Lágrimas de principio a fin en Cámbiame 13

Cámbiame 13

Llega Cámbiame 13, uno de los más emocionantes hasta la fecha.

Siguiendo la estructura del programa, dos aspirantes que no consiguieron convencer al jurado: comenzaba Laia, una joven de 19 años, que sentía parecer mayor, pero mediante un cambio exprés (tacones por zapatillas y mangas del vestido levantadas mediante) consiguen convencerla de que era una modificación muy simple. Después llegaba Lola, de 44 años y 9 mayor que su pareja: "Temo que mi marido se vaya con una más joven." Pero el jurado, de nuevo, no estaba de acuerdo: "¡Pero si parece que tienes 34!" comentaba Natalia Ferviú. Por su parte, Cristina Rodríguez sentenciaba: "El que tiene que tener miedo es tu marido."

Finalmente, llegaba el turno para la emoción con Bárbara, de 31 años: "Me he criado sin madre, no sé lo que es que me peine o me lleve de compras. La palabra sexy no sé ni lo que es."

Con estas premisas, era la candidata ideal para convencer a Natalia Ferviú, que casi se ha especializado en historias con mucho corazón y que, tras aparecer una mariposa en plató, sentenciaba: "Como soy muy mística, creo que esa mariposa puede ser alguien reencarnado." Con ella, Bárbara comienza su transformación.

Primero, en un tablao flamenco al que llegaba con los ojos vendados, un lugar que le recordaba a su madre: "Se fue cuando tenía 80 años, la localicé hace 5, vivía a 30 kilómetros de mi casa y a los dos años falleció."

Después, llegaba el momento de convertirse en mariposa sexy en una clase de 'pole dance': "No me cuesta sentirme sexy, es que no lo he sentido nunca" señalaba Bárbara.

Y por fin, turno para el estilismo. Como es habitual, Natalia le preguntaba qué no se pondría nunca y la protagonista del programa 13 de Cámbiame señalaba que no le gustan los escotes por tener poco pecho y Natalia le enseñaba: "Si utilizas volantes, que dan volumen, aunque tengas poco pecho, parece otra cosa."

Ya en plató, turno para conocer a Ana, la suegra de Bárbara, que explicaba que la joven y su novio se habían conocido por internet, cuando ella ya era madre y que pronto enamoró a toda la familia... Muy emocionada, esperaba, como todos para ver el cambio.

Y el estilismo elegido por Natalia Ferviú no decepcionaba: Bárbara reaparecía sobre la pasarela con un vestido rosa con peplum y falda 'lady', volantes y zapatos de salón fucsias. Lucía también melena corta con ondas y mechas californianas.

"Ojalá estuviera siempre así" decía Ana, su suegra, mientras que Marta Torné le anunciaba: "Tienes que ver la mariposa tan bonita en la que te has convertido."

Frente al espejo virtual, lágrimas, risas y, al final, más emoción: tras la llamada de su novio y la aparición de su hija, hasta Natalia Ferviú se emocionaba con Bárbara. Uno de los cambios más emotivos que hemos vivido junto a la estilista.

 

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