Palacio de Belvedere, testimonio del pasado y motor del futuro
Un recorrido por ocho siglos de historia y arte en el emblemático complejo palaciego vienés

Vista de la fachada del Belvedere Alto / Lukas Schaller
El Palacio de Belvedere, una obra maestra del barroco, se erige en el corazón de Viena constituyendo un emblema inigualable de la rica herencia cultural austríaca. Con una historia que abarca ocho siglos, este complejo palaciego es mucho más que un museo; es un testimonio vivo del esplendor del pasado y un faro de la vanguardia artística.
Reconocido como Patrimonio Mundial de la UNESCO, el Belvedere no solo preserva la grandeza de épocas pasadas, sino que también desafía con valentía las expectativas culturales y científicas del presente. Es un lugar que trasciende el tiempo y media entre la historia y el presente, entre el pasado y el futuro.
El Palacio de Belvedere es mucho más que un museo: es un testimonio vivo de la rica historia y cultura de Austria
Emblema barroco
El Palacio de Belvedere fue encargado a principios del siglo XVIII por el Príncipe Eugenio de Saboya, un influyente líder militar y mecenas de las artes en la Viena imperial. La construcción del palacio, concebida en un inicio como residencia de verano, se llevó a cabo según los planos del arquitecto Johann Lukas von Hildebrandt.
El resultado final fue un impresionante complejo compuesto por dos edificios principales: el Belvedere Bajo y el Belvedere Alto. Ambos edificios se conectan por un impresionante jardín que representa la máxima expresión de la arquitectura paisajística barroca.
Residencia de verano
El Belvedere Bajo se construyó como refugio veraniego del príncipe Eugenio de Savoya y despliega una faceta íntima y residencial. En su esplendor original, el Belvedere Bajo albergaba una parte significativa de las colecciones de arte del príncipe.
Una de las áreas más encantadoras es el conocido como Jardín de la Cambra o Kammergarten. Este espacio en su momento estuvo reservado exclusivamente al príncipe y sus allegados. Actualmente, este jardín es escenario de eventos estivales como el ‘Cine en el Jardín de la Cambra’, donde la magia del cine se fusiona con la belleza natural del entorno.

Vista del Palacio Belvedere desde los jardines / Christian Stemper
En el interior del Belvedere Bajo se exhiben hoy en día las obras de los artistas que contribuyeron a dar forma a la ciudad durante la Edad de Oro de Viena, en un tributo a la rica herencia cultural y artística de la época. Entre las salas más destacadas de este palacio se encuentran la Sala de los Grotescos, la Galería de Mármol o el Salón de los Espejos, una muestra de la opulencia y el esplendor de la Austria imperial.
Primer museo de la historia
El Belvedere Alto, por su parte, ha tenido diversas funciones a lo largo de su historia. Inicialmente concebido como un símbolo de poder y distinción durante el reinado del príncipe Eugenio de Saboya, su propósito evolucionó con el tiempo. Al fallecer el príncipe Eugenio, el complejo fue adquirido por la emperatriz María Teresa y bajo su propiedad el palacio se convirtió en uno de los primeros museos públicos del mundo.
Hoy en día, este antiguo palacio, que alguna vez fue testigo de la diplomacia y la política, se erige como un santuario cultural, albergando de manera permanente una vasta selección de obras maestras que abarcan desde la Edad Media hasta la contemporaneidad.

Vista interior del Palacio Belvedere Alto / Lukas Schaller
Es aquí donde se puede visitar la mayor compilación de obras del pintor Gustav Klimt, entre las que se incluyen ‘El beso’ y ‘Judith’. Además, las obras maestras de artistas como Egon Schiele y Oskar Kokoschka, junto con contribuciones de talentos internacionales, enriquecen la destacada colección del periodo de la Secesión vienesa y el Art Nouveau del Belvedere.
Una mirada al futuro
Al sur de los jardines del Palacio de Belvedere se encuentra un tercer edificio de construcción más reciente que completa a la perfección un recinto de dedicado al arte, a la historia y a la belleza austríaca. El Belvedere 21 es un espacio emblemático de producción, recepción y reflexión artística y una obra clave de la posguerra moderna de Austria. Con un enfoque principal en el arte austriaco de los siglos XX y XXI, el Belvedere 21 ofrece una plataforma para la integración de estas expresiones en un contexto internacional.
El edificio en sí mismo tiene una historia fascinante; originalmente concebido por el arquitecto vienés Karl Schwanzer como el pabellón austriaco para la Exposición Universal de Bruselas en 1958, fue considerado un hito de la arquitectura moderna gracias a sus formas claras, sus salas de cristal y sus innovadores materiales de construcción. Reconstruido en el Schweizergarten de Viena con fines museísticos, ha evolucionado desde ser conocido como el Museo del Siglo XX hasta convertirse en el Belvedere 21.
El Palacio de Belvedere en su conjunto es mucho más que un museo: es un testimonio vivo de la rica historia y cultura de Austria, un faro de creatividad y conocimiento hacia el futuro, un viaje inolvidable a través del tiempo y el arte.

Fachada del edificio Belvedere 21 / Lukas Schalle
Para más información: www.austria.info/es
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