como nos cuenta Ianire, «escribir me ayuda a comprender ciertas realidades, a encontrar respuestas y, sobre todo, a formularme preguntas. Por eso, quise adentrarme en la mente de Ernest, un hombre que se resiste a aceptar el empoderamiento de las mujeres que lo rodean. Quería profundizar en su herida fundamental, aquella que no logra cerrar y que le origina una fuerte falta de empatía. Por otro lado, también me interesaba ahondar en cómo, a veces, acabamos repitiendo justo aquellos patrones familiares que menos nos gustan o que más daño nos hicieron».