Una imagen de la Sala Vip de ARCO 2022, proyectada por Burgos & Garrido. | Miguel de Guzman

ARCO 2022 desde la sala VIP: de paisajes pétreos, a botellas de Ruinart con sabor a obra de arte

La sala VIP de ARCO 2022 también es un espacio para disfrutar del diseño, la arquitectura, los lienzos y el champagne.

Clara Hernández

"Las visitas de ARCO suelen terminar en la sala VIP, y me ha parecido bien empezar en este mismo lugar a presentar la inauguración de ARCO", explicaba este miércoles, en una rueda de prensa, Maribel López, directora de la feria ARCO 2022, presumiendo de esta sala que, este año, de la mano del estudio Burgos & Garrido Arquitectos y bajo la dirección del arquitecto Daniel Guerra, luce inspiración pétrea de rocas efímeras, descartes de cantera y un paisaje lunático y teatral. 

Bajo el título 'Ruinas Naturales', la instalación constituye uno de los atractivos de la muestra en cuanto a diseño y arquitectura para los afortunados que puedan acceder a este espacio de superficie ultracompacta (y neutra en emisiones de carbono, nos explican), así como barra minimalista con barrotes y banquetas altas rojas que navegan entre el sabor industrial y el club.  

Las mesas y formaciones rocosas de la Sala VIP de ARCO 2022, ideadas por Burgos & Garrido.  | Miguel de Guzman

Los esfuerzos por la sostenibilidad también están presentes en el otro gran protagonista de la sala, Maison Ruinart, cuyo champagne, que en este entorno aúna lujo, ecología y arte (20 de sus estuches 'second skin', hechos en papel de bosques sostenibles, han sido customizados por el artista Jaime Hayon) es la bebida oficial en chupitos responsables.

Su espacio, de un blanco níveo, brilla con dos lienzos de Jaime Hayon y su particular mundo onírico 'floating cosmo', en el que se alternan elementos de la naturaleza con objetos y personajes llenos de color que flotan, sin profundidad, sobre fondo blanco. También son esos los motivos que se aprecian en los 20 bioestuches de las botellas de magnum de la casa, dispuestas en exposición. 

Jaime Hayon, junto de una de las botellas que ha customizado de champagne Ruinart. | ALEXANDRE JAMES

"Fue una colaboración fácil y natural, ni yo tuve que distorsionar mi arte ni ellos se tuvieron que transformar. No hubo 'brieffing'", explica el artista, que comparte con la marca el interés por la ecología y la sostenibilidad (la venta de las botellas irá destinada al proyecto (R) Forest Project, una fundación  para preservar los bosques) y cuya imaginaría llena de color, formas y positividad coincide con la elegancia y las líneas suaves del magnum de la marca. 

Afuera, en el resto del pabellón que se abre tras el telón negro que cierra la entrada a la sala VIP, se habla de criptoarte y las obras con certificado digital NFT. Desde este rincón rodeado por la vegetación y las aves de las botellas de Ruinart, Jaime Hayon tiene una opinión: "De la misma forma que crecen esas tendencias no físicas, se incrementa el valor de lo físico.  A día de hoy estamos tan conectados, que los sitios más 'cool' pueden ofrecen desconexión. Un amigo me ha dicho que acaban de abrir un sitio en Tailandia sin electricidad y que es una pasada.  Hay más artesanía, y más desconexión. El lujo es que no se tenga teléfono y que no tengas otro remedio que conocer gente y relacionarte. Venimos de una pandemia y ese universo online ha crecido porque nos hemos encerrado pero sigo creyendo que lo físico va a crecer más".

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