Ilse Salas: “Tengo que mandarle 'Señorita 89' a Emma Thompson”

El 27 de febrero estrena en Starzplay ‘Señorita 89’, una serie sobre el lado oscuro de los concursos de belleza, ambientada en el México de los años 80. Produce Pablo Larraín (‘Spencer’).

Ilse Salas, protagonista de la serie 'Señorita 89' (Starzplay)

Ilse Salas, protagonista de la serie 'Señorita 89' (Starzplay)

/ D.R.

La actriz Ilse Salas es mexicana, pero no conoce de primera mano el escenario de ‘Señorita 89’ (los concursos de misses en aquel país durante la década de los 80). Sin embargo, vive en primera línea la tiranía de unos cánones de belleza imposibles para la mujer. Por eso ha disfrutado enormemente de un proyecto que, más allá de sus temas evidentes (el thriller, el glamour, la estética), habla sobre esos estereotipos, sobre política y, sobre “muchos otros temas”, como dice con acento misterioso. Y todo ello, con un equipo mayoritariamente femenino y la producción de Pablo Larraín (‘Spencer’, ‘Jackie’).

Ilse Salas, protagonista de la serie 'Señorita 89' (Starzplay)

Ilse Salas, protagonista de la serie 'Señorita 89' (Starzplay)

/ D.R.

Ilse, cuéntanos un poco sobre ‘Señorita 89’

Es una serie que usa como pretexto los certámenes de belleza en México en los 80 para tratar muchos temas más. Yo interpreto a Concepción, la matriarca del certamen y la preparadora de las chicas que compiten por la corona de belleza. Soy una especie de madre, pero también una explotadora sin escrúpulos y… una serie de adjetivos que yo le podría poner, pero que creo que corresponde a los espectadores hacerlo (ríe). Además, es un thriller muy bien escrito y muy bien actuado, así que los que disfrutan angustiándose e intentando atar cabos lo van a gozar también.

El equipo que hay detrás es bastante espectacular. Produce Pablo Larraín, nada menos.

Sí, la produce Fábula, la compañía de Juan de Dios y Pablo Larraín. Es su primera serie en México. Además, la showrunner es la argentina Lucía Puenzo, que ya dirigió con ellos otra serie, ‘La jauría’, en Chile’, y que es una directora fabulosa.

¿Te interesó el proyecto desde el primer momento?

¡Para nada! Toda la información me llegó mal. Me dijeron: “Un director quiere verte para un papel en una serie sobre concursos de belleza y sobre cómo empiezan a educar a las muchachas”. Y todo en aquella frase me pareció mal. Le dije a mi agencia que no me interesaba. Hasta que me llamó Lucía, me dijo que ella era la creadora y que ‘Señorita 89’ hablaba del lado oscuro de esos concursos, y de muchas cosas más. Eso cambió por completo mi percepción. Toda la serie es muy interesante, y el equipo, maravilloso, es mayoritariamente femenino, que, bueno, tampoco es que eso te haga feminista, pero en este caso sí: las escritoras, la gente de Fábula, donde está la productora Ángela Poblete

¿Por qué se decidió ambientar la serie a finales de los 80?

En Latinoamérica hubo un gran boom de estos concursos en esa década, y en 1989 una mexicana fue Miss Universo. Curiosamente, en ese certamen contestó muy inteligentemente una pregunta sobre el Tratado de Libre Comercio, que era lo que impulsaba el presidente de México en aquel momento, lo que nos da pistas -y en la serie hablamos de ello- de que hay una serie de intereses políticos controlando estos concursos. Bueno, y al ambientarla en los 80 el estilo es divertido: hay hombreras, crepé, calentadores…

¿Se nota la mano de los hermanos Larraín?

Por supuesto. Todos los proyectos que eligen hacer tienen un fondo inteligente e interesante. Y reúnen a gente maravillosa para hacerlos. Tienen una larga experiencia en cine y cargan con ese gusto y ese conocimiento. De hecho, ahora estoy concentrada en la promoción de mi película ‘Plaza catedral’, luego rodaré una cosa en México y después volveré a trabajar con Fábula. Hicimos buena mancuerna y ahora vamos a embarcarnos en un proyecto cinematográfico.

¿Cómo te preparaste para el papel? Creo que no conocías el mundo de los concursos de belleza.

No, no, para nada. Pero al final eso es un pretexto para hablar de un montón de cosas que sí conozco, sobre todo siendo mujer: los estereotipos de belleza, los condicionamientos sociales, la sexualización y cosificación de la mujer. El concurso es un microcosmos muy obvio y cinematográfico para hablar de todo esto. ¿Has oído lo que ha dicho Emma Thompson en la Berlinale? Porque lo primero que pensé fue: “Esta mujer tiene que ver ‘Señorita 89’. Y se la voy a mandar, aunque aún no sé cómo. Porque la serie trata de eso de cuántas violencias hemos normalizado, en lo físico y en lo psicológico, y la relación de todo eso con qué significa esa corona de la belleza en nuestra sociedad.

Cartel de 'Señorita 89', la serie de Starzplay sobre los concursos de misses en el México de los años 80

Cartel de 'Señorita 89', la serie de Starzplay sobre los concursos de misses en el México de los años 80

/ D.R.

¿Te has encontrado esto en tu vida?

Para muchos, sonará absurdo que yo hable de discriminación. Soy una mujer blanca y eso ya me dota de privilegios, al menos en mi país, algo de lo que yo no era consciente hasta hace unos años. Y es verdad que sufro menos discriminación que una mujer con piel más oscura o rasgos indígenas; pero sí, la noto. Porque siempre está ahí la idea de que no encajamos, de que no somos lo suficiente, de que la belleza física es importante, sobre todo si eres mujer. Te da mejores oportunidades en la vida. ‘Señorita 89’ trata un poco de eso, de ese estándar de belleza que establecieron señores blancos con dinero.

¿En qué cosas has notado estos estereotipos de belleza tan exigentes?

Recuerdo que cuando tenía veintitantos me tapaba para “no provocar”, o para que no me tomaran por una frívola. Tenía que negar mi feminidad para estar en lugares donde no cabía una mujer guapa. Porque yo quería aparecer como una mujer inteligente, o con talento, y para ello me negué muchas cosas que ahora, a mis 40 años, me permito: quiero usar faldas, y lápiz de labios. También es cierto que se han roto muchas barreras, pero a costa de las voces unidas de las mujeres, de la nueva ola de feminismo.

¿Como actriz, sientes una responsabilidad en este sentido hacia las chicas jóvenes que te ven?

No sé cuánto puedo ayudar. No creo ser tan popular como para influir en la forma de pensar o de consumir de mucha gente, pero seguro que hay alguien a quien le importa lo que digo, y me gusta pensar que refuerzo la idea de que podemos ser otra cosa, algo diferente a lo que nos han vendido que tenemos que ser. Por otra parte, soy madre de dos hijos varones, y para mí es importante que ellos crezcan sin tanta carga y sin tanta violencia, y, por supuesto, valorando a las mujeres más allá de su aspecto.

Ese activismo ¿lo practicas también en redes sociales?

Poco. Procuro limitarlo porque acabo discutiendo con alguien que no tiene identidad, y eso me parece atroz. Me ataca alguien y no sé si es un bot, un niño de 11 años o qué. Y luego hay gente que usa tus comentarios como si estuvieras en hermandad con ellos y a lo mejor ni los conoces, o no tienes nada que ver con su ideología.

‘Señorita 89’ es tu segunda experiencia en plataformas. Antes llegó ‘100 días para enamorarte’, todo un éxito durante la pandemia.

Se hizo para el público hispanohablante de EE.UU., y no tuvo mucha repercusión cuando se emitió allí. Pero la compró Netflix y ¡estalló! y en muchos lugares del mundo. Fue alucinante, porque te das cuenta de hasta dónde puedes llegar, hasta cuántos públicos. Creo que en aquel momento, además, necesitábamos relajarnos y reírnos un poco. Y esa serie rompía muchos esquemas de las series ligeras… sin dejar de ser ligera.

Y no podemos terminar esta entrevista sin mencionar tu papel en ‘Cantinflas’, como la esposa de Mario Moreno.

¡En aquel proyecto trabajé con un paisano vuestro, Óscar Jaenada! Hizo un Cantinflas maravilloso, aunque los mexicanos estaban enfadados diciendo que cómo iba a hacerlo alguien que no fuera del país… Pero es que nadie podría haberlo hecho como Óscar.

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