“Aritmética emocional” en el Festival de San Sebastián

La película “Aritmética emocional” del director novel, Paolo Barzman, concursa en la sección oficial del Festival de Cine de San Sebastián.

Aritmética emocional es una historia desgarradora que plantea preguntas difíciles. ¿Hay heridas que nunca se cierran? ¿Hasta qué punto entendemos a otra persona, incluso a nuestro compañero sentimental? ¿Comprendemos las relaciones que han nacido del sufrimiento y del horror que no hemos conocido?

La película es una historia de redención, cicatrización y reconciliación que surge a partir de la reunión de tres supervivientes de Drancy, el campo de reclusión instalado por los alemanes en las afueras de París durante la II Guerra Mundial. En 1945, Jakob Bronski, un joven disidente encarcelado en Drancy, decide proteger a dos niños, Melanie y Christopher. Cuarenta años después, Melanie descubre que Jacob sigue vivo. Siempre había creído que después de ser trasladado a Auschwitz había muerto. Le invita a vivir en la granja familiar, en Canadá. Pero Jakob no llega solo, trae a Christopher. Melanie y Christopher deberán reconocer el poderoso vínculo que existe entre los dos. El pasado explota en el presente en una tierna e inesperada historia de amor que cambiará sus vidas y la de los seres que les rodean.
LA HISTORIA
El origen
Melanie Lansing Winters (SUSAN SARANDON) fue enviada a Drancy, un campo de trabajo y estación de paso hacia Auschwitz instalado al norte de París, siendo apenas una adolescente. Sus padres, judíos estadounidenses que vivían en París, habían desaparecido misteriosamente.
En el campamento, Christopher Lewis (GABRIEL BYRNE), un chico inglés de 13 años que ha perdido a sus padres periodistas, se hace amigo de Melanie. Christopher no es un judío; fue llevado al campo por un error de la policía francesa.
Jakob Bronski (MAX VON SYDOW), un joven disidente polaco que hace las veces de médico y “censador” extraoficial en el campo, decide protegerlos. Durante tres terribles años en el campo, se forma un vínculo irrompible entre ellos. Muy poco antes del fin de la guerra, Jakob convence a los soldados de que le dejen ocupar el sitio de Melanie y de Christopher en el tren que le llevará a Auschwitz. Cuando las tropas aliadas liberan Drancy, los dos adolescentes no saben si Jakob está vivo o muerto. Melanie es devuelta a Estados Unidos para vivir con unos parientes, y Christopher, a Inglaterra.
Melanie se convierte en una atractiva joven, conoce a David Winters (CHRISTOPHER PLUMMER), un profesor de historia bastante mayor que ella. Se casan y se trasladan a Canadá. Tienen un hijo, Benjamin (ROY DUPUIS).
Melanie equilibra su precaria salud mental con su inteligencia. Esta mujer vitalista que sufre frecuentes depresiones se ha pasado la vida trabajando sin descanso por las víctimas de la opresión política. Ha seguido el ritual “censador” que le inculcó Jakob hace tantos años en Drancy. Su obsesión por las víctimas y los presos le permite descubrir que Jakob sigue vivo. Consigue localizarle en un hospital psiquiátrico en Moscú. Sin dudarlo, le pide que se traslade a vivir con ella y su familia en la granja que tienen en una ciudad al este de Quebec.
Su matrimonio con David no la hace feliz. “Guerreros en el campo de batalla del matrimonio”, pero ella misma dice que no sabrían qué hacer el uno sin el otro. Se han separado y reconciliado numerosas veces. David se protege de los cambios de humor de Melanie, de sus depresiones, con aventuras extramatrimoniales. Cuando David sufre un infarto, Benjamin decide regresar con su hijo Timmy para mantener el delicado equilibrio del hogar familiar.
Christopher vive en París. Es entomólogo especializado en avispas. Ese hombre solitario sigue sintiendo el mismo amor que nunca le declaró a Melanie. Jakob le encuentra y decide llevarle a Canadá para dar una sorpresa a Melanie.
Jakob, que ha pasado 40 años de su vida encarcelado en Drancy, Auschwitz, prisiones soviéticas y hospitales psiquiátricos, se dio a conocer como el “Poeta del gulag”. Los experimentos y la terapia de choque le han hecho daño, pero no le han destruido. Melanie, invitándole a vivir a su casa, quiere expresarle su gratitud por salvarle la vida.
En su primera reunión al cabo de tantos años, los tres supervivientes se verán atrapados en una potente corriente de amor, dolor y confusión.
La historia
En previsión de una alegre y muy esperada reunión, la familia prepara una gran cena para cuando lleguen Jakob y Christopher. A pesar del bucólico paisaje, el ambiente es tenso. Jakob es impredecible. Melanie es frágil. David es hostil porque Melanie acaba de regresar del hospital y la llegada de los huéspedes le irrita. Benjamin intenta escaparse de la siempre conflictiva relación entre sus padres cocinando. Christopher, que siempre había conseguido impedir que los recuerdos interfirieran en su rutina diaria, pierde ese delicado equilibrio.
Timmy, el hijo de Benjamin, desconoce el pasado y pasea por la historia, acercándose a cada uno de ellos para que alguien vaya al lago con él a escuchar a las ranas croar.
La cena se acerca y los recuerdos aparecen de entre las sombras. Emergen sentimientos que no se habían expresado, colisionan y el pasado cobra vida. Melanie se da cuenta de que su cuidadosa labor de censar los horrores presentes para olvidar los del pasado ya no tiene sentido cuando recupera recuerdos aterradores y tiernos.
El ritual de la cena se desmorona, pero aparecen pequeños rituales de “honradez” cuando los personajes se atreven a ser sinceros con otro... Jakob y David, Benjamin y Jakob, David y Melanie, Jakob con Christopher y Melanie y, finalmente, Christopher y Melanie.